En pleno corazón de Dos Hermanas (Sevilla) nació un proyecto que, más que un restaurante, es una propuesta que mezcla raíces, memoria y una mirada contemporánea hacia el tapeo. Mamaina destaca por valentía a la hora de plantear sus platos desde una sensibilidad urbana y actual, sin renunciar a la tradición.
Un origen que huele a bar de toda la vida
La historia de Mamaina no se entiende sin La Esquinita de Javier, el negocio familiar donde su creador creció entre fogones, comandas y conversaciones de barra. Allí aprendió el valor de la cocina sencilla, el trato cercano y el bar como punto de encuentro. De ese aprendizaje nace la base del proyecto: respeto absoluto por el producto, por las recetas de siempre y por el cliente.
Además, el nombre no es casual. Mamaina es un guiño íntimo a su bisabuela Martina, a quien sus nietos, incapaces de pronunciar su nombre, llamaban así. Un apodo familiar que hoy se convierte en bandera: memoria, cercanía y una forma propia de entender la cocina.

Un espacio pensado para disfrutar
El local cuenta con un aforo aproximado de 120 personas, entre interior y terraza, lo que permite mantener un ambiente dinámico pero cercano y donde el ritmo del servicio se cuida tanto como la cocina. A la hora de trabajar, lo hacen principalmente bajo reserva, lo que les permite ofrecer un servicio más organizado y al detalle.
Además, el interiorismo es una parte fundamental del proyecto, ya que está pensado para transmitir calma y hacer que el cliente se sienta a gusto. Combina un estilo urbano e industrial con materiales cálidos, tonos neutros y detalles elegantes, creando un ambiente sencillo pero con carácter.
Un Solete Repsol que llegó sin buscarlo
Uno de los hitos recientes de Mamaina ha sido la obtención del Solete de la Guía Repsol, un reconocimiento directo del trabajo del día a día. «Un crítico gastronómico había pasado por el local y había valorado nuestra cocina. Me preguntaba cómo y por qué habíamos llegado hasta ahí. Simplemente, haciendo las cosas como creemos que hay que hacerlas», asegura el establecimiento.

La cocina: tapas de siempre con una vuelta de tuerca
Mamaina se define como tapería urbana, cuya carta se construye sobre sabores reconocibles, a los que se les da una vuelta mediante técnicas, presentaciones y combinaciones distintas. La brasa juega un papel protagonista, aportando carácter y profundidad a muchos de los platos.
Los platos estrella
Entre las propuestas más celebradas destacan:
— Las Bravaínas.
— Aguacate a la brasa con pesto de cilantro y albahaca y pico de gallo.
— Falso ravioli con sopa de queso de cabra.
— Perrito Mamaina: pan brioche, salchicha ahumada, salsa bravaina, espuma de alioli y chicharrones crujientes.
El broche final: los postres
La carta dulce sigue la misma filosofía: elaboraciones caseras, equilibradas y sin excesos. La joya de la corona es su tarta de queso, elaborada con Grana Padano y terminada en el horno para servirse semi templada. “Quien la prueba, no la olvida”, aseguran desde el establecimiento.
Para más información:
Av. Adolfo Suárez 2B | Dos Hermanas
Telf.: 601 53 71 29
Instagram (enlace): @Mamaina