Lo cierto es que en septiembre aún podemos disfrutar del final del verano, las playas, piscinas, el sol y el buen tiempo. Muchos cogen sus vacaciones este mes, más tranquilo y sosegado. Pero son también muchos los que vuelven a casa y al trabajo luciendo un moreno que no quieren perder en poco tiempo.
¿Cómo conseguir que nuestra piel bronceada llegue hasta el invierno? Bulevar Sur pregunta a los expertos por las claves para lograrlo, ¡apunta!
- Protege la piel siempre. El protector solar ayuda a filtrar las radiaciones ultravioleta A y B, que son perjudiciales para la piel. Además nos ayuda a conseguir un bronceado progresivo y evitar las complicaciones a corto plazo, como las quemaduras, y también consecuencias a largo plazo, como el fotoenvejecimiento o incluso el cáncer de piel. «Aconsejo un factor de protección solar resistentes al agua de 30 o superior que debemos aplicar media hora antes de salir de casa y después, ir repitiendo la aplicación cada dos horas. Además, los nuevos factores de protección aportan vitaminas para combatir los radicales libres y ácido hialurónico para hidrata», nos cuenta la Dra. Adriana Ribé, dermatóloga de Ribé Clinic.
- Evita las horas de más calor. Lo ideal es tomar el sol antes de las 11 de la mañana y después de las 16 horas y hacerlo de forma gradual. Las horas en las que el sol es más peligroso son de 12 horas a 15 horas. Así tenderás a quemarte y, por lo tanto, a pelarte, por lo tanto, el bronceado no será tan bonito como querías.
- Hidrata tu piel por dentro y por fuera. «Es muy importante beber mucha agua durante todo el día, así como comer alimentos ricos en agua como la fruta. Sin olvidarnos, por supuesto, de utilizar cremas hidratantes o aftersun tras la exposición solar, nos ayudarán a calmar al piel y evitar la descamación», nos advierte Alicia Lozano, responsable de belleza de Marionnaud. También es muy interesante utilizar aloe vera para nuestro objetivo de alargar el bronceado.
- El agua termal, tu aliado. No solo el agua y las cremas nos hidratan la piel, las aguas termales serán tus aliadas perfectas para refrescar la piel, mantener el nivel de agua óptimo y evitar la sensación de sequedad y calor.
- Lo que comes ayuda. Incluye en tu dieta alimentos como la espinaca, sandía y en especial la zanahoria y el tomate, que no sólo nutren tu cuerpo, sino que además te ayudan a mantener el color bronceado por mucho más tiempo porque contienen vitaminas C, E y D y antioxidantes. Nos protegerán la piel frente al sol y aumentarán nuestra capacidad de exponernos al sol. También apunta los frutos secos en la lista de la compra.
- Vigila la temperatura de tu ducha. Recomiendan que el agua sea fresca para evitar deshidratar la piel y también es interesante optar por geles en formato de aceite.
- La exfoliación es importante. «Antes y después de exponernos al sol debemos convertirlo en ritual habitual. De esta manera, aunque el moreno se atenúe un poco, el tono de la piel será más uniforme y libre de manchas», nos cuentan desde Marionnaud. La dermatóloga nos concreta las veces que debemos hacerlo: «una vez por semana mientras nos duchamos».
- Ayúdate de los autobronceadores. Antes de que el moreno desaparezca del todo, una buena idea es aplicar una o dos veces por semana autobronceador, pero cuidado con cómo lo extiendes. Cerciórate de que tu piel lo absorbe y que no se concentra más cantidad en unas zonas que en otras. Un truco para que se deslice por nuestra piel con más facilidad es aplicar antes crema hidratante.
- Los polvos de sol siempre son una buena opción. Nos aporta al rostro ese tono dorado que tanto nos gusta y que proporciona el mar, pero no te excedas con la cantidad. Aplícalo únicamente por los pómulos, el contorno de la frente y la mandíbula al más puro estilo Kim Kardashian.