Al igual que nuestro peinado o corte de pelo han de ir evolucionando, la forma en la que nos maquillamos debe cambiar también
Con el paso de los años, llega un momento en el que muchas mujeres perciben que su maquillaje ya no les favorece como antes. Y es que la mayoría caemos en el error de pensar que el mismo maquillaje con el que nos sentíamos estupendas a los 20 y 30, nos debería seguir favoreciendo con 40-50. Pero no es así.
Al igual que nuestro peinado o nuestro corte de pelo han de ir evolucionando para sacar el máximo partido a nuestra imagen a medida que vamos cumpliendo años, la forma en la que nos maquillamos debe cambiar también.
Trucos para un maquillaje rejuvenecedor
¿Cómo conseguir entonces un maquillaje rejuvenecedor? Estos son los trucos imprescindibles con los que conseguiremos compensar la edad de nuestro rostro.
En truco infalible: piel tratada
A menudo nos centramos en buscar trucos milagrosos o productos sofisticados para conseguir un maquillaje que nos quite años. Pero si hay algo que puede sumar edad a nuestro rostro es una piel mate y sobrecargada de cobertura, en la que el maquillaje se cuartea. En realidad, no hay nada más juvenil que lucir el rostro al natural con ese resplandor propio de las pieles jóvenes. Por eso debemos centrar todo el esfuerzo en este paso.
Para imitar esa tez joven y luminosa, lo más importante es preparar adecuadamente la piel antes de comenzar con el maquillaje con un producto adecuado al tipo de cutis y su edad. La idea es conseguir ese efecto mullido y ese aspecto fresco en el rostro que acompañe el resto de trucos para rejuvenecerlo. Para ello, podemos combinar nuestra hidratante de cabecera con unas gotitas de serum o aceite con efecto iluminador. Tampoco debemos olvidar el contorno de los ojos.
Base invisible
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En cuanto a la base de maquillaje, no es obligatoria en pieles maduras y a veces debemos valorar si la cobertura que proporciona suma o resta más a nuestro maquillaje antiedad. Y es que si nos pasamos con la cobertura o elegimos una demasiado mate, no haremos más que resaltar las arrugas del rostro.
En ningún caso, nuestro objetivo al usar base de maquillaje habrá de ser el de ocultar las arrugas ya que solo estaríamos creando una especie de máscara. Sí podemos aplicarla para unificar el tono de la tez y disimular algunas tonalidades no deseadas. En ese caso, la base debería ser siempre fluida y ligera, preferiblemente con un sutil acabado satinado (nunca brillante, ni mucho menos mate) para que cumpla su función de quitar años a nuestra imagen.
Corrector sí, pero…

Debemos evitar caer en el error de cubrir demasiado la ojera, provocando un efecto potenciador de las arrugas del contorno de los ojos. Si tenemos la ojera oscura, lo mejor será utilizar un corrector fluido o incluso la propia base de maquillaje en esa zona para evitar sobrecargarla de producto y que este se acumule en los pliegues y surcos.
Si no tenemos áreas oscuras bajo los ojos, lo mejor cubrir el área ligeramente con la base de maquillaje fluida para conseguir unidad de tono en todo el rostro con un efecto «segunda piel».
Sombras neutras
Aunque nos llamen la atención las sombras de ojos con acabados brillantes o muy pigmentadas en realidad, flaco favor hacen a la apariencia de nuestros ojos. La mejor forma de mantener las arrugas en un segundo plano es usar tonos naturales (neutros y tierra) en acabados mate o sutilmente satinados.
A la hora de aplicar esas sombras, podemos usar los tonos más oscuros (de la gama de los marrones mejor) para maquillar sobre el pliegue en el caso de los ojos caídos y marcar la cuenca. Los tonos más claros de sombra servirán para agrandar el párpado móvil e incluso podemos iluminar el lagrimal y la línea bajo la ceja para levantarla visualmente.
Delineado invisible y difuminado

Hacer un «eyeliner» tradicional en unos ojos maduros puede resultar misión imposible por la presencia de arrugas, la flacidez y los pliegues descendentes. En su lugar, lo mejor para definir y potenciar la mirada es optar por un delineado invisible («tightlining») y realizar un trazo entre la base de las pestañas bien difuminado. Lo mejor será recurrir a lápices y sombras aplicadas con pincel para conseguir ese acabado menos definido.
El efecto será muy similar al de un «eyeliner», pero evitando evidenciar las arrugas de los ojos, lo que resultará mucho más favorecedor.
Pestañas bien marcadas
El trabajo de pestañas es muy importante en un maquillaje de rostro maduro. Levantarlas y definirlas adecuadamente permitirá abrir bien la mirada, lo que contribuirá enormemente a esa apariencia rejuvenecedora que buscamos. Para ello, podemos recurrir al rizador de pestañas, que nos permitirá levantarlas para que los ojos se abran más. Tras esto, utilizaremos una máscara que defina bien y dé cuerpo a las pestañas para que queden resaltadas.
Cejas naturales
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Las cejas tienen más peso en el rostro de lo que a priori podemos imaginar. Las claves de unas cejas rejuvenecedoras está en que tengan una apariencia natural:
– Que tengan una forma natural: nada de diseños geométricos o forzados.
– Que sean tupidas, eliminando únicamente los pelillos rebeldes.
– Que no haya huecos, para lo que usaremos maquillaje específico en un tono más claro que el del resto del vello corporal.
Labios naturales

Si bien tonos atemporales como el rojo o el burdeos siempre serán una opción apropiada para maquillar labios maduros, los naturales (los más parecidos al color de la tez) serán los más rejuvenecedores.
En este sentido, es recomendable optar por un perfilador para evitar que el labial se deshaga a través de las arrugas del contorno de la boca, evitando siempre maquillar la comisura para que no se produzcan manchas. Aquí explicamos cómo maquillar los labios con arrugas.