La modelo e influencer marbellí Marina Llorca ha publicado su primer libro. La joven destaca en las redes sociales donde crea un contenido que aboga por la aceptación del cuerpo, la inclusión de todo tipo de tallas en el mundo de la moda y sus experiencias personales en ese sentido. En el libro «El arte de quererse» (Planeta de Libros), se abre en canal para compartir sus aprendizajes, pero también propone al lector retos, ejercicios, desafíos y reflexiones que lo involucrarán de lleno en la lectura haciéndolo partícipe y trazando su propio camino de autoexploración.
Marina Llorca es una de las influencers de referencia del mundo del body positive. «Este movimiento no trata solo de reivindicar la diversidad de cuerpos; su propósito es visibilizar lo que se ha escondido durante décadas, la realidad del cuerpo y del ser humano: estrías, celulitis, acné, complexiones físicas, el proceso trans…», explica.
Bulevar Sur ha tenido la oportunidad de entrevistarla para conocer qué la ha llevado a escribir su primer libro, a mantener un perfil en Instagram en el que más de 235.000 personas siguen su filosofía y a lanzar su marca de moda para todas.
Adiós al 90-60-90
¿Cómo fue tu proceso personal desde tus problemas alimentarios y con tu talla?
«Fue un proceso diría “truculento”. Me pasé muchos años odiándome, castigando mi cuerpo, nunca era suficiente, siempre podía ser más perfecta. Y encontraba todo tipo de formas para poder conseguirlo. Pasé años así, todo empezó en la adolescencia, con problemas muy tempranos de autoestima y una persona que se dedicó a hacerme la vida imposible. Fue de manera progresiva, no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Y llegó a su culmen en la etapa universitaria, vivía independizada en Madrid y estaba totalmente descontrolada en lo que a este tema se refiere. En ese proceso llegué a perder casi 20 kilos, prácticamente no comía. Y en aquel entonces logré entrar en una talla 38, era como mi fantasía hecha realidad. Había soñado toda la vida verme como las modelos de las revistas. Evidentemente la relación con mi cuerpo y mi alimentación era terrible, por lo que mi peso fluctuaba continuamente, se me caía el pelo a manojos, tenía problemas incluso con mi menstruación. Pero yo solo quería tener el físico soñado y ser perfecta».
¿En qué momento entran las redes sociales en tu vida como medio de difusión de un mensaje positivo, crítico y sano para las mujeres? ¿Quizá también sirvieron como cura personal?
«Las redes entraron en mi vida en 2016, al mismo tiempo que abrí un blog de moda para hablar también de todos mis hobbies: tendencias, belleza, fotografía, viajes… No fue hasta dos años más tarde, en 2018 que se convirtieron en un medio de difusión real de este mensaje. En el 2016 yo todavía me estaba recuperando de los estragos de vivir media vida castigándome por mi cuerpo. No me sentía preparada para hablar de ello y muchísimo menos de forma abierta en una red social. Tardé dos años en poder dar ese paso, sentía que tenía un altavoz cada vez más grande, y yo no lo estaba utilizando para nada “importante”. Y tenía mucho que decir, porque sé que no es algo que solo haya vivido yo, sabía que había cientos de adolescentes que estaban pasando por lo mismo, que había ya mujeres de mi generación que habían vivido cosas similares. Si yo callaba y no decía nada, todo iba a seguir igual. Puede que no fuera a cambiar el mundo, pero si podía al menos hacer lo que estuviera en mi mano desde mi cuenta. En aquel entonces casi no se hablaba de estos temas en redes porque la exposición es peligrosa, la gente siente vergüenza y mucho miedo a ser juzgados. Junto con otras compañeras fuimos las primeras en España en abrir este melón, y creo que ha habido avances al respecto desde que tomamos esa decisión. Y por supuesto sirvieron como cura personal. Yo empecé con ruedines, estaba estable pero no sabía si esa estabilidad iba a ser duradera. Abrirme en redes, hablar sin tapujos, ha sido sin duda una cura personal».
Supongo que también hay una cara B. ¿Recibes insultos? ¿Cómo gestionas a esos haters?
«¡Claro que la hay! Pero intento mantenerla al margen. Por propia experiencia lo mejor que puedes hacer con esos seres, tanto en redes, como en la vida real, es borrar, bloquear y no volver saber nada de ellos. Siempre va a haber personas que vengan a insultar, a denigrar, a decir auténticas burradas. Mi filosofía después de tantos años en redes es esa. De vez en cuando contesto alguno, no porque me afecten, porque es cierto que con los años ya no me afectan. Pero sí lo hago por otras personas. Para darles una lección. No pueden venir a mi casa como quién dice, echarme mierda y volverse luego tan tranquilos. No es nuestra responsabilidad educar a las personas, pero algunas veces dar una lección no está de más. Me encuentro en un punto de mi vida en el que todo lo que puedan decirme, me resbala. Pero si se lo dicen a una persona que está en recuperación de un TCA, a una persona que tiene una obsesión con su físico, a adolescentes con autoestima baja, o que sufren bullying… lo más probable es que hundan a esa persona. Y salir de ese pozo es muy duro».
Pioneras del Body Positive en España
¿Qué es el Body Positive?
«Es un movimiento que nace hace ya 10 años en Estados Unidos para visibilizar todo tipo de cuerpos, y sobre todo, la naturalidad de estos. Durante años hemos visto un mundo de la moda muy tirano, en todos los sentidos. El body positive quiere acabar con esa tiranía. Busca la aceptación de todos los cuerpos. Porque todos somos humanos y no somos perfectos. En resumidas cuentas, busca inclusión. El body positive jamás anima al conformismo, ni a llevar una vida insalubre y sedentaria, afirmaciones que se escuchan constantemente para intentar desprestigiar el movimiento. Al contrario: su mensaje es que puedes tener una vida sana, una relación positiva con tu cuerpo y al mismo tiempo cuidar tu interior, independientemente de tu talla o tu forma corporal. Promueve el respeto a todo el mundo, dejando a un lado el desprecio solo por la apariencia. Y que el concepto belleza es mucho más que solamente el físico».
¿Notas algo de cambio en la sociedad y en el ámbito de las redes sociales o seguimos con los mismos prejuicios de siempre?
«Noto algo de cambio sin duda porque hay muchas personas alzando la voz y luchando por todos estos principios. Pero sigo notando la misma gente casposa de hace 20 años cuando yo era una adolescente. Estamos en 2022 ya, creo que sería interesante que muchas personas revisaran sus prejuicios, su malicia y sus propios complejos, y empezaran a trabajar empatía y respeto. Las redes sociales han sido una revolución, por supuesto tienen su lado negativo, pero a día de hoy el ámbito donde más inclusión y diversidad puedes encontrar es en redes sociales. Hay influencers de todos los tipos, referentes que realmente te pueden representar. Mi yo de los 15 años habría llorado de la felicidad si en su momento hubiera tenido lo que tenemos hoy».
¿Y en la publicidad en redes y el marketing de influencers? ¿Crees que un perfil como tuyo está más limitado que el de otras con cuerpos supuestamente ideales?
«No es que lo crea, es que lo sé. Pierdo campañas cada día. Y compañeras que tienen un cuerpo más grande que el mío, aún más. Yo no puedo trabajar con muchas marcas porque no tienen ropa para mí, no entro en sus tallas y evidentemente no cuentan conmigo para sus campañas. Pero es que el trasfondo va más allá, solo buscan el mismo perfil de influencer y no hacen por avanzar ni cambiar nada. Esto lo que me dice es que tus valores de marca no casan con la diversidad y la inclusión, no estás haciendo nada por mejorar. Al margen de esto, nos constan muchos casos de marcas que abiertamente no quieren a nadie relacionado con estos temas, e incluso compañeras que están vetadas. Vemos eventos y alfombras rojas cada día, y la representación de perfiles diversos también es muy limitada por no decir inexistente. Por mucho que intentemos cambiar las cosas desde dentro, muchas veces nos es imposible porque no nos da un espacio.
Y entonces surge tu marca, Atria The Brand
Justo por eso he empezado ahora con Atria The Brand, dos socias y yo hemos lanzado una marca que piense en todas las mujeres por igual. Estamos empezando con ropa de baño, poco a poco nos gustaría seguir creando más. Pero para una primera colección hemos conseguido crear las mismas prendas desde la talla 32/34 a la 50/52. Es un avance comparado con lo que podemos encontrar normalmente en este país».
¿Qué tipo de contenidos de los que haces en redes son los que más se valoran, comentan y comparten?
«Lógicamente el contenido por el que soy más conocida es todo lo relacionado con body positive, amor propio, inseguridades, trastornos de la alimentación, obsesiones con el físico… #MarinaImitandoXL es mi sección estrella, por ella me di a conocer en redes y es al final la que me ha llevado hasta aquí. Hago mucho contenido en vídeo también enfocado a estos temas que ha sido muy viral: el de la presión de las revistas de moda sobre el cuerpo de la mujer, el video sobre la limitación de las tallas…».
El arte de quererse
¿Cómo has afrontado el reto de un primer libro y además con una temática tan íntima y personal?
«Ha sido un poco una montaña rusa. Al principio no sabía cómo empezar, tanto tiempo ocultando todos estos temas y ahora de repente hablar a corazón abierto en un papel. Era difícil. Pero fue empezar a hablar y no parar. En redes sociales evidentemente ya hablaba de ello, pero tienes que resumir muchas cosas porque no tienes tiempo ilimitado para tratar un tema. En cambio. un libro te permite explayarte a gusto. Y eso he hecho. No es solo mi historia lo que va ahí dentro, es la historia de muchas chicas que han vivido lo mismo. Y ahora después de haberlo escrito no paro de recibir mensajes de ellas confirmándome que fueron una de esas chicas. A parte de mi experiencia personal van otros temas que también son muy interesantes, curiosidades, anécdotas, historia de la moda. Creo que es un pack muy completo».
¿De qué forma planteaste este viaje y cuáles son los puntos clave de tu libro?
«Cada capítulo está enfocado en un tema particular, según el lector va avanzando se abre un nuevo tema. Pero antes de empezar uno nuevo, tiene que “cerrar el anterior”. Es un libro interactivo, reta al lector a preguntarse, a cuestionarse, tiene que revisarse para poder completar cada capítulo. Hay preguntas, retos, el lector tiene que implicarse en el viaje y aportar también su propia historia. Es cómo que no puedes pasar por encima sin mojarte, va a remover a muchas personas, pero es parte del camino».
El arte de quererse, ¿cómo llegaste a ese título y qué te emociona de compartir esa filosofía de vida?
«Dimos pocas vueltas en realidad para el título del libro, salió casi solo jajaja. Mi contenido está muy relacionado con el arte, el diseño, hasta la portada del libro está inspirada en Las Tres Gracias de Rubens, pero con mujeres actuales. Al final quererse a uno mismo es un arte, es algo que podemos adquirir, crear, y mejorar. Podemos querernos de muchas maneras, pero debemos hacerlo de la mejor manera posible para cada uno. Así que sin duda es un arte, sobre el que además debemos priorizar. ¿Qué habrá días malos en los que no nos queramos, nos sintamos mal y solo queramos estar tirados en el sofá? Por supuesto, de hecho es positivo tenerlos, pero, la mayoría del tiempo de esta vida la pasamos con nosotros mismos. Creo que es importante saber cómo apreciarnos y valorarnos por encima de todas las cosas».