Las mujeres que han vestido a la pregonera

Charo Padilla quería que su look como la primera mujer pregonera de la Semana Santa de Sevilla pasara desapercibido, pero sí ha querido pensar bien quiénes serían las responsables

Conseguimos hablar con Charo Padilla menos de 48 horas después de su pregón. Un pregón que ha pasado a la Historia aunque ella aún casi que no se lo cree. La Semana Santa de Sevilla ha roto otro de esos «techos de cristal» poniendo a una mujer (¡y qué mujer!) para tan importante tarea. La periodista sabía que se enfrentaba a un gran reto y esperaba que hubiera gente a la que le gustase su pregón, también se había preparado para que a otros no les gustase tanto… «Pero no esperaba tanta unanimidad y es apabullante, sigo un poco en shock, ¿esto es verdad o es ojana?», responde a Bulevar Sur.

Poco a poco, entre firmas de libros, eventos y entrevistas, Charo Padilla volverá a su realidad. Trabajará durante la Semana Santa retransmitiendo -como siempre- desde las hermandades que le toquen (entre ellas, Redención, El Chachorro…). Siguiendo la tradición de los compañeros que año tras año han informado sobre la indumentaria del pregonero (tradicionalmente un chaqué firmado por Manuel Ibáñez) Bulevar Sur toma el testigo para hablar sobre la pregonera y quienes se han encargado de vestirla.

Una costa estaba clara desde el principio, anuncia Charo Padilla, y es que quería que el vestido no llamase la atención. «Siempre he procurado que el vestido no fuera motivo de noticia, la verdad es que ha gustado muchísimo, pero he conseguido que pasara desapercibido que era lo que yo quería y quizá ha sido por la fuerza del pregón», explica.

Ese vestido tenía que reunir muchas características: tenía que ser discreto, elegante y acorde al acto. «Eso no quiere decir que fuera ni aburrido, ni triste, ni soso», añade. Y una de las claves más importantes es que quería encargárselo a una mujer, una firma representativa de nuestra ciudad. «La idea de que fuera Lina me la dio mi amiga Arancha y ahí pensé que exactamente esa era la persona. Lina, y ahora con sus sus hijas Mila y Rocío reúnen todo lo que yo quería. Por un lado la historia de Lina, una sevillana luchadora, empresaria que ha levantado un negocio desde abajo y con gran esfuerzo. Y por supuesto la calidad y seguridad que aportan».

Charo Padilla conoce a Mila y sabe que tanto ella como su hermana son «mujeres sencillas, humildes y ahí esta la grandeza de las personas que brillan. No se dan ningún aire», asegura. Acompañada de sus amigas Arancha, Amalia y Fátima acudió al taller de Lina donde poco a poco con los consejos de Rocío fue naciendo el diseño que finalmente luciera el pasado domingo 7 de abril.

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Quería sentirse ella misma. Sin disfraces, que iba a subirse a un escenario a contar sus verdades y para eso tiene que sentirse más ella que nunca. Sobre el color lo tuvo claro, no quería ir de negro. «Ese azul noche me parecía muy elegante y combinado con el negro como me propuso Rocío para el encaje creí que podía quedar muy bonito», recuerda.

«La apuesta fue combinar dos telas dentro de la sobriedad porque ella es una mujer joven y no queríamos vestirla de mayor», explica Rocío Montero. Han combinado una fibra natural (triacetato) que se adapta muy bien al cuerpo con una aplicación de encaje rebrodé con un poco de brillo en negro. «Era un vestido que iba a estar muy expuesto, se pensaron todos los detalles. Desde el escote despejado con cuello al bies que acaba formando en la espalda dos hombreras hasta la espalda que va también muy trabajada», explica la diseñadora.

«La suerte es que Charo tiene una gran figura y lucía el traje muchísimo. Estamos muy contentas porque nos eligió y fue una satisfacción enorme, hemos disfrutado mucho haciendo este traje», añaden las hermanas Mila y Rocío.

Además del vestido, otra clave era el calzado. «Desde el primer momento que me nombraron pregonera supe que Nuria Cobo me pondría el zapato», apunta la pregonera. No se conocían en persona, pero el hijo de la diseñadora de calzado es seguidor de Charo Padilla y finalmente nació la oportunidad. «Le dije que quería que los zapatos fueran de su firma por los mismos motivos que con Lina, Nuria Cobo es un ejemplo de mujer de hoy», responde.

Lina y Nuria Cobo fueron las dos marcas sevillanas elegidas por Charo Padilla

La comodidad era clave, pero también la elegancia en la elección de esos zapatos. «Toda mi colección es bonita pero había que elegir un zapato discreto teniendo en cuenta que es un acto religioso y “serio” en el que no se no va de estrella, había que destacar por la elegancia», nos cuenta Nuria Cobo. De ahí que la elección fuera un clásico salón del mismo color del vestido con un poco de plataforma y «un buen tacón que realzara el largo del vestido». El modelo Ada es uno de los básicos que siempre está presente en la tienda de esta firma sevillana que fabrica en el levante español.

«Me ha encantado que Charo Padilla quisiera llevar mis tacones. Ella quería elegir a mujeres representativas de la ciudad para vestirla y es un honor que haya sido yo. Con eso me está diciendo que soy una empresaria que identifica a la ciudad con sus zapatos y ha sido un placer. Además, ha sido genial acompañar el diseño de Lina, una firma a la que admiro tanto por el trabajo realizado por Lina como el que hacen ahora sus hijas», añade Nuria Cobo.

Los últimos complementos que la acompañaron como primera mujer pregonera de la Semana Santa de Sevilla fueron una cruz heredada de su madre, que llevó con una fina cadena que le prestó Mila Montero así como los pendientes de brillantes que se los prestó Rocío, la otra hija de Lina. Y en sus manos solo su anillo de pedida y la alianza.

Como el resto de decisiones, con el maquillaje y peinado Charo tampoco dejó nada al azar. Sus amigos la rodearon en esos momentos previos al pregón y consiguieroncon su trabajo y talento, que el resultado fuera justo el que ella quería.  Del maquillaje se ocupó Carmela Martín, amiga de toda la vida y comadre de la pregonera, y la peinó Manolo Porrúa un peluquero retirado y amigo de Charo desde hace más de 30 años.

Un pregón plagado de mujeres

La madre de Charo Padilla, Carmen Medina de Triana, la vecina Angustias del Cerro… y Macarena. Ella que lo es todo. Muchas mujeres aparecieron durante el relato de Charo Padilla durante su pregón. «Todo fue de forma inconsciente no había una idea reivindicativa, después me di cuenta de que estaba salpicado de muchas mujeres pero es porque eran protagonistas en mi vida. Y también yo misma como madre y mujer embarazada…», explica.

Nunca pensó en su condición de mujer (un momento histórico para la Semana Santa sevillana) a la hora de redactar su texto. «Ha sido el pregón que yo quería punto y final. Uno no puede hacer un pregón pensando en qué dirán los demás porque entonces no hubiera sido mío. No me cabían todas las historias, cuando he nombrado algunas de ellas lo he hecho a través de algunas personas representativas para mí», responde Charo Padilla.

Es conocido que rechazó hace dos años la posibilidad de dar este pregón. Dos años ha necesitado para dar el paso al frente definitivo y decir que sí. «Un paso bonito y arriesgado, muy arriesgado, creo que he sido valiente. Podría salir bien o rematadamente mal, pero ahí estás tú. El pregón te puede traer corazones o dardos envenenados, me arriesgué con lo que yo quería y si me equivocaba era yo». Charo Padilla asegura que se sigue sorprendiendo al ver que ha pasado y que ha sido capaz de hacerlo. Siente que ha sido un «tsunami» y que jamás se hubiera imaginado abrazada a ese atril. «Me ha gustado y me ha servido de mucho, me ha alimentado personalmente porque me he reencontrado con muchas cosas», nos cuenta.

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