Sevilla Fashion Outlet inaugura en octubre The White Room x OTRURA, un espacio de divulgación, reflexión y debate que reunirá en Sevilla a las voces más potentes del entramado español de la moda. A través de un programa de experiencias culturales y divulgativas comisariado por la prestigiosa marca de Verónica Abián y Sergio de Lázaro, The White Room x OTRURA aspira a profundizar en aspectos como el vínculo entre moda e identidad, las nuevas narrativas en la comunicación de moda y la sostenibilidad como eje transversal en el modelo productivo (y ético) de las casas de moda.
La primera sesión se celebrará el martes 11 de octubre en el centro comercial Sevilla Fashion Outlet con una conversación entre Sergio de Lázaro y la periodista de moda y autora, Leticia García que presentará en exclusiva su nuevo libro, «Batallón de Modistillas, las mujeres olvidadas que construyeron la moda» (editorial Carpe Noctem).
Bulevar Sur ha podido entrevistar a Leticia García antes de presentar en Sevilla y por primera vez su nuevo libro. Una interesante investigación sobre la obra de mujeres silenciadas por la historia que con sus aportaciones creativas y críticas cambiarían la moda del siglo XX.
¿Cómo llegaste a la idea de este Batallón de modistillas? Las historias de las que no son Historia.
Uno de los implicados en Carpe Noctem, la editorial, es Carlos Primo, uno de mis mejores amigos, con el que he escrito dos libros anteriores. Y me pidió que escribir un ensayo cuando tuviera tiempo del tema que quisiera. Ya había escrito un par de reportajes en Smoda sobre cómo cambia el diseño cuando es una mujer la que diseña y otro de diseñadoras olvidadas y llevaba un par de años interesada en estos temas. Decidí ver si había material suficiente para hacer un librito y lo había. Quería también que importara, además de la cuestión de género, la cuestión de la clase social, que el clasismo en moda es flagrante, así que ese fue un poco el criterio de selección.
¿Tuviste problemas para documentarte o encontrar detalles de las mujeres de tu libro?
En realidad no. Hace como ocho años me dieron una estancia de doctorado en el FIT de Nueva York y allí en la biblioteca todo o casi todo está digitalizado, así que me dediqué a leer y a descargarme cosas en el disco duro (la tesis no la acabé jaja). Retomé algunas cosas que había descargado y no había leído para ver si había referencias. Algunas las tenía, como Fashion is spinach, luego tenía papers académicos que me llevaban a libros, me los compré… En el caso por ejemplo de Rosa Genoni fue a través de una edición italiana de Icon que vimos Carlos y yo… No fue muy muy difícil.
¿Sientes o tienes indicios de que hay mujeres que se te han quedado fuera por falta de información, reconocimiento, documentos históricos…?
Sí, un montón. Mi conflicto era que, al trabajar en esto, no sé muy bien calibrar quién es conocido y quién es desconocido, porque estás metido en tu bucle. Hay mujeres como Anne Klein que se cita en el libro, que merece un capítulo aparte pero no lo hice porque al ser una marca en activo, no sabía si la gente conocía o no su historia. O Zelda Wynn Valdes, que vestía a todas las divas del jazz. De otras, como Ola Hudson, que le hacía los trajes a Bowie y que fue muy influyente en la estética disco de los setenta, apenas encontré textos…
En España, ¿quiénes son las protagonistas y qué te ha hecho llevarlas a tu libro principalmente?
En España claramente son las modistillas, que están muy presentes en las zarzuelas, la literatura popular, etc pero que apenas han tenido reconocimiento. Todas las familias de clase baja o media baja han tenido una modistilla en la familia. Y luego es interesante como muchas costureras se organizaron para luchas por sus derechos en la España de principios del s. XX, cuando teníamos una industria textil fuerte.
En este repaso al siglo XX y XXI (lo poco que llevamos) ¿qué valor crees que se le ha dado y se le da actualmente al papel de la costurera o esa conocida modistilla -ahora que hay una crisis en la profesión y solo encontramos diseñadores y diseñadoras pero pocos que quieran el trabajo manual-artesanal?
Es que el problema es el mismo en todas partes. Hasta la mitad del siglo XX, incluso las mujeres que querían diseñar no podían hacerlo a no ser que las dejaran crecer en las casas de moda en las que trabajaban como aprendices. En las escuelas de diseño ellos estudiaban diseño y ellas corte y confección. Sigue habiendo una especie de estructura silenciosa que hace que la mujer sea ejecutora y el hombre la cabeza pensante. Las modistillas sacaron a sus familias adelante, como las sacan las que trabajan en fábricas del sudeste asiático.
¿Qué ha hecho, en tu opinión, que la moda hecha por mujeres necesite su propia historia y análisis?
Al principio fue una cuestión de diseño. Me di cuenta que las diseñadoras mujeres actuales hacían la ropa pensando en quién se la iba a poner, con bolsillos, cremalleras, mangas realistas y que muchos diseñadores hombres, pese a ser genios, veían a la mujer como un maniquí en el que sublimar sus filias estéticas. Luego, sin irse muy lejos, me di cuenta de que la revolución reciente en la moda, esa idea de que la moda no tiene que ser bella según los estándares y que puede tratar otras problemáticas mas allá de la mera belleza, la habían protagonizado algunos hombres, pero sobre todo mujeres como Prada, Jil Sander o Kawakubo. Al final, la moda vive de las mujeres, pero no están representadas.
¿Qué diferencia al sector de la moda (con las mujeres como base, pero no en los cargos altos “creativos” o de toma de decisiones) de otros que en todos sus ámbitos históricamente han tenido solo a hombres?
La diferencia es esa, que la industria de la moda se ha dirigido desde la revolución francesa hasta hace bien poco a las mujeres. Por eso, porque vivimos en un mundo patriarcal, el discurso social de la moda se asocia con lo frívolo y lo caprichoso, porque era femenino. Y a la vez, una industria que vive de eso no tiene mujeres tomando decisiones sobre qué vestir y cómo vestirlo.
Sostienes que fueron precisamente las mujeres de la moda (las no visibles) las primeras en preocuparse por las consecuencias medioambientales de la industria. ¿Cómo nació este movimiento de sostenibilidad en el sector?
Hay una corriente que nació en la segunda ola del feminismo, el ecofeminismo, que considera que las que se encargan de los cuidados y del trabajo manual son más sensibles al entorno natural y que el patriarcado, que va muy unido al capitalismo, es parte del problema (hace dos años en un desfile de Dior, Maria Grazia decidió explicarlo en el escenario que eligió). No es que haya blancos ni negros, es más una abstracción teórica que sirve como metodología para explicar de forma transversal que está pasando. Pero es cierto que investigando cómo y dónde se empezó a hablar de sostenibilidad y qué marcas han sido pioneras en hacer frente al problema, -pese a sufrir pérdidas-, casi siempre ha habido mujeres implicadas. Al final, ellas son las que confeccionan, muchas explotadas, y las que saben de primera mano cuánto, cómo y por qué la moda es perniciosa.
¿Qué te parecieron movimientos o detalles recientes hacia la sostenibilidad como el vestido de Coperni creado en directo en su desfile viral o la inspiración y creación (con artesanos locales) de la colección crucero 2023 de Dior en Sevilla?
Lo de Coperni es un tema complejo. Lo del spray tejido se ha hecho muchas veces y lo de poner a la modelo como maniquí remite directamente al Weird Science de Mcqueen, aunque ahí era un robot el que ‘atacaba’ a una mujer. Entiendo la idea y lo necesario que es hacerse viral hoy, pero la pose de ella desnuda y sin moverse me generó incomodidad. Respecto a Dior, las colecciones Crucero de Dior y otras grandes marcas de lujo están para eso, para dar valor a la artesanía de las ciudades donde deciden desfilar. Ya tocaba que fuera Sevilla y me alegro de que haya sido Maria Grazia porque realmente da valor al trabajo. Sé de buena tinta que se quedó fascinada con lo que encontré en Sevilla y porque su discurso siempre es feminista. Me interesa cómo investigó, la influencia que la figura de la virgen tuvo en las mujeres españolas, por ejemplo, con respecto a las italianas. Son cosas que no aparecen a primera vista en un desfile, pero que ella investigó esa cuestión, estoy segura.
En el libro ofreces datos como que el 80% de las estudiantes en escuelas de moda son mujeres, pero solo un 16% dirigen marcas. Y el de que ellas conforman el equipo de diseño de las grandes marcas en un 40%, pero solo lideran dichos equipos un 14%. ¿Qué análisis de la situación extraes de esos datos?
La cosa esta fatal, pero es verdad que va mejorando. Sobre todo porque ya hay referentes actuales que no son excepciones, pero queda mucho por hacer porque muchas marcas grandes son propiedad de corporaciones y en esas corporaciones los directivos son hombres. Así que, decidir quién diseña o no en una gran casa sigue siendo una decisión tomada por hombres.
¿Qué mujeres ‘líderes’ actuales de la moda sí que tendrán un hueco en la historia de la moda?
Prada, Rei, Chitose, Jil, Donatella espero… y luego otras que no dirigen grandes marcas sino que tienen la suya de tamaño medio como Aurora James o Marine, pero no depende de ellas, claro.
*Por cuestiones de aforo, se ha habilitado el correo info@sevillafashionoutlet.com para las personas interesadas en asistir a esta presentación el 11 de octubre a las 19,30 horas, o también a cualquiera de las futuras sesiones de TWRXOtrura.
Foto principal: EFE (Desfile de la colección Crucero de Dior 2023 en Sevilla)