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En Estepa, el anís de Estepa se destila gota a gota en alambiques de cobre centenarios. Desde que Ignacio Luque Barrero instalara la primera alquitara en 1850, seis generaciones han crecido al calor de su lumbre. Para esta familia, el anís ha sido siempre un hilo conductor, un legado transmitido de generación en generación.

 

«Silencioso es el rito de la destilación, no aprendido, sino heredado; va en nuestra sangre», recuerdan sus descendientes. Fue el abuelo Ignacio quien confirió personalidad propia a su aguardiente, bautizándolo como Bravío. Su hijo dio al producto la proyección necesaria para sacarlo de las entrañas del pueblo que lo vio nacer, y hoy, la nueva generación combina respeto por la tradición con la innovación, incorporando sabores que hacen único a su inventario de licores.

 

 

 

 

La historia de Bravío se remonta a 1948, cuando Ignacio Nieto Luque y su hijo Rafael decidieron dar identidad propia al anís que, hasta entonces, se conocía únicamente como «Anís de Ignacio». La elección del nombre surgió en la rebotica familiar, durante un animado debate entre amigos sobre posibles marcas: «Anís vencedor», «El Cisne», «Aromas de Serranía»… Finalmente, todos coincidieron en «Anís Bravío», nombre que aún hoy distingue al aguardiente.

 

Cada destilación es 100% artesanal. El anís se destila e incluso bidestila en alambiques de cobre del siglo XIX, utilizando frutas recogidas en su punto óptimo de madurez y maceradas en alcoholes previamente destilados. El tiempo y la espera se convierten en ingredientes esenciales que aportan sabor, tonalidad y aroma.

 

 

 

 

No solo el anís define la tradición de Estepa. Las cremas de mantecado, polvorón, crocanti o tocino de cielo, junto con licores de guindas, pacharán o agua de Sevilla, demuestran que en este pueblo el licor se bebe con historia y paciencia.

 

Recientemente, el aguardiente de la familia ha sido distinguido con el máximo galardón que otorga la Diputación de Sevilla, un reconocimiento al trabajo bien hecho, al amor por la tradición y al respeto por las costumbres.

 

 

 

Mientras en España reinaba Isabel II y en Estados Unidos se fundaba American Express, Ignacio Luque Barrero comenzaba su camino en la destilación familiar, inaugurando la primera destilería de Estepa. Hoy, seis generaciones después, seguir destilando sueños sigue siendo tanto un compromiso como un auténtico placer.

 

 


Para más información:

Web: masbravio.com 

Email : contacto@masbravio.com 

Calle Ajonjolí 26

Telf.:  955 913 159

 

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