La serie «La Peste» vuelve a inundar Sevilla. Sus creadores Rafael Cobos y Alberto Rodríguez llevan unos tres meses de rodaje de la segunda temporada que transcurrirá cinco años después del final de la primera. La oscura enfermedad se marcha abriendo camino al color y la esperanza de muchos de sus protagonistas, aspecto que se refleja en el vestuario de los personajes.
La moda siempre está influenciada por los acontecimientos históricos y en «La Peste» se ha apreciado notablemente. En la primera temporada se vio una Sevilla negra, infectada por una epidemia que acabó con más del 60% de la población. Todo esto, llevó a Fernando García, figurinista de la serie, y su equipo a contar con espléndido vestuario que ayudó a identificar el tiempo, la clase social y el rol que desempeñó cada uno de los actores.
«La Peste» fue la primera experiencia de época para el diseñador Fernando García, pero su criterio artístico, unido al asesoramiento del historiador Pedro Álvarez le llevaron a brillar en la primera temporada y a que el olor que había en aquella Sevilla del S. XVI traspasara las pantallas.
En esta nueva temporada veremos pieles, multitud de joyas con piedras preciosas, bordados y tejidos como la seda que darán esplendor a cada uno de los trajes, para reflejar así la nueva visión y actitud de los personajes frente al mundo. Fernando y su equipo han vuelto a confiar una vez más en las grandes casas de moda madrileñas, Peris y Cornejo, de las cuales han recopilado una gran parte del vestuario, el 80% del material alquilado pertenece a Peris y el 20% restante a Boris. Parte del vestuario es de producción propia, entre los que destacan los bordados elaborados en Sevilla, de la mano de Paquili, un bordador que ha dedicado su tiempo y experiencia a bordar incluso mantos de la Esperanza Macarena.
La serie cuenta con 80 actores de los que 15 son protagonistas, además de 2000 figurantes y 200 niños. En algunas escenas han llegado a participar alrededor de 100 figurantes con diferentes estilismos, por lo que el equipo de Fernando García está compuesto por 30 integrantes entre modistas y expertos en figuración y ambientación. «Yo tengo la suerte de diseñar un vestido y que este tenga un recorrido hasta verlo en pantalla, algo digno de admirar, ya que en España esto solo pasa cuando hay series internacionales», afirma Fernando.
El recorrido de cada traje se lleva a cabo en una gran nave que cuenta con diversas secciones, la primera de ella es una pequeña habitación donde el diseñador pasa el tiempo entre bocetos, documentación y pequeños trozos de tela. En ella se aprecian bocetos de trajes que ya han sido utilizados y otros que están en proceso, entre ellos también están presentes algunos diseños que Antonio García (http://antoniogarcia.com.es ), hermano de Fernando y a la vez diseñador, ha elaborado para la serie.
Otro de los departamentos está dedicado a «fitting», una sección en la que destacan vestidos de Teresa y Juana, la nueva chica que vamos a ver este año en la «La Peste». Teresa una mujer que en la primera temporada era pura dureza y sobriedad, pero el paso del tiempo le ha ayudado a encontrarse consigo misma y por ello ha decidido dejar el negro con la epidemia y apostar por colores llenos de vitamina.
En esta temporada, Teresa luchará por los derechos de las prostitutas y deja de pintar, todo esto se verá reflejado en su vestuario. Este es confeccionado a medida y mucho de él completamente a mano. La actriz llevará vestidos que marcarán su silueta y veremos colores anaranjados, burdeos, azules, dorados con un toque de pasamanería. «Para mí, el vestuario es una parte fundamental para adentrarme en el papel que me toca interpretar, aunque estos vestidos son muy pesados y el corsé hace que tenga fuertes dolores, por lo que acudo al fisioterapeuta con bastante asiduidad», añade Patricia López (Teresa). Por otro lado, está Juana, un personaje interpretado por Melina Matthews. Su vestuario junto con el de Teresa es uno de los más llamativos y lucirá trajes bordados en cristal, con mangas muy significativas y capas.
En el espacio existe un taller donde trabajan las modistas, a causa de que en esta temporada se ha trabajado mucho más la artesanía, elaborando los llamados «tubo de órgano» en los vestidos para dar volumen, vaporosidad y mayor textura, ya que durante el siglo XVI no existían los pliegues ni frunces, eran trajes más ricos. «Intento darle un toque de sobriedad, aunque se aprecie mucho colorido, mi prioridad es la elegancia», aclara Fernando. También se puede apreciar un pequeño departamento dedicado a figuración, donde están clasificadas las prendas de cabeza. Estas son encomendadas a Tolentino y Patricia Buffuna, dos casas de sombrerería sevillanas.
La ambientación también tiene un hueco muy importante, es la sección a la que pasan los trajes cuando han terminado de confeccionarse y se utiliza para desgastar, teñir, romper. Esto se utiliza sobre todo para personajes humildes, «la ambientación es muy importante para adentrarte en la serie y que tenga credibilidad, es lo que no se ve, pero es lo que hace que todo funcione», afirma Fernando.
Los seguidores de la serie y amantes de la moda podrán disfrutarla en 2019, en ella percibirán una gran atmósfera de colores y texturas provenientes del nuevo mundo.