Errores con el retinol: lo que podrías estar haciendo mal y que dará al traste con tu rutina antiarrugas

Diez errores comunes al usar el retinol que hacen que no resulte tan efectivo sobre el cutis como esperabas

Sin duda, es el activo antienvejecimiento del momento por su efectividad demostrada y su completa gama de beneficios. Hablamos del retinol, una de las formas de vitamina A más presentes en la cosmética antienvejecimiento en la actualidad. Y es que se trata de uno de los retinoides más valorados, tras el ácido retinoico (un medicamento potente e irritante) y el retinal (con una formulación más compleja de lograr).

La razón es que el retinol consigue gran eficacia en el tratamiento de arrugas, manchas y marcas de acné, con una posibilidad de irritación mucho menor que el ácido retinoico. Y la mejor forma de aprovechar sus beneficios es introduciéndolo en la rutina cosmética en forma de sérum de retinol o crema hidratante con retinoides.

Sin embargo, muchas desconocen que el retinol cuenta con su propio libro de instrucciones, ya que no es difícil cometer algún error que dé al traste con el objetivo de la rutina de belleza. O peor: provoque una molesta y antiestética irritación.

Diez errores con el retinol frecuentes

Estos son los errores que podrías estar cometiendo en la rutina cosmética del día a día.

No usar protección solar

El retinol es un ingrediente fotosensible, lo que quiere decir que pierde eficacia con la luz del sol (por eso los envases de los cosméticos en los que se comercializa suelen ser opacos). Además, es un activo fotosensibilizante, lo que significa que puede provocar reacción en la piel cuando esta se expone al sol. Por eso el uso del retinol siempre debe combinarse con un fotoprotector durante el día, ya se trate de una hidratante que incorpora filtro solar o de un protector que añadimos a la rutina de día.

Usarlo en la rutina de día

Qué es el retinol

Debido a que el retinol es fotosensible y fotosensibilizante, normalmente los cosméticos que lo incorporan en su fórmula están indicados para la rutina de noche para evitar los efectos del sol en este activo y en la piel. Aunque sabemos de alguna crema con retinol cuya formulación incluye ingredientes que refuerzan la función barrera de la piel para poder usarla de día, lo normal es que nos apliquemos el retinol antes de acostarnos para que además haga su efecto durante la noche, cuando se produce la renovación celular.

Introducirlo de golpe

Al contrario que ocurre con otros ingredientes cosméticos de moda, como la vitamina C o el ácido hialurónico, nuestra piel ha de adaptarse al retinol mediante un proceso conocido como retinización. Esto implica ir introduciendo cosméticos con retinoides poco a poco en la rutina hasta comprobar la total tolerancia de la piel. Así, los dermatólogos suelen recomendar comenzar con su aplicación dos días por semana durante un período suficiente para comprobar sus efectos. Si hay buena tolerancia, podremos ir aumentando las aplicaciones de forma gradual, hasta poder usarlo a diario.

Además, se recomienda comenzar ese proceso de retinización con cosméticos que cuenten con concentraciones bajas del activo (normalmente, 0,2%). Una vez se haya confirmado la tolerancia y se use a diario sin efectos secundarios, se podrá ir subiendo la concentración.

Dejar de usarlo ante la aparición de rojeces

Sobre todo si recurrimos a un sérum con retinol, no es nada raro que aparezcan rojeces o descamaciones en el rostro. Y es que este ingrediente tiene un ligero efecto exfoliante que al principio puede causar irritaciones leves, aunque totalmente normales.

Eso sí, para salir de dudas te recomendamos que consultes siempre con el dermatólogo para que establezca la pauta de retinización específica para tu piel y te recomiende fórmulas concretas que puedan compensar esos efectos secundarios que poco a poco tienden a desaparecer. De hecho, hay formulaciones que incluyen componentes como la niacinamida, los péptidos o las ceramidas, que minimizan la posibilidad de irritación en la piel reforzando la función barrera de la misma.

No comprobar la concentración

Errores con el retinol: lo que podrías estar haciendo mal y que dará al traste con tu rutina de belleza

Puesto que comenzar con retinol en bajas concentraciones es lo más recomendable para favorecer una buena tolerancia por parte de la piel, si vas a incluir un producto en tu rutina facial, no olvides comprobar el porcentaje de este activo que contiene su fórmula. ¡Hay concentraciones altas pensadas para quienes usan este ingrediente desde hace tiempo!

Combinar varios cosméticos con retinol

Puesto que es importante comenzar con dosis de retinol controladas y en días alternos, no es una buena idea combinar en la misma rutina varios productos con el activo, como un sérum y una hidratante. Y es que podríamos sobreexponer a la piel al poder irritante de este activo.

Usarlo en orden incorrecto

Si se trata de una crema con retinoides, deberá aplicarse después de la limpieza y el sérum (mejor que no contenga retinol también). A la hora de aplicar un sérum de retinol, igualmente es esencial cumplir el orden correcto:

1. Limpieza facial

2. Sérum de retinol

3. Contorno de ojos e hidratante

No preparar bien la piel

Y es que una correcta limpieza del cutis es imprescindible para que el retinol tenga los efectos esperados sobre el cutis. Puesto que el sérum es un producto superconcentrado que penetra en las capas más profundas de la piel para una mayor efectividad a corto plazo, si hay restos en el cutis que impidan esa penetración, estaremos desperdiciando el activo. Puede tratarse de restos de sebo, suciedad del ambiente, productos aplicados en la rutina de la mañana o maquillaje.

Sea lo que sea, lo mejor para garantizar que la piel está preparada para el activo es recurrir a una limpieza en dos pasos: el primero, con un producto que se aplique con algodón y no necesite aclarado (un aceite, una leche limpiadora o un agua micelar); el segundo, con una limpiadora con aclarado, como un gel facial.

No hidratar la piel

La potencia del retinol es equiparable a su poder de irritación, por lo que una piel sana y correctamente hidratada siempre aceptará mejor el activo y aprovechará sin problemas sus beneficios. Por eso no debemos olvidar la hidratante después de aplicar el sérum de retinol, en el ritual de noche, ni tampoco saltarnos la hidratación matutina. Cuanto mejor esté la función barrera de la piel, menor posibilidad de efectos secundarios tendremos. Y, en este sentido, la hidratación es imprescindible.

Comenzar a usarlo en verano

Si vamos a introducir este ingrediente, la mejor estación no es el verano, ya que aumenta considerablemente el tiempo de exposición de nuestra piel al sol y, con ello, la posibilidad de irritación y de desperdiciar la efectividad del activo. Por eso es recomendable esperar al otoño para comenzar a usarlo o recurrir a fórmulas con ingredientes «retinol like» (con efectos similares).

Cometer alguno de estos errores al usar retinol es más fácil de lo que pensamos, pero evitarlos nos permitirá sacar el máximo partido al activo sin efectos secundarios incómodos y conseguir los resultados deseados.

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