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El pasado invierno será recordado en el sector agrario como un periodo francamente atípico, hasta el punto de que los agricultores de edad más avanzada apenas guardan memoria de un año similar. Tras un ciclo de sequía que parecía no tener fin, las lluvias intensas e inundaciones han transformado radicalmente el paisaje rural de Andalucía.

 

Esta metamorfosis ha traído consigo una paradoja productiva que la consultora Conatech analiza con detenimiento: mientras los recursos hídricos garantizan la supervivencia de los cultivos a medio plazo, la virulencia de los temporales ha puesto en jaque la operatividad inmediata de miles de hectáreas de olivar y almendro.

 

 


El renacer de los acuíferos y el fin de las restricciones


El impacto positivo más evidente de este invierno lluvioso reside en la recuperación de las reservas estratégicas de agua. Los acuíferos de la zona se encuentran actualmente en un estado muy mejorado, lo que ha permitido una noticia esperada durante mucho tiempo: no habrá restricciones para el riego de aguas superficiales en la presente campaña. Esta situación rompe una racha negativa de al menos tres años consecutivos de limitaciones severas para los regantes, devolviendo una estabilidad necesaria para la planificación de los cultivos.

 

Sin embargo, desde Conatech subrayan que esta abundancia ha tenido un precio elevado en términos de infraestructuras y logística de campo. Las precipitaciones han causado estragos en los caminos rurales, dificultando o imposibilitando totalmente el acceso a muchas explotaciones. Además, los técnicos de la consultora han detectado daños graves en equipos de bombeo de riego y una pérdida directa de árboles que no han resistido las inundaciones o han sido derribados por los fuertes temporales.

 


El coste de la inaccesibilidad y la pérdida de cosecha


La imposibilidad de entrar en las fincas durante las semanas de mayores precipitaciones ha derivado en una pérdida crítica de tratamientos fitosanitarios tanto en el olivar como en el almendro. Esta falta de intervención en el momento oportuno ha favorecido el desarrollo de enfermedades que ahora empiezan a detectarse en el campo. En el caso específico del olivar, la situación ha sido especialmente gravosa para las explotaciones de marcos intensivos, donde gran parte de la aceituna se ha quedado sin recolectar.

 

El fruto caído al suelo, que en su gran mayoría no ha podido ser rescatado debido al estado del terreno, representa una pérdida económica directa para el productor. Ante este escenario de daños cuantificables, la consultora Conatech recuerda que tanto el Gobierno Central como la Junta de Andalucía han diseñado un plan de choque mediante ayudas directas. El Ministerio otorgará hasta 25.000 € por titular bajo declaración responsable, mientras que la administración autonómica ha dispuesto ayudas de hasta 150.000 €, quedando estas últimas exentas de dicha declaración responsable.

 


Estado actual y floración del olivar


Como asevera Conatech, los agricultores que apostaron por el olivar superintensivo y la mecanización han sido los claros ganadores de esta campaña

El estado actual del olivar tras el invierno presenta una dualidad marcada por la fecha en la que se realizó la recolección, un factor clave en el asesoramiento de Conatech. Las explotaciones que completaron la cosecha en su momento -especialmente aquellas bajo sistemas superintensivos- han asimilado el agua de manera extraordinaria, mostrando hoy una floración de una calidad excepcional. Por el contrario, aquellas fincas donde la recolección se demoró e interfirió con el inicio del invierno están acusando gravemente ese retraso vegetativo.

 

A nivel sanitario, la preocupación se centra ahora en el repilo, una enfermedad fúngica que está afectando a una parte importante del olivar sevillano debido a la humedad persistente. Los técnicos de Conatech advierten de la importancia de no demorar más los tratamientos y las podas, que en muchos casos se encuentran fuera de plazo. El éxito de la próxima campaña dependerá en gran medida de lo que ocurra en las próximas semanas, cruciales para la polinización y el cuaje. Si la primavera llega con temperaturas extremas o falta de lluvias, se podrían repetir las consecuencias negativas de años anteriores.

 


Un mercado de aceite firme ante la incertidumbre global


En cuanto a la situación comercial, el análisis de Conatech muestra un mercado del aceite de oliva con una firmeza notable en los precios y variaciones escasas a pesar de la inestabilidad del entorno. Los consultores mantienen un perfil optimista, apoyados en el hecho de que las salidas de aceite del último cuatrimestre han sido superiores a las del ejercicio anterior. Con unas previsiones de producción que se mueven en la horquilla de entre 1.250.000 y 1.350.000 toneladas, el agricultor podría disfrutar de unos precios de venta razonables.

 

No obstante, esta estabilidad está condicionada por factores macroeconómicos y geopolíticos externos. La subida del precio del petróleo, las dificultades logísticas en la ruta del Mar Rojo y la política de aranceles impuesta por Estados Unidos son elementos que podrían alterar estas previsiones de manera drástica. Ante este contexto, la recomendación para el productor es posicionarse con «mesura y sentido común».

 


El almendro: perspectivas favorables en el Guadalquivir


El cultivo de la almendra presenta un balance más homogéneo y positivo tras el invierno. Por lo general, la floración y el cuajado se califican de buenos a muy buenos, gracias a que el árbol ha salido fortalecido del periodo invernal por el aporte hídrico. El mes de marzo, en particular, ha ofrecido condiciones óptimas para la polinización y el cuaje en la zona del Valle del Guadalquivir.

 

Aunque se han registrado heladas tardías con impacto negativo en zonas de Granada y Castilla-La Mancha, la expectativa general de producción es positiva en el resto del territorio. En el plano económico, Conatech destaca que los precios se mantienen por encima de la barrera de los 5 €, un nivel que los productores confían en mantener hasta el inicio de la campaña de recolección para asegurar la rentabilidad de sus explotaciones.

 


Tecnología y digitalización: la respuesta a un clima extremo


La gestión técnica tras un invierno tan lluvioso requiere ahora de ajustes precisos en fertilización y manejo del suelo. La recomendación habitual de Conatech pasa por mantener la tierra labrada y fomentar las cubiertas vegetales para controlar la erosión y las escorrentías. En este contexto, la monitorización digital se ha revelado como una herramienta clave, ya que las explotaciones que cuentan con sensores de humedad y capacidad de interpretar análisis de suelos actualizados demuestran una adaptación superior a las condiciones extremas.

 

El caso más paradigmático de éxito tecnológico en esta campaña ha sido el uso de drones. En la campiña sevillana, aquellos agricultores que apostaron por el asesoramiento técnico avanzado pudieron realizar tratamientos en sus cultivos leñosos utilizando aeronaves no tripuladas cuando el barro impedía el paso de cualquier maquinaria tradicional. Al finalizar el tren de borrascas, estas fincas estaban en una posición defensiva mucho mejor que las que tuvieron que esperar a que el terreno se secara.

 


La mecanización como única vía de supervivencia


El mensaje final de Conatech para el agricultor sevillano es de una claridad meridiana: la mecanización ya no es una opción, sino una necesidad de supervivencia. Los claros ganadores de esta difícil campaña han sido los que optaron por transformar sus marcos de plantación tradicionales o intensivos hacia el modelo superintensivo. Al tener la cosecha recolectada antes de que comenzaran las lluvias, sus árboles están más descansados y preparados para el próximo ciclo productivo.

 

Aquellos que todavía dependen de la recolección manual o no mecanizada no solo han sufrido por las inclemencias climáticas, sino que se enfrentan a un problema estructural insalvable: la escasez crítica de mano de obra para la recolección. Este invierno ha demostrado que la combinación de un clima imprevisible y la falta de operarios condena a la inviabilidad a las explotaciones que no den el salto tecnológico.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Studio, la unidad de contenidos de Abc de Sevilla . En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio