En Sevilla, donde comer bien es casi una forma de identidad colectiva, cualquier apertura gastronómica despierta curiosidad. Y más aún cuando se trata de un concepto que mezcla tradición, creatividad y un ambiente cercano. Así ha nacido Mariquita Brunch, un nuevo establecimiento que abrió sus puertas el pasado 3 de junio y que ya empieza a hacerse un hueco entre los amantes del brunch.
El nombre del local no es fruto del azar. Su creadora llevaba tiempo dándole vueltas a la idea, atraído por la fuerza simbólica de la mariquita: un insecto asociado a la buena suerte, muy presente en la cultura popular -desde Mariquita Pérez hasta el apelativo ‘Mariquilla’- y también un guiño a la comunidad LGTBI+, con la que el equipo mantiene un fuerte vínculo. La anécdota que terminó de confirmar la elección llegó pocos días después de la apertura, cuando una mariquita real entró en el local, reforzando la idea de prosperidad que acompaña al nombre.
La decisión de abrir un brunch surgió casi por impulso. El local quedó disponible y los socios decidieron apostar por un formato que permite desayunar, almorzar o merendar a cualquier hora, siempre con una atención cuidada y una carta pensada para todos los gustos.
«Uno de los pilares del proyecto es el café. Desde el principio tuvimos claro que queríamos ofrecer un producto de calidad a un precio razonable, por lo que buscamos entre tostadores sevillanos hasta dar con un arábigo 100% de especialidad, con orígenes rotatorios para adaptarse a distintos paladares.», aseguran desde el establecimiento.
Mariquita Brunch ofrece así una oferta que se completa con zumos y smoothies diseñados para combinar sabor y propiedades saludables. Entre ellos destacan un zumo verde antiinflamatorio o el smoothie ‘Dulce Recuerdo’, saciante y diurético, siempre con la premisa de que lo saludable también puede ser sabroso.
Continuamos con una carta en la que el pan se convierte en protagonista. Elaborado con harinas ecológicas, 48 horas de fermentación y sin azúcar, sirve de base para propuestas que van desde lo más tradicional -como un mollete con jamón ibérico- hasta opciones internacionales. «El objetivo es que el cliente local se sienta reconocido sin renunciar a la innovación», explican desde Mariquita.
La repostería, por su parte, es completamente casera. El equipo cuenta con reposteras que elaboran dulces para todos los públicos, incluyendo opciones sin gluten, sin lactosa, sin huevo e incluso sin azúcar, manteniendo siempre el sabor como prioridad.
La carta se mantiene viva gracias a un «fuera de carta» que cambia cada semana, permitiendo que la clientela marque tendencia. Entre los clásicos que nunca se mueven figuran los ‘Benedit Please’, los ‘Cilbyl Eggs’ o el ‘Fino y Crujiente’. «Esta semana, por ejemplo, destaca un mollete con chicharrones de Cádiz y queso Payoyo fundido», afirman desde el local.
Además de su propuesta gastronómica, Mariquita se ha convertido en un pequeño punto de encuentro cultural. Tanto es así que han organizado un taller navideño de cerámica, un ‘Bingo Drag’ y celebran actividades culturas y talleres de lectura -de los que informan a través de sus redes sociales-. Y, por si fuera poco, alquilan el local para poder llevar a cabo en él eventos.
En definitiva, Mariquita llega para sumar a la escena gastronómica sevillana con una propuesta fresca, cuidada y con identidad propia, donde -como dicen en el equipo- se sale «con la barriga llena y el corazón contento».
Para más información:
Web: mariquitabrunch.com
C/ javier Lasso de la Vega 3
Instagram: @mariquitabrunch