Igual que Leonardo Da Vinci fue un visionario en el Renacimiento, el robot quirúrgico que lleva su nombre también es sinónimo de innovación. De hecho, supone una revolución que ha hecho renacer algunas áreas de la medicina quirúrgica. El robot Da Vinci es un sistema quirúrgico mínimamente invasivo que ha supuesto un avance tecnológico y aporta mayor precisión en la realización de cirugías complejas.
La tecnología del robot quirúrgico Da Vinci aporta mayor precisión y seguridad para el paciente
En los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa ya se trabaja con el modelo Da Vinci Xi, el último modelo de esta tecnología, que presenta una serie de ventajas para el paciente respecto a otras técnicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia. Las cirugías que se realizan con Da Vinci suponen un refuerzo en la precisión quirúrgica en los procedimientos de disección y reconstrucción anatómica del paciente al eliminar el temblor de las manos del cirujano. Otro de los beneficios que resultan del uso de la cirugía robótica son la disminución del sangrado, dolor, riesgo de infección postoperatoria y estancia hospitalaria, así como un menor impacto en la estética del paciente, ya que Da Vinci sólo realiza pequeñas incisiones.
Aunque la cirugía robótica se usa en diferentes especialidades médicas, tiene especial incidencia en cirugías de patologías de próstata y riñón, cirugías colorrectales o de cáncer de pulmón, por lo que esta técnica está especialmente indicada para los servicios de cirugía general y del aparato digestivo, urología y cirugía torácica.

En concreto, dentro de la especialidad de cirugía general y del aparatodigestivo, la tecnología del robot quirúrgico Da Vinci está indicada para cirugías de páncreas y de vías biliares complejas y, sobre todo, en el tratamiento del cáncer colorrectal, porque permite un mejor control vascular, mejor limpieza de los ganglios linfáticos y facilidad de llegar a ángulos más complejos y a la hora de operar en planos profundos, como la pelvis, lo cual es muy difícil de conseguir por vía abierta o laparoscópica.
En ese sentido, el robot quirúrgico Da Vinci ha supuesto una revolución tanto para el médico como para el paciente, ya que «permite practicar la misma cirugía con la misma seguridad y una mínima invasión, lo que se traduce en un alta precoz», sostiene el doctor Fernando de la Portilla, responsable de la Unidad de Proctología Avanzada del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa. A este respecto, apostilla que «el robot es un gran aliado del cirujano en el sentido de que no hace nada de manera autónoma ni piensa por sí mismo, es una herramienta manejada por un humano».

Salvador Morales Conde
«El beneficio fundamental del médico es la precisión y la posibilidad de llegar a ángulos complejos y todo dentro de un contexto de mayor ergonomía, con lo que la fatiga del cirujano se disminuye. Aunque con esto no buscamos que el doctor esté más tranquilo, sino que tenga mayor ángulo de muñeca», añade, por su parte, Salvador Morales, jefe de servicio en el Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón. En la especialidad de cirugía general y del aparato digestivo «algunos procesos son más fáciles que otros, y cuando aumenta la complejidad, este tipo de máquinas ayuda bastante porque permite llegar más lejos. Hay procedimientos, como el de vesícula, que se benefician de esta tecnología», añade Morales. Además de todo ello, en este campo el robot resulta de gran ayuda para las hernias de hiato, cirugía bariátrica, cirugía de cáncer de esófago o de cáncer de estómago.

Fernando de la Portilla
«El robot es un esclavo del cirujano en el sentido de que no hace nada de manera autónoma ni piensa por sí mismo, es una herramienta manejada por un humano», añade el doctor De la Portilla. Tanto para el doctor Morales como para el doctor De la Portilla, la cirugía robótica es una de las tendencias a futuro de la cirugía, cuyo crecimiento es exponencial. «Se abre un campo de desarrollo importante por todas las posibilidades que tiene», asegura Morales, que añade que, pese a todo, «el robot no deja de ser una máquina, y no podemos pensar que deshumanizamos la medicina».