Contenido elaborado para Kukuchurro

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La capital hispalense aguarda ya el regreso de su semana más esperada. Cuando el calendario marca el inicio de la primavera, Sevilla abraza su transformación más profunda.

 

Es el momento donde el olor a azahar se funde con el del incienso en cada esquina. La Semana Santa en Sevilla es un sentimiento que trasciende lo religioso. Se manifiesta como una explosión de espiritualidad, arte y cultura que inunda las arterias del casco histórico.

 

Vivir esta experiencia requiere algo más que un mapa. La ciudad se vuelve un escenario vivo. Para disfrutar plenamente entre la marea de gente, conviene seguir el rastro de quienes mejor conocen sus ritos.

 

Más allá de la Carrera Oficial, el corazón de la fiesta reside en los detalles. Saber elegir el momento adecuado para cada vivencia marca la diferencia. Estos son los planes que definen la idiosincrasia de la Pasión sevillana:

 


El aroma de los barrios en el Jueves Santo y la Madrugá


 

Contemplar el discurrir de una cofradía de capa en su propio entorno es una de las vivencias más intensas de la ciudad.

 

El ambiente que se respira en Triana, la Macarena o en los alrededores de San Román durante el Jueves Santo y la posterior Madrugá es, sencillamente, inigualable.

 

Es el momento en que las procesiones muestran su cara más popular y auténtica. Los vecinos se vuelcan con sus imágenes mientras estas avanzan buscando la Campana.

 


La paz de los templos en las mañanas de sol


Un plan que todo sevillano cumple con rigor es el de visitar las iglesias durante las primeras horas del día.

 

Mientras el sol se mantiene en lo alto y antes de que los nazarenos formen sus tramos, los templos abren sus puertas. Es la oportunidad para mostrar los pasos de Semana Santa en todo su esplendor.

 

Se puede admirar con calma el exorno floral, la orfebrería de los palios y la devoción que emanan las tallas en la intimidad de sus capillas.

 


El ritual del ‘cartucho’ de churros para reponer fuerzas


 

Aguantar las jornadas de pie sorteando las famosas “bullas” requiere de una logística gastronómica inteligente.

 

El cofrade experimentado reconoce en el clásico chocolate con churros a media tarde el bocado más reconfortante. Es una tradición que permite mantener el ritmo de la calle y aprovechar cada minuto de la jornada.

Esa estampa del cartucho de papel humeando mientras se aguarda el paso de una cofradía es una de las más honestas de la fiesta.

 

Es habitual que el aroma de los ‘calentitos’ compita con el del incienso en puntos clave como la Plaza del Salvador o la calle Regina. En estos enclaves, y también al cruzar a San Jacinto en Triana, sitios como Kukuchurro se han convertido en la parada favorita de quienes quieren permanecer fieles al asfalto.

 

Un cartucho de churros de papa o churros de rueda tradicionales recién hechos, de los que todavía calientan las manos, ayuda a recuperar el pulso antes de que el misticismo del siguiente palio vuelva a imponer el silencio.

 


El quejío de una saeta en la tarde del Viernes Santo


Cuando el silencio se apodera de las calles más estrechas durante el Viernes Santo en Sevilla, el tiempo parece detenerse.

 

Encontrar un rincón en la penumbra para escuchar una saeta lanzada desde un balcón es una de las experiencias más sobrecogedoras.

 

Estos cantes, cargados de emoción y herencia, representan la banda sonora más pura del sentimiento sevillano ante sus imágenes.

 


La maestría del itinerario en el Postigo del Aceite


 

 

El Arco del Postigo es uno de los lugares más emblemáticos de toda la geografía cofrade.

 

Ver pasar una hermandad por este rincón requiere paciencia y, sobre todo, un buen manejo del itinerario.

 

Consultar los programas de mano mientras se espera el paso de una cofradía es un rito en sí mismo. Todo buen conocedor de la fiesta lo domina para capturar cada matiz del discurrir de los cortejos.

 


Consejos para ver la Semana Santa en Sevilla sin aglomeraciones


 

Localizar el enclave idóneo para disfrutar de una cofradía requiere buscar alternativas a la saturación de la Carrera Oficial.

 

Lo más recomendable es aprovechar los itinerarios actualizados para buscar a las cofradías en plazas amplias o avenidas durante la tarde.

 

Es preferible dejar los callejones más íntimos para las horas de la madrugada. Es cuando el aroma a incienso se hace más intenso y la ciudad pertenece por completo a sus cofrades.

 

 

La Semana Santa de 2026 promete ser, una vez más, el reflejo de una Sevilla que custodia sus tradiciones mientras se abre al mundo con la generosidad de sus barrios.

 

Participar de sus ritos, desde la solemne mañana de visitas hasta la merienda improvisada en un rincón del Salvador, permite entender por qué esta fiesta es el centro de gravedad de la primavera hispalense.

 

Quien se deje guiar por el instinto y el respeto a los tiempos de la ciudad, descubrirá que la verdadera Pasión se vive en esos instantes donde el tiempo deja de importar.

 


Para más información:

Web: kukuchurro.com

Calle Regina 12 / Pza del Salvador 15 / Calle San Jacinto 6

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