Contenido elaborado para Emasesa

Compartir

El objetivo de reducir el consumo a 90 litros por persona y día, o lo que es lo mismo, el Objetivo 90 de Emasesa, supone un reto ambicioso y sin precedentes, sí, pero ya hemos pasado de los 116 de 2020 a los 109 de 2022, y bajando… Tras la reciente celebración del Día Mundial del Agua, repasamos la labor de la empresa pública de aguas y su esfuerzo en calidad y eficiencia en una época marcada por la sequía.

 

Cada año desde 1993, el Día Mundial del Agua (22 de marzo) crea conciencia e inspira acciones para abordar la crisis mundial del agua y el saneamiento, ya que 2000 millones de personas viven todavía sin acceso a agua potable. Se trata de una celebración coordinada por ONU Agua y cuyo tema anual está alineado con el lanzamiento del Informe Mundial de la ONU sobre el estado de los recursos hídricos.

 

 

 

 

 

 

 

El lema escogido este año para conmemorar esta fecha es ‘Sé el cambio que quieres ver en el mundo’, que persigue animar a la ciudadanía a escoger qué medidas pueden aplicar a su ámbito cotidiano para cambiar la forma en que usa, consume y gestiona el agua. Estas acciones contribuirán a una Agenda de Acción del Agua que contará también con los compromisos a mayor escala de gobiernos, empresas, organizaciones, instituciones y coaliciones.

 

En este sentido, Emasesa tiene mucho que decir después de hacer frente varias sequías históricas:  la primera entre 1974 y 1976, la segunda durante el periodo de 1981 y 1983 y, por último, la sequía que transcurrió entre 1992 y 1995, años que determinaron la realización de infraestructuras específicas para el tratamiento de los recursos disponibles, así como la definición de una metodología de ahorro y prevención para evitar el impacto de nuevas situaciones de sequía. Hasta que llegó 2021 y se activó la prealerta de la sequía actual, una de las más graves de las que tenemos constancia y que supone todo un reto para la empresa pública de aguas, responsable de abastecer a más de 1 millón de habitantes de Sevilla y su área metropolitana.

 

 


La calidad del agua, una constante incluso en tiempo de sequía


 

 

 

Un reto que pasa por mantener la calidad del agua en época de escasez. El agua que distribuye Emasesa está considerada una de las mejores de España. Proviene de embalses situados en los parques naturales de Sierra de Aracena y Picos de Aroche y Sierra Norte de Sevilla, por lo que está muy preservada y tiene escasa o nula contaminación derivada de la actividad humana. Pero ésta no es la única razón de su contrastada calidad, también se suma su tratamiento posterior. Para que el agua que llega a los domicilios sea apta para el consumo, es necesario someterla a un tratamiento de potabilización adecuado y a un exhaustivo control de calidad que supera lo exigido en la actual legislación y que se inicia en la elección del embalse y la profundidad más adecuada para conseguir en origen la mejor calidad en todo momento en los propios embalses y concluye en los grifos de los usuarios.

 

 

 

 

 

 

 

Con el fin de lograr la máxima seguridad en la calidad del agua suministrada, Emasesa aplica un modelo integral de evaluación denominado ‘Planes de Seguridad del Agua’ que además sirve para marcar la presión y continuidad adecuada a las necesidades de cada momento.

 

Emasesa destina una gran cantidad de recursos a esta fase del ciclo integral del agua, ya que junto con el Programa de Vigilancia de los Embalses de Abastecimiento, las instalaciones de tratamiento y depuración se modernizan de manera continua, así como los procesos de potabilización, depuración y control analítico del agua, contando con laboratorios propios acreditados en los que se realizan cerca de 190.000 análisis al año.

 


La importancia del Objetivo 90 para preservar el recurso

 

 

 


Con los embalses a cerca del 41% de su capacidad y la entrada en la temporada seca cada vez más cerca, los esfuerzos por reducir el consumo de agua han de redoblarse. La empresa de aguas lleva un año concienciando a la población de la necesidad de alcanzar el Objetivo 90, o lo que es lo mismo, reducir el consumo a 90 litros por habitante y día. Jaime Palop, consejero delegado de Emasesa, reconoce que «se trata de un objetivo a largo plazo difícil de conseguir, dados los ajustados niveles de consumos que ya se dan, pero con 90 litros por habitante y día se podrían ahorrar unos 23 hm3 al año, que, multiplicados por 10 años, supondrían 230hm3, el equivalente a un gran embalse».

 

Este objetivo supone un reto colectivo sin precedentes al que ya se han sumado, a través de un acuerdo de colaboración, la Asociación de Consumidores en Acción de Sevilla FACUA; la Asociación de Consumidores y Amas de Casa Híspalis; la Unión de Consumidores de Sevilla UCS; la Asociación de Hosteleros de Sevilla y Provincia; la Asociación de Hoteles de Sevilla y Provincia; la Confederación Provincial de Comercio, Servicios y Autónomos de Sevilla, APROCOM; el Colegio de Administradores de Fincas de Sevilla; y grandes firmas como Airbus, Cocacola Europacific Partner Europa, El Corte Inglés, Heineken España y Renault España, además del C.C Lagoh y Grupo SADA, que lo harán en breve.

 

 

El esfuerzo colectivo desarrollado desde que en noviembre de 2021 se estableciese el estado de prealerta por sequía y, muy especialmente, desde que se pasara a alerta en octubre de 2022, ha conseguido la reducción del consumo, pasando de los 116 litros por habitante y día de 2020 a los 109 con los que se cerró 2022 y la tendencia sigue a la baja.

 

 

 

 

 

 

Para la consecución del Objetivo 90 es necesaria la colaboración de todos, pero también es fundamental el esfuerzo en eficiencia desarrollado por Emasesa a lo largo de estos últimos años. De esta manera, la empresa metropolitana de aguas ha trabajado en la mejora de las redes de abastecimiento y saneamiento, ha perfeccionado la detección y subsanación de fugas y de los consumos no autorizado y ha elaborado un Plan de Emergencia para situaciones de Sequía que recoge la ruta a seguir ante situaciones de escasez como la presente, entre otras acciones.

 

Desde el punto de vista económico, el esfuerzo inversor en acciones de la empresa de aguas directamente destinadas para combatir la sequía es evidente, traduciéndose en casi 5,7 millones de euros desde 2021 y en una cantidad que supera los 10 millones de euros para 2023.

El siguiente reto en el que ya trabaja la empresa de aguas es la digitalización, un pilar básico para la optimización del agua y para hacer frente a los desafíos planteados por el cambio climático. Por ello, Emasesa ha destinado 2,4 millones de euros a un ambicioso programa de transformación digital que cubre el ciclo del agua completo ubicando al usuario en el centro y dándole la relevancia que realmente merece. En este sentido, destacar la implantación de la telelectura de contadores, una tecnología que permitirá a la ciudadanía a corto plazo conocer el consumo de agua de su hogar con precisión y a Emasesa detecta variaciones inusuales en el mismo que puedan indicar una fuga o uso fraudulento.

 

 

 


Una nueva gobernanza en la gestión del agua


 

Emasesa también desarrolla una labor de colaboración con otras entidades implicadas en el uso de los recursos de los embalses. Así, se ha creado un grupo de trabajo específico con Aljarafesa para abordar la presente situación de escasez. Igualmente, se ha intensificado la colaboración con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para buscar y lanzar soluciones a corto, medio y largo plazo que permitan aumentar la garantía del abastecimiento en Sevilla y su área metropolitana.

 

De la misma forma, se ha trabajado con los entes relacionados con la captación de recursos externos (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, regantes y Huesna) para la búsqueda de nuevas fuentes de agua y, en caso necesario, poder disponer de agua procedente de recursos externos al sistema (caso del agua de El Pintado o de la posibilidad de destinar agua de Guadalquivir para riego).

 

El esfuerzo en colaboración también se realiza a través del Observatorio del Agua de Emasesa. Un órgano de participación y consulta que supone un nuevo modelo de gobernanza abierto a los grupos de interés que permite una gestión pública del ciclo integral del agua más participativa y transparente.

 


Estado de alerta por sequía


Desde 2018, las precipitaciones han sido insuficientes y el agua que ha llegado a los embalses no ha compensado el gasto realizado para poder abastecer a la población. Así, las reservas han pasado del 100 % de capacidad en abril de 2018 a rozar actualmente el 42 %. Desde el pasado mes de octubre, el sistema se encuentra en alerta por escasez de recursos y el agua almacenada equivale aproximadamente al gasto de un año y medio, por lo que existen limitaciones a su uso recogidas en los bandos municipales de los ayuntamientos abastecidos. De esta manera, se prohíbe el uso de agua potable de la red para:

 

 

—Riego de jardines, praderas, árboles, zonas verdes y deportivas, de carácter público y privado.

—Riego o baldeo de viales, calles, sendas y aceras, de carácter público y privado.

—Llenado de piscinas, estanques y fuentes, privadas o públicas que no tengan en funcionamiento un sistema de recuperación o circuito cerrado.

—Fuentes para consumo humano que no dispongan de elementos automáticos de cierre.

—Lavado con manguera de toda clase de vehículos, salvo si la limpieza la efectúa empresa dedicada a esta actividad.

—Instalaciones de refrigeración y acondicionamiento que no tengan sistema de recuperación o circuito cerrado.


Para más información, puedes visitar la web emasesa.com/agua-es-vida/


 

Compartir

Este contenido ha sido desarrollado por Content Studio, la unidad de contenidos de Abc de Sevilla . En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio