Garantizar el suministro de minerales esenciales se ha convertido en una prioridad estratégica para Europa. La dependencia exterior en materias primas críticas —imprescindibles para fabricar vehículos eléctricos, aerogeneradores o sistemas de almacenamiento energético— ha llevado a la UE a impulsar la producción en su propio territorio.
En este contexto, el nuevo desarrollo industrial de Cobre Las Cruces representa una respuesta sólida a ese reto europeo: su proyecto polimetalúrgico ha alcanzado los hitos más significativos en materia de permisos y avanza hacia su siguiente fase de desarrollo: una instalación que incorpora minería subterránea y tecnología pionera de procesamiento de mineral, con el inicio de la fase final de ingeniería previsto próximamente.

Además, el proyecto cuenta con un fuerte apoyo local, regional y nacional y con el reconocimiento de la Comisión Europea, que en 2025 lo declaró Proyecto Estratégico Europeo en el marco de la Critical Raw Materials Act, que persigue reducir la dependencia europea en materiales esenciales para la transición energética y digital. De los 47 proyectos seleccionados en Europa, siete se encuentran en España y dos en Andalucía.
A ese respaldo institucional se suma el impulso de un nuevo inversor, tras la incorporación del grupo de fondos internacional Resource Capital Funds a través de su empresa en España Global Panduro. RCF es un fondo especializado que ha apoyado a más de 235 empresas mineras, con proyectos en más de 55 países y en más de 35 materias primas.

CLC, un nuevo referente polimetalúrgico para Andalucía, España y Europa
Con este acuerdo se abre una nueva etapa para esta entidad, que se convierte en una empresa independiente con sede social en Sevilla y que continuará su actividad bajo la nueva propiedad.
Desde una perspectiva industrial y económica, el proyecto consolidará a la compañía como un polo tecnológico e industrial de referencia en Andalucía, España y Europa, fomentando una sólida cadena de valor local y generando empleo cualificado en el territorio.
La prioridad está en el desarrollo del proyecto polimetalúrgico, que incorporará una nueva operación minera subterránea y una refinería de última generación para la producción de cobre, zinc, plomo y plata a partir de un mismo yacimiento.

Pedro Soler, director general de CLC, asegura que «el cierre de esta operación marca el inicio de una nueva etapa, respaldada por un inversor de referencia en la industria minera a escala global».
«Nuestro proyecto, una refinería polimetalúrgica basada en tecnología de vanguardia, tiene un valor estratégico reconocido por la Comisión Europea, con un potencial extraordinario para Andalucía y España, así como para la cadena de suministro de materiales críticos en Europa. Con RCF como socio, contamos con los recursos, el conocimiento y el impulso necesarios para alcanzar todo su potencial», destaca Soler.
De ese modo, el proyecto representa una inversión significativa a largo plazo que impulsará décadas de actividad económica, creará importantes oportunidades de empleo y generará beneficios económicos y sociales duraderos para los municipios vecinos y la región en su conjunto.

Un modelo de minería comprometido con la sostenibilidad
Esta instalación también se presenta como una referencia desde el punto de vista ambiental, ya que utilizará energías renovables y transporte eléctrico del mineral, con una drástica reducción en la huella de carbono respecto a la cadena de producción metalúrgica convencional.
Por otro lado, el almacenamiento de residuos se hará en el interior de la antigua corta de forma aislada y sin balsa de residuos, a lo que se le sumará una gestión eficiente y responsable del agua para maximizar su reutilización y proteger los recursos subterráneos. De hecho, CLC opera un avanzado sistema de depuración del agua de uso industrial, que ha demostrado su eficiencia durante más de 16 años de operación.

Antes de su vertido, las aguas industriales se someten a depuración intensiva y control continuo 24 horas, con datos disponibles en tiempo real para la administración. Además, un plan de vigilancia independiente ha desarrollado más de 17.400 controles desde 2010 sobre aguas, sedimentos y biota del estuario del Guadalquivir. Todos los resultados acreditan una gestión ambiental segura, que mejora lo requerido por la normativa.
Desde su origen, CLC aplica un sistema basado en la economía circular, el control integral del ciclo hidrológico y un uso eficiente y responsable del agua. Hasta la fecha, Cobre Las Cruces ha invertido más de 120 millones de euros en infraestructuras como la Planta de Tratamiento de Aguas (PPTA), ampliada en 2024; el Sistema de Drenaje, Tratamiento y Reinyección (SDR) para preservar las aguas subterráneas; y la reutilización de aguas regeneradas procedentes de una estación depuradora de aguas residuales (EDAR).
Junto a ello, se desarrolla una restauración progresiva que ha permitido plantar hasta la fecha más de 230.000 especies vegetales autóctonas en la superficie del complejo, con un tercio de la superficie ya rehabilitada.

Así, Cobre Las Cruces se sitúa como un referente tecnológico con un modelo de minería sostenible que marca el camino de la nueva industria de metales críticos en Europa.