Con el objetivo de dotar a las cooperativas de una herramienta que le proporcione ayuda en la adopción de medidas concretas para mejorar su competitividad y sus resultados, aflorando el talento sin sesgo de género y facilitando el acceso de las mujeres a los diferentes puestos de trabajo de mayor y menor responsabilidad, en igualdad de condiciones y en similar proporción a la de los hombres, Cooperativas Agro–alimentarias de Andalucía está ejecutando el proyecto: ‘Estudio de la participación de las mujeres en las cooperativas del sector agroalimentario andaluz’.
Se trata de una iniciativa que se enmarca en la Línea 2 para la difusión y promoción de la economía social y que financia la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, y que se basa en la recogida de una serie de datos tanto cuantitativos como cualitativos.
Así, se ha diseñado un cuestionario en cuya cumplimentación van a participar un total de 40 cooperativas de las diferentes provincias de Andalucía.
Aparte, se ha establecido un cuestionario específico para mujeres cooperativistas en el que se abordan las barreras que encuentran en su participación en los órganos de decisión de las cooperativas, que va a ser contestado por, al menos, 80 mujeres.

Una vez recabados todos los datos, se procederá al análisis de los mismos y se realizará un informe final con los resultados del estudio.
Se trata de un proyecto altamente innovador, ya que por primera vez se analiza el concepto de igualdad en el conjunto del cooperativismo agrario andaluz y, más concretamente, en la mujer rural.
Según los datos del Observatorio Socioeconómico del Cooperativismo Agrario de español (OSCAE), puesto en marcha en 2005 por Cooperativas Agro-alimentarias de España, aunque las mujeres sí tienen cada vez más presencia en la base social de las cooperativas andaluzas, representando casi un 32% de los asociados en 2023, en el caso de los consejos rectores el porcentaje de mujeres cae al 7%.
Por ello, es necesario seguir avanzando en estrategias encaminadas a terminar con posibles brechas de género, derribando barreras que impiden ese equilibrio real en el modelo cooperativo. Pero, para poder avanzar en materia de igualdad, es necesario saber cuál es el punto de partida.
Contar con una información veraz y con un análisis más profundo de la situación de las mujeres en las cooperativas se antoja, por tanto, imprescindible para alcanzar un modelo productivo y social más equitativo e igualitario.
