La caída del cabello es un problema que afecta al 50% de los hombres y al 25% de las mujeres: unas veces se trata de algo temporal y, en otras ocasiones, se convierte en una patología más compleja. Sabedor de ello, en enero de 2020, el Hospital Quirónsalud Infanta Luisa puso en marcha una Unidad de Medicina y Trasplante Capilar, formada por un equipo de médicos con una dilatada experiencia y un reconocido prestigio a sus espaldas. Es el caso del doctor José Manuel Tapia Soriano, que asegura que las claves del éxito están en hacer un diagnóstico preciso y en ofrecer una atención personalizada, en vista de que existen muchas opciones que arrojan grandes resultados, como los tratamientos médicos, la nutricosmética o la mesoterapia capilar.
Sin embargo, hay circunstancias en las que es necesario recurrir a la cirugía, es decir, a los implantes de cabello; entre ellos, los realizados con la técnica DHI son los más avanzados e innovadores. En este punto, Tapia Soriano explica que lo primero que hay que hacer son las extracciones de la zona donante, o sea, de donde se sitúa el hueso occipital, en la parte posterior de la cabeza. Aunque lo más común es que, antes de hacer las extracciones, haya que rasurar la zona, Quirónsalud ofrece una alternativa menos traumática: la técnica Non Shaven – Follicular Unit Extraction (NS-FUE), que permite realizar las extracciones de los injertos sin necesidad de afeitado previo, de forma individual a través de un punch con micromotor, y, a su vez, implantarlos en las zonas receptoras sin que la apariencia del paciente se vea comprometida, ya que la cicatrización es mucho más rápida.

Una vez concluido este paso llega la segunda parte de la cirugía: realizar las incisiones y la implantación. Ambas acciones pueden hacerse al mismo tiempo con la técnica DHI gracias a una herramienta conocida como implanter; en ella se inserta la unidad folicular y, al accionarla, se realiza la incisión y la implantación a la vez.
Además, el especialista señala que durante el proceso se aplica anestesia local, ya que, al tratarse de una intervención ambulatoria y poco invasiva, no requiere anestesia general; de este modo, el paciente puede volver a casa nada más terminar la cirugía.
Ventajas de la técnica DHI
A diferencia de lo que ocurre con los implantes realizados con incisiones y pinza, un método más tradicional, cuando se recurre a la técnica DHI no surge la necesidad de hacer hendiduras para crear canales en los que insertar las unidades foliculares, lo que se traduce en una menor manipulación y en un aumento de la supervivencia del folículo. Esto hace que, a su vez, la piel del área receptora no sufra: el traumatismo y el sangrado se reducen, haciendo que la recuperación del trasplante sea mucho más rápida, con una mejor cicatrización.
Además, con el trasplante DHI es posible injertar los pelos en ángulos muy precisos, dándoles una orientación más adecuada y aumentando así la posibilidad de un resultado mucho más natural. Por último, es importante destacar que, al no rapar ni el área donante ni la zona receptora, la técnica permite trasplantar en cabellos largos, lo que la convierte en más accesible para las mujeres, y abre la posibilidad de realizar cirugías de cejas y barbas.