La inteligencia artificial avanza a un ritmo que ya no solo transforma la forma en que trabajamos y nos comunicamos, sino que también está irrumpiendo con fuerza en ámbitos tradicionalmente reservados al criterio humano, como el Derecho.
En este contexto de cambio, profesionales con una profunda trayectoria jurídica están liderando la integración de estas tecnologías en la práctica legal. Uno de ellos es Marcos Peña Molina, quien lleva más de quince años litigando en derecho administrativo desde Sevilla.
Con un Doctorado en Derecho y ejerciendo como profesor en la Universidad Loyola Andalucía, este abogado sevillano acaba de lanzar junto a un equipo multidisciplinar CASIA, una herramienta de inteligencia artificial para preparar recursos de casación contencioso-administrativa con la precisión que exige el Tribunal Supremo.
¿Cuándo decides crear una herramienta como CASIA?
No fue un momento concreto, sino la acumulación de años de práctica forense. La reforma de 2015 me obligó a replantearme la estrategia casacional. Vas identificando patrones: qué asuntos tienen recorrido y cuáles no, qué argumentos reconoce el Supremo y cuáles descarta de plano. Comprendí que esa forma de analizar un asunto desde la lógica del Supremo era sistematizable, y que esta herramienta cambiaría el modo en que los abogados se enfrentan a la casación.

¿Por qué la casación contencioso-administrativa? Es un nicho muy concreto
Porque es donde el problema es más grave e invisible a la vez. Más del 88% de los recursos que llegan a la Sala Tercera se inadmiten, y la mayoría no fracasan por errores técnicos de redacción sino porque están mal planteados desde el primer día. Desde 2015, el Supremo no existe para corregir sentencias injustas, sino para fijar doctrina. Eso exige identificar el interés casacional objetivo, algo que solo dominan unos pocos letrados. La barrera no es económica, es de conocimiento especializado. Y esa es la más difícil de superar.
¿Qué es exactamente CASIA? ¿Cómo lo explicaría a alguien que no es jurista?
Es un sistema de decisión jurídica. No escribe el recurso por el abogado, sino que se asegura de que tome las decisiones estratégicas correctas antes de redactar una línea. Evalúa la viabilidad casacional, construye la argumentación del interés casacional con jurisprudencia verificada y detecta contradicciones entre Tribunales Superiores antes que la propia sección de admisión. Lo que antes requería días de investigación, lo hace en minutos, porque está entrenada con la lógica del orden contencioso-administrativo.

¿En qué se diferencia de otras herramientas de IA jurídica?
En que no es una herramienta de redacción. ChatGPT redacta, otras buscan jurisprudencia. Pero CASIA interpreta, es hermenéutica aplicada a la casación. Sabe leer un asunto y decirte qué pregunta puedes formular al Supremo y cuál no tiene recorrido. Detrás hay un equipo poco habitual en el «legaltech»: profesionales sevillanos de aceleradora de startups, matemáticos, empresarios, filósofos y juristas, constituido para entender cómo razona el Supremo y trasladar esa lógica a una herramienta práctica.
¿A quién va dirigida?
Los grandes despachos ya tienen sus especialistas. CASIA está pensada para el despacho mediano, el abogado de provincias o el letrado de corporación local que se enfrenta a un asunto casacional sin un equipo detrás. El objetivo es que se pueda preparar una casación desde Sevilla, Jaén o Las Palmas con el mismo rigor que en un despacho de Madrid con unidad propia, es decir, democratizar el acceso a algo que era privilegio de pocos.
¿Cómo ha sido la acogida en el sector?
Mejor de lo esperado. El pasado 7 de abril intervine como ponente en el Public Business Sales, organizado por Orange Empresas y la Cámara de Comercio de Sevilla, ante responsables de diputaciones, ayuntamientos y empresas tecnológicas. Lo que más me sorprende es la expectación entre los profesionales que la están probando: primero escepticismo, como es lógico, y después la comprensión de que cubre un hueco que nadie había cubierto.
¿Cuáles son los próximos pasos?
El próximo 21 de mayo presentaremos CASIA en el Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla, junto con el magistrado D. Julián Moreno Retamino. Y los días 15 y 16 de octubre estaremos en el IV Encuentro Nacional de Gestión Pública, organizado por NUTCO, en el Palacio de la Paz de Fuengirola, ante gestores públicos, juristas y letrados de administración local. Allí, CASIA se mostrará sobre casos reales. No es un producto terminado, sino algo vivo, ya que en breve lanzaremos también CASIA civil y CASIA social.
Para cerrar, después de más de quince años ejerciendo, ¿qué le ha enseñado CASIA sobre usted mismo?
Que la necesidad es el mejor motor de innovación. Casi toda mi experiencia se ha caracterizado por tener que enfrentarme solo a los problemas jurídicos que me llegaban. CASIA no nació de una estrategia empresarial ni de una convocatoria de ayudas, sino de identificar un problema real y resolverlo. Cuando el instrumento que necesitas no existe, tienes dos opciones: resignarte o construirlo. Decidimos construirlo. El resultado es una herramienta que cualquier abogado puede utilizar para afrontar la casación contencioso-administrativa con las ideas claras y la estrategia bien definida.
Más información:
Web: casialegal.com