Las bodegas forman parte esencial del alma gastronómica y cultural de Andalucía, y entre ellas, Barbadillo ocupa un lugar de referencia indiscutible. Con casi dos siglos de historia y un legado estrechamente ligado al desarrollo del marco de Jerez, este emblemático enclave se ha convertido en el escenario elegido por la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo para inaugurar su Asamblea Anual y presentar la programación de los Premios Andalucía de Gastronomía 2026, en una edición marcada por la capitalidad gastronómica de Jerez.
Con el viento de poniente como protagonista y la manzanilla como hilo conductor, la jornada inaugural ha reunido a académicos y medios especializados en una experiencia que permitió entender, desde dentro, cómo se construye uno de los vinos más singulares del panorama internacional. La elección de Barbadillo no ha sido casual: su historia, su modelo de bodega y su vinculación con el territorio la convierten en una referencia imprescindible dentro del marco de Jerez.
La visita se ha iniciado en la bodega Arboledilla, un espacio considerado por expertos y profesionales como uno de los ejemplos más precisos de arquitectura aplicada a la crianza biológica. Allí, los asistentes han podido comprobar cómo elementos aparentemente intangibles -la orientación, la ventilación natural o la humedad- condicionan de forma decisiva la evolución del vino. El poniente, en este contexto, deja de ser un elemento climático para convertirse en un aliado fundamental del proceso.
Durante el recorrido, los participantes han conocido de primera mano el sistema de criaderas y soleras, el papel del velo de flor y la importancia del tiempo como factor diferenciador. Un conocimiento que va más allá de la técnica y que conecta directamente con la identidad del territorio.
La visita ha sido conducida por Víctor Vélez, director general de Bodegas Barbadillo, quien destacó el valor simbólico de acoger el inicio de la Asamblea. «Siempre es un honor contar con personalidades y medios de comunicación como los que nos acompañan, pero resulta especialmente significativo que la Academia Andaluza haya elegido nuestra bodega para abrir su Asamblea, ya que defendemos el origen y el orgullo de ser una empresa familiar andaluza con más de 200 años de historia», señaló.
Uno de los momentos más destacados de la jornada ha tenido lugar durante la cata de un Amontillado con más de 60 años de vejez, procedente de la escala que culmina en Alcalde Bota Única. Este vino, reconocido recientemente con 99 puntos Parker, permitió a los asistentes aproximarse a la dimensión del tiempo en la elaboración y al valor de las soleras históricas, auténtico patrimonio líquido del Marco de Jerez.

La jornada en Sanlúcar ha concluido en el Patio de la Cilla, uno de los espacios más representativos de la bodega. En este enclave, rodeado de un botellero histórico y presidido por la estatua de Manuel Barbadillo Rodríguez -conocido como «el bodeguero ilustrado»-, los asistentes han compartido un aperitivo con Manzanilla Pastora y el vino de pago Alba Balbaína. Un cierre que ha combinado tradición, producto y contexto en un ambiente más distendido.
La jornada prosiguió en Trebujena, donde el Mirador del Guadalquivir ha servido de escenario para un encuentro que ha abierto con una ponencia dedicada a la sostenibilidad y a los modelos productivos responsables. En este contexto, representantes de la Organización de Productores Acuícolas de Andalucía (OPAND) compartieron su experiencia en el desarrollo de sistemas de acuicultura sostenible, destacando la necesaria armonía entre la actividad productiva y el entorno natural.
Seguidamente, ha tomado la palabra el presidente de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo, quien ha puesto en valor la excelencia y diversidad de los productos andaluces, así como la labor de la institución en su impulso y proyección.
El encuentro ha concluido con la intervención del alcalde de Trebujena, Ramón Galán Oliveros, que destacó el potencial patrimonial, cultural, agrícola y turístico del municipio, tomando como referencia el propio Mirador del Guadalquivir: un espacio singular que aúna alojamiento rural, un centro de interpretación del vino y privilegiadas vistas sobre las marismas del río.

Una jornada que ha dejado una idea clara: la gastronomía andaluza no puede entenderse sin su vínculo con el territorio. Vino, pescado de crianza y paisaje forman parte de un mismo relato que, en esta primera etapa de la Asamblea, ha encontrado en Sanlúcar y Trebujena dos escenarios complementarios.
Y una jornada que ha proseguido con un almuerzo maridado con el vino blanco de pago Barbadillo Alba Balbaína y la Manzanilla Solear, en el que se han ofrecido espetos de lubina de estero junto a otras especies procedentes de acuicultura sostenible, como el pez limón. La propuesta gastronómica ha puesto de manifiesto la estrecha vinculación entre el producto, el entorno y la tradición cultural del territorio.
Tras el almuerzo, se ha llevado a cabo la firma de un convenio de colaboración entre OPAND y la Academia, contando con la presencia del alcalde de Trebujena como testigo institucional.