«Era una tienda donde, aparte del pan, se vendían productos de primera necesidad como leche o huevos, además de jamón al corte y café al peso. Una tienda de ultramarinos del barrio», explica Lola Polvillo, responsable comercial de la marca.

El barrio en cuestión, el Cerro del Águila. Era el año 1957 y Fernando Polvillo (hijo) decide ampliar el negocio con su padre. Habían pasado 16 años desde que éste, Fernando Polvillo García, abriera la fábrica en la calle Hernán Ruiz. Polvillo empezaba así a escribir una parte importante en su historia más moderna: las tiendas Polvillo.

«Así nació la primera tienda, que se ubicó en la calle Maestro Falla por su cercanía a la fábrica», explica Lola Polvillo. Para esta apertura, contó con la ayuda y el trabajo de sus tías, Francisca y Fé, que regentaban un ultramarinos en Salteras y, sin dudarlo, se mudaron a la capital para comenzar junto a su sobrino aquella aventura que hoy, 67 años más tarde, sigue vigente.

«Esa tienda fue el germen de las actuales. Un concepto de tienda de barrio, de cercanía, es el que se mantiene hoy en día aunque modernizado y con otros productos adaptados al consumidor de hoy en día: bollería, bocadillos, empanadas…», detalla Lola Polvillo.
Las tiendas Polvillo se han convertido en un referente en el sector pandero, además de una parte importante de la historia de la capital hispalense. «La idea de la tienda fue novedosa en la época, pues el pan se solía vender con reparto a domicilio».

Aquello supuso un antes y un después para este negocio, familiar y anclado a la ciudad de Sevilla, pues la aceptación en el barrio superó sus expectativas y aquello supuso el inicio de lo que conocemos hoy en día: «Tuvimos la oportunidad de montar tiendas nuevas en barrios cercanos, como Los Pajaritos, El Plantinar, El Juncal…», enumera Lola. El resto, como ya sabemos, es historia.
Para más información: polvillo.es