Cuarto de maravillas

12+1 motivos para visitar la Costa da Morte

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  • HACE 2 años, 10 meses

Un repaso por las curiosidades que pueden hacer más que apetecible viajar en coche a esta zona de la costa española

Aunque el interés de un «road trip» no está en el final del camino, sino en el camino mismo, (y con esto justifico que en mi anterior post «de Sevilla a Muxía» no hablara de ninguna de las dos poblaciones), la verdad es que la Costa da Morte meerece ser, por sí sola, el fin último de cualquier aventura. Estos son algunos de los motivos por los que esta tierra me enamora, aunque seguro que todos tenemos los nuestros.

1. Por su mar, con todas las variaciones cromáticas de azules, verdes, grises y blancos. Con todas sus contradicciones, fuente de vida y forma de muerte; generoso con sus gentes y despiadado con los que osan retarle; adorado y temido por los que lo conocen; silente a veces, estruendoso otras; tan cambiante que te puedes pasar las horas muertas mirándolo, embrujado por su movimiento incesante y sus mil caras.

Costa da morte. Lucila Costa da morte. Lucila

2. Por sus playas inmensas y desiertas, de arena fina y agua limpia, de resacas y olas, paraíso de surfistas, de gaviotas y de paseantes… Lenguas de arena blanca que se mueven, ríos que se abren camino entre dunas para llegar al mar…

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3. Por sus piedras naturales, que configuran el paisaje externo y las supersticiones íntimas de las gentes.Piedras santas, la Tumba de Orcabella, la barca en la que viaja la Virgen María para aparecerse al apóstol Santiago (pedra d’abalar, el que la mueve está libre de pecados, si se mueve sola es presagio de desgracias), la Cama do Santo de Fisterra… y todas aquéllas que, sin nombre propio y ya sin rastro de chapapote, dan personalidad única a esta costa.

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4. Por sus piedras domesticadas y transformadas en sillares de pazos orgullosos y sillarejos de casas sencillas, en hórreos casi escondidos entre macizos de hortensias, en cruceiros y adoquines que invitan a seguir caminando…

Costa da morte. Lucila Costa da morte. Lucila

5. Por sus faros: el de cabo Villano, pasivo espectador del naufragio de 172 hombres, enterrados en el cercano cementerio de los ingleses, y como consecuencia de ello, el faro electrificado más antiguo de España.
El faro de Punta Nariga (Malpica de Bergantiños), diseñado por el célebre arquitecto gallego César Portela, autor también del cementerio de Fisterra. Aquí, donde, durante siglos, se creyó que se acababa el mundo conocido y empezaba el reino de las tinieblas y los monstruos marinos, se construyó en 1853 un faro para proteger a los navegantes de una costa abrupta y peligrosa. Y sigue generando gran atracción, con su aura de lugar sagrado y misterioso, a cientos de peregrinos que continúan desde Santiago de Compostela. O el faro de Touriñán, punto más occidental de España, (sólo adelantado por el cabo da Roca, en Portugal), lugar inhóspito, de clima extremo, con grandes temporales y salvajes vientos.

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6. Por sus puertos, a resguardo de los temporales del norte (aunque también vengan del sur…). Alguna embarcación de recreo, pero, sobre todo, barcos de pesca pintados de colores alegres, que ayuden a mantener el ánimo en medio de ese mar tantas veces gris; atracados en pantalanes, en boyas o abarloados a otros pesqueros los que se han visto obligados a buscar refugio en puerto ajeno porque la mar está arisca.

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7. Por su exuberante vegetación, en toda la gama de verdes que puedan existir, bosques de pinos que terminan en la misma playa, castaños y robles carvallos de gran altura, helechos que cubren la tierra bajo los árboles, trepadoras que suben por sus troncos, zarzamoras (¡qué buenas las mermeladas de mi amiga Loli!).

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8. Porque despierta unas ganas irrefrenables de hacer el Camino de Santiago, y tener una excusa para deambular por los bosques y caminos, fundiéndote con ellos y a solas con tus pensamientos. Aunque toque transformarte en dromedario, cruzando puentes de piedra y pueblos medievales, mochila a cuesta tapada por la capa que te protege de la lluvia.

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9. Por la peculiar forma de sus habitantes de convivir con la muerte, con sus cementerios en mitad de las ciudades, con sus fotografías junto a los fallecidos, vestidos con sus mejores galas, ¿tal vez para notificarlo fehacientemente a los allegados, deudores o herederos?, ¿o a los emigrantes en tierras más allá del océano? ¿O porque es una forma de permanecer vivo?

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10. Por las supersticiones, leyendas y embrujos que ayudan a sus moradores a trajinar por la vida: si pasas nueve veces por debajo de la pedra d’os cadrís se te quita para siempre el dolor de los riñones, si escondes en el bolsillo de un chico un ramito de erba do namorar, quedará rendido a tus pies, si yaces en determinado lugar con tu pareja acabarán los problemas de fertilidad, etc.

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11. Por la calidad del arte románico y gótico, presente en sencillas ermitas, santuarios y pórticos, que sale al paso en cualquier esquina cuando no lo esperas.

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12. Por sus maravillosos encajes, y el placer de oír entrechocar bolillos por las palilleras de Muxía y
Camariñas, ocupando sus manos mientras los hombres se hacen a la mar; y contribuyendo, de paso, a la economía familiar, tan dependiente siempre del tiempo y los vientos.

13. Porque cuando vas, algo de ti se queda

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