Aluminios Galisur es una empresa andaluza liderada por Reyes López Conde, una empresaria del sector del metal que estudió Derecho y es máster en RR. HH. y Organización de Empresas. Ella forma parte de la dirección de las empresas de Aluminios Galisur y Protecciones y Lacados S.L.; para hablar del sector, del crecimiento de su empresa y de los futuros retos, atiende a ABC en esta entrevista.

Para quienes no le conozcan, ¿qué servicios abarcan sus empresas?
Aluminios Galisur realiza la venta al por mayor de perfiles de aluminio que nosotros mismos diseñamos. Está mayormente enfocada a la construcción, en un espacio de 35.000 m2 dirigida a clientes que requieran soluciones de cerramientos, puertas y ventanas de aluminio.
En cambio Protecciones y Lacados está más enfocada a un cliente industrial e internacional, 40.000 m2 para un proceso productivo cuya función principal es la Extrusión de Aluminio, y Tratamientos del Metal, tales como Lacado, Sublimación, y Anodizado. Nuestros clientes provienen de diferentes sectores, aeronáutico, obras civiles, climatización, fotovoltaicas, etc.
¿Cuál es el secreto para dirigir empresas de estas dimensiones?
Es complejo. Estamos sometidos a gran presión por la competencia, cambios continuos, costes elevados, avances tecnológicos, pero el verdadero secreto de nuestro éxito es mucho esfuerzo, sacrificio, disciplina, y por supuesto contar con el gran equipo de trabajadores y colaboradores que se sienten comprometidos con nuestra empresa.
¿Qué objetivos a corto-medio plazo tenéis en vuestras empresas? ¿Cuál es el plan de acción?
Los objetivos conseguidos y de los que nos sentimos muy orgullosos han sido el diseño de un plan de igualdad para nuestras distintas empresas; hoy por hoy las mujeres están integradas en todos nuestros departamentos; por supuesto, asimismo, la gran inversión dedicada al avance tecnológico, además de nuestra propia sostenibilidad energética y el desarrollo de I+D+I, que hemos realizado en tiempo récord para poder ser competitivos.
Tenemos un plan de negocio real en mercados de diferentes continentes. A nuestra generación le ha tocado aterrizar forzosamente en la exportación puesto que el mercado nacional está muy explotado. Tras exhaustivos estudios de mercado hemos logrado oportunidades de negocio en el exterior, para ello ha sido necesario un buen asesoramiento con plan de acción marcado e ir con los costes de inversión controlados.
Los últimos proyectos en América del Norte, Alemania, Italia, Francia y Marruecos, entre otros países, nos hacen ver que nuestra estructura de negocio está preparada para la exportación, aun así, hay mucho camino por recorrer.
¿Cómo fueron sus inicios en el sector de las empresas?
Siempre he sido empresaria, lo llevo en los genes. En mi familia todos han sido y son personas emprendedoras y valientes con grandes habilidades en los negocios. En ello he crecido, así que siento que es algo innato en mí, aunque también nos equivocamos y caemos. Como dice la canción, en caso de tropiezo, hacerle un guiño al suelo y recomponerse. No significa que no tenga miedo al fracaso, sería insensato por mi parte decirlo, solo hay que aceptarlo como parte del plan y del proceso. Hay que ser constante, si no sale bien a la primera hay que volver a intentarlo hasta obtener el éxito. He aprendido a dar tiempo a las distintas situaciones, sin prisas y con paso firme mejor.
Es usted una mujer joven y una empresaria con experiencia a pesar de su juventud. ¿Cómo es el camino para alguien como usted en el mundo de los negocios?
No es fácil, hay que emprender un camino en el que, aunque esté marcado, se encuentran multitud de obstáculos. Aunque no creo que sea el hecho de ser hombre o mujer, es ser persona y creer en ti, saber cuál es la senda y encontrar el equilibrio. Las mujeres tendríamos que confiar más en nosotras mismas, en nuestras capacidades y en lo que somos capaces de conseguir.
Lo que más me reconforta, me guía y me centra es mi familia, encontrarme con amigos, me gusta encerrarme en la lectura, estar en contacto con la naturaleza, si tuviera que pensar en un lugar, lo tengo claro… El equilibrio lo encuentro yendo hacia un paisaje infinito de La Marisma De Doñana o El Rocío.