Chasquidos, palmadas, ritmo, compás. El cuerpo como instrumento, la memoria como partitura. Junto a la voz, la percusión corporal (o body percussion en la terminología inglesa) fueron los primeros instrumentos del ser humano. Desde Andalucía hemos globalizado un museo arqueológico de compás en la palma de las manos, quizás uno de los ejemplos de percusión corporal más importantes y universales: el palmeo en el flamenco.
Otro de los hitos marcados en la historia de la percusión corporal (vagamente documentada) proviene del S. XVIII. Más concretamente de Estados Unidos donde, debido a la prohibición de instrumentos para los esclavos, estos tuvieron que modificar sus ritos y tradiciones usando la percusión corporal para poder perpetuarlas sin el uso de instrumentos musicales. En dicha historia deben constar, por supuesto, otras corrientes más musicales como el claqué, la haka maorí o el taconeo y el zapateao, una vez más, de la mano del flamenco.

La percusión corporal ha adquirido recientemente una importancia en un plano distinto al de la música, el didáctico, gracias al ‘método BAPNE’ de estimulación cognitiva, socioemocional, psicomotriz y neuro-rehabilitativa basada en la neuromotricidad. Con esta metodología, aplicada a la enseñanza, nuestros pequeños pueden mejorar, desde edades muy tempranas, diversas habilidades y capacidades. Entre ellas encontramos la inteligencia musical, rítmica, la psicomotricidad, la inteligencia espacial y matemática, además de la lingüística, sin olvidar la personal y social, pues su aplicación requiere de una puesta en común y coordinada.

Sobre esto saben (y mucho) en el Centro Docente María, un colegio de Sevilla que ha llevado a cabo una emocionante iniciativa de body percussion con su alumnado. La idea la puso sobre la mesa el profesor Javier Molina y, gracias a su gran acogida, por parte de alumnos, padres y profesores, esta actividad se retomará el próximo curso con algunas novedades, según informan desde el propio centro.
BODY PERCUSSION EN UN COLEGIO DE SEVILLA
Según explica este profesor, «esta idea surge a la hora de encontrar una actividad donde se desarrollasen al mismo tiempo la cooperación entre iguales, la audición y la psicomotricidad. Un ejercicio de “body percussion” pone en valor una cantidad de destrezas donde se trabaja la coordinación, el movimiento, la percusión y audición, donde como resultado da una coreografía en la que el ejecutante es parte del propio ejercicio musical».
Cabe mencionar que la percusión corporal no requiere, a diferencia de otros instrumentos, de una técnica propia o compleja. Esto hace que desaparezca ese hándicap que muchas veces se establece entre los pequeños y la música por la dificultad de aprender un instrumento y, además, les brinda una oportunidad creativa que, hasta ese momento, habían pasado por alto. Una prueba de ello es el vídeo que desde CDM han querido compartir para la ocasión, donde podemos ver a los alumnos ejecutando de forma conjunta y coordinada un ejercicio de percusión corporal perfecto.
«El resultado que se presenta en el vídeo es fruto de un trabajo realizado por el primer ciclo de educación secundaria del centro. Se trata del proyecto del tercer trimestre del curso donde se han trabajado diferentes facetas de forma interdisciplinar dentro de la asignatura de música», explica Javier Molina. En el vídeo es posible ver no solo la perfecta ejecución, sino la alegría, en las sonrisas y miradas de los compañeros. Un ejercicio conjunto que refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo puesto que cada uno cumple con su parte y es capaz de seguir, memorizar y poner en práctica una pieza musical donde el único instrumento es el propio cuerpo. «Sin olvidar», añade Molina, «que es un ejercicio tremendamente divertido».
El fin de esta actividad, explican desde CDM, no es otro que «desarrollar las distintas capacidades descritas a la vez de emplazar dentro de un ambiente lúdico y ameno con un carácter motivacional de superación», razón por la que este curso volverán a llevarla a cabo. Ah, sí, ahora vendrían bien unos aplausos, quizás el ejemplo más usado por los humanos de percusión corporal.