feria del libro de sevilla
María Iglesias: «Europa sigue apoyando a autócratas corruptos para esquilmar los recursos de los africanos»
La periodista y escritora sevillana ha presentado este sábado en la Feria del Libro de Sevilla su nueva novela, 'Horizonte' (Edhasa), sobre un joven africano que busca un mejor futuro en España
Francisco Robles: «El humor va unido a la vida. No concibo el uno sin la otra»
Luis Landero: «La cultura ha perdido tensión intelectual y ya es una cultura de puro entretenimiento»
Guía de la Feria del Libro de Sevilla 2023: horarios, mapa, programación y autores

María Iglesias (Sevilla, 1976) indaga en su nueva novela, 'Horizonte' (Edhasa) sobre la problemática que viven los cientos de inmigrantes africanos que a diario tienen que enfrentarse a la muerte para construirse un futuro mejor en Europa. El joven Ketu Simo ... logra llegar a España y descubre el proyecto para unir ambos continentes por el Estrecho de Gibraltar.
-¿Cómo surgió la idea de esta novela?
-La novela tiene dos pilares. De un lado, la inspiración nació de la entrevista que hice, en 2018, a Sani Ladan, entonces estudiante de Relaciones Internacionales becado en la Universidad Loyola que me contó cómo llegó desde Camerún andando y, lo que más me impactó, que hay una nueva generación africana, en África y en la diáspora, decidida a echarle el definitivo pulso a Europa por una relación justa y para ganar su libertad de viajar. Yo imaginé ese pulso como un brazo negro y otro blanco, formando un puente sobre el Estrecho de Gibraltar y, para mi sorpresa, descubrí que desde la Transición hay un proyecto de puente o túnel entre España y Marruecos firmado por Juan Carlos I y Adolfo Suárez con Hassan II. Proyecto dependiente de las sociedades SECEGSA (española) y SNED (marroquí) que en estos 40 años, con sede en Madrid, altos cargos y presupuesto, aunque sin fruto.
-Retrata una historia de emigración y lucha por la supervivencia que vivimos a diario. Usted conoce bien el tema. ¿Cómo le ha ayudado su experiencia?
-Como periodista especializada en migraciones desde que, en 2016, cubrí la emergencia humanitaria en el Egeo, me sorprendió descubrir los movimientos panafricanistas que se alzan frente al dominio neocolonial europeo. Y estudiarlos me ha hecho comprender que aquí erramos el foco. Nos centrarnos en las consecuencias: la llegada de pateras y obviamos las causas: el expolio occidental de África y cómo 60 años después de las independencias Europa sigue apoyando a autócratas corruptos para esquilmar los recursos de las y los africanos.
-¿Cómo definiría a Ketu Simo?
-Ketu Simo es un joven camerunés que con 15 años deja Duala, siendo hijo de empresario y maestra, hermano del presentador del telediario. Se va porque le roban una beca para estudiar en Quebec para dársela al hijo de un alto funcionario. Migra porque en Camerún le limitan y tras sobrevivir a Boko Haram en Nigeria, al Sáhara, al mar entre Marruecos y Ceuta, escapa de ser bracero de invernadero. Al estudiar Relaciones Internacionales descubre el proyecto puente del Estrecho y lo convierte, junto a amistades españolas y africanas, en la palanca de cambio para lograr que Europa trate con igualdad a África por primera vez en la historia. Es alguien brillante, luchador y comprometido con la justicia.
¿Se ha inspirado en más personajes reales además de Sani Ladan?
-La novela es coral y otros protagonistas también tienen referentes reales, como la activista tarifeña Carmen Barea que surge de Ana Rosado, investigadora de migraciones en Frontera Sur de la Asociación Pro Derechos Humanos Andalucía (APDHA) o Biram Babel líder en la novela de Despertar Panafricano que está inspirado en Kemi Seba el líder del movimiento real Urgences Panafricanistes a quien entrevisté este mayo. Otros protagonistas, como la marfileña Ayo Sanogo o el ingeniero marroquí Yassin Cherkaoui parten de un perfil de trabajadora domésticas y profesional liberal unidos frente a la opresión.
-¿Es posible crear ese puente en el Estrecho de Gibraltar que una a África con Europa?
-El prodigioso origen geológico del Estrecho de Gibraltar me ha regalado páginas que he disfrutado escribiendo, pero complica la conexión entre continentes, sea con un puente o un túnel que es la opción que hoy más se baraja (hoy se habla de inaugurarlo para el Mundial 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos). La obra implicaría riesgos medioambientales que me inquietan. Pero la mayor razón para que en los 90 se inaugurara el Eurotúnel del Canal de la Mancha y, en cambio, el del Estrecho de Gibraltar se estancara es porque uniría Europa y África. Lo que sí tengo claro que urge construir entre ambas orillas son puentes humanos.
-¿Qué tienen que hacer los gobiernos para que estas desigualdades de los países africanos se vayan acabando?
-Estoy segura de que igual que hoy nos parece increíble la segregación de los negros en los autobuses con la que acabó Rosa Parks en 1955, pronto nadie entenderá que en 2023 mantengamos a los africanos enjaulados, cercados por vallas y trabas burocráticas mientras los europeos, occidentales, blancos, viajamos por África con libertad, por turismo, negocios o para expoliar. Esto no solo viola la igualdad proclamada en la Declaración Universal de Derechos Humanos y cualquier ética sino que, como estrategia para contener la migración, es hacernos trampas al solitario. Es un completo fracaso. Solo sirve para engordar a los partidos antiinmigrantes. Urge un pacto de igualdad. Y revertir la destrucción medioambiental cuyas consecuencias sufre África más que nadie.
-¿Se muestra positiva con el hecho de que en un futuro se puedan ir solucionando los problemas migratorios?
-La novela es una aventura de amistades, amores y política-ficción que planteo para que lectoras y lectores descubran lo que yo: que la juventud africana, mucha universitaria, conectada al mundo por la tecnología y redes sociales, no vive obsesionada con migrar, sino que está decidida a librarse de la opresión. Se están levantando. Y si nosotros, sentados sobre ellos, no nos levantamos, cooperamos, construimos un futuro equitativo va a ser peor que si juntos tejemos convivencia. Otros actores juegan en el tablero: los BRICS (Brasil, Rusia, India, China). África no se engaña sobre sus intereses, pero quieren negociar a más bandas y es legítimo pues estadounidenses y europeos no nos limitamos a uno o dos socios. El cambio está en marcha y, como muestra la novela, implica oportunidades para España si tenemos la osadía y el acierto de sumarnos con iniciativa.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete