Trichodex, compañía del Grupo Fertiberia, ha presentado en el marco del 18º Symposium de Sanidad Vegetal su innovación biotecnológica Microbioma Detox, una solución diseñada para reducir los efectos fitotóxicos derivados del uso de ciertos productos químicos y, al mismo tiempo, mejorar el desarrollo y la productividad de los cultivos.
Los objetivos europeos de reducción de fitosanitarios, junto con la creciente regulación destinada a preservar la salud del suelo, sitúan a la biotecnología como una herramienta estratégica para la agricultura del futuro. «La biotecnología aplicada al manejo de la salud del suelo y del cultivo es esencial para garantizar la sostenibilidad, la resiliencia y la productividad del sector agrícola en Europa y a nivel global», destaca Khalid Akdi Elaroussi, director general de Trichodex.

La compañía se ha consolidado como pionera en el desarrollo de biosoluciones basadas en microorganismos vivos, combinando enfoques personalizados y un modelo de residuo cero, orientado a mejorar la salud del suelo, el bienestar fisiológico de la planta y la productividad final del cultivo.
Con más de tres décadas de experiencia, Trichodex diseña soluciones adaptadas a cada cultivo y desafío agronómico, apoyándose en tecnologías propias y patentadas. «Contamos con un centro de investigación de excelencia y una planta biotecnológica en Sevilla, donde investigamos, desarrollamos y codiseñamos soluciones innovadoras en colaboración directa con nuestros clientes y socios tecnológicos», explica Akdi Elaroussi, director general de Trichodex.

El trabajo de la compañía se apoya en una colección de más de 1.500 cepas microbianas ‘influencers’ y 200 consorcios de microorganismos beneficiosos, lo que permite diseñar tratamientos desde el origen, seleccionando las cepas más eficientes y creando formulaciones específicas para cada necesidad agronómica. Entre sus tecnologías destacan FPB, un sistema avanzado de fermentación biotecnológica que genera consorcios microbianos altamente adaptados a la rizosfera y a la filosfera, capaces de comunicarse entre sí y formar biofilms estables que favorecen una colonización más eficaz de las raíces y un cultivo más sano y productivo.
Otra tecnología clave es MAMPS Enhancer, que permite generar moléculas y bioefectores activos a escala nanomolar, capaces de ser reconocidos por receptores específicos distribuidos por toda la planta. Esta percepción activa el sistema inmune vegetal y optimiza la interacción entre microorganismos, planta y suelo, reforzando la respuesta natural del cultivo frente al estrés y mejorando su desempeño agronómico. A estas herramientas se suma BIOAdapta, una metodología registrada que integra ciencia, tecnología y conocimiento aplicado para ofrecer soluciones microbianas a medida, incluso frente a los retos más complejos del campo.