La adaptación de Sevilla y su área metropolitana al nuevo escenario climático exige una inversión sin precedentes. En los últimos 3 años, se ha realizado un gran esfuerzo inversor, por el que se han finalizado y puesto en marcha obras por 94,5 millones de euros, con el objetivo de mejorar y renovar las redes y sus elementos.
Así, desde Emasesa han diagnosticado toda la red, identificando la necesidad de ejecutar infraestructuras tanto en Sevilla como en su área metropolitana. Además, la empresa ha calculado que serán necesarios alrededor de 500 millones de euros para reforzar el sistema metropolitano frente a episodios de lluvia extrema que, lejos de ser excepcionales, se han convertido en una realidad recurrente. Esta cifra refleja la magnitud de un desafío que supera la capacidad financiera de la empresa pública y que obliga a una cooperación institucional amplia y sostenida.
Muchos de los proyectos para la ejecución de estas obras ya están realizados, como es el caso de los depósitos de retención de aguas pluviales de Kansas City y el de Blas Infante, o la ampliación del colector de Tamarguillo.
«Los episodios de lluvia son cada vez más intensos y más concentrados en el tiempo», señala el consejero delegado de Emasesa, Manuel Romero. Dejando claro que el volumen de inversión responde a la necesidad de adaptar un sistema diseñado para un clima que ya no existe.
Las infraestructuras actuales han demostrado su eficacia, pero también han dejado claro que el sistema necesita ampliarse y modernizarse para responder a un escenario climático más exigente. La empresa pública ha completado el diagnóstico y la planificación, pero la ejecución de las obras requiere recursos que exceden su capacidad.
Los 500 millones previstos incluyen actuaciones de gran envergadura distribuidas por toda el área metropolitana. Se trata de ampliaciones de estaciones de bombeo estratégicas, nuevos colectores interceptores, depósitos de retención de gran capacidad y sistemas avanzados de digitalización y control.
Son infraestructuras que no solo mejoran la red de saneamiento, sino que protegen a más de un millón de personas frente a episodios climáticos que, según los modelos, serán cada vez más frecuentes. Su impacto trasciende el ámbito municipal y afecta a la seguridad, la salud pública y la actividad económica de toda la región.
Por esa razón, Emasesa insiste en que estas obras deben considerarse infraestructuras de interés general. No se trata únicamente de garantizar el funcionamiento del saneamiento urbano, sino de evitar daños materiales, interrupciones de servicios esenciales y perjuicios económicos que afectan a toda la ciudadanía.
Además, la falta de inversión incrementaría la vulnerabilidad de los barrios más expuestos y trasladaría los costes -económicos, sociales y ambientales- a las generaciones futuras. «Anticiparse hoy es proteger a la ciudadanía mañana», recuerda Romero.
Es por ello que la financiación de este paquete de actuaciones requiera de la implicación de todas las administraciones. Emasesa señala para ello tres pilares fundamentales: fondos europeos, Gobierno de España y Junta de Andalucía.
La empresa pública cuenta con el conocimiento técnico, la planificación y la capacidad de ejecución, pero necesita el respaldo económico de las instituciones para llevar a cabo un programa de obras que supera con creces su presupuesto ordinario. La experiencia de otros territorios europeos demuestra que la adaptación al cambio climático sólo es viable mediante estrategias coordinadas y financiación compartida.
Los riesgos de no actuar a tiempo son evidentes. Cada episodio extremo que sorprende a la ciudad sin las infraestructuras necesarias multiplica los daños y retrasa la capacidad de recuperación. Por eso, la falta de inversión no sólo comprometería la seguridad de la ciudadanía, sino que incrementaría los costes derivados de cada tormenta: daños en viviendas y comercios, afecciones al tráfico, interrupciones de servicios y perjuicios para miles de familias. La factura de la inacción sería, a medio plazo, mucho más elevada que la inversión necesaria.