Nicolás Montenegro: «Tengo un estilo ecléctico y fuera de lo que vemos en el sur»

Nicolás Montenegro es nuestro Premio Bulevar Sur Revelación 2022. El joven diseñador lleva poco más de un año al frente de su propia firma y en ese tiempo ya ha conquistado tanto a clientas anónimas como a celebrities nacionales e internacionales.

Nicolás Montenegro es uno de los nombres que ha llegado justo después de la pandemia para revolucionar al sector de la moda nacional. Este joven sevillano, que ha pasado por los talleres de algunas de las firmas de moda internacionales más importantes del mundo, apostó por sí mismo, por su pueblo y por un estilo.

Una jugada que por el momento le ha recompensado con el reconocimiento de clientas que buscan en su estilo ser novias e invitadas diferentes. Y también le ha encontrado un hueco en la principal pasarela de nuestro país, la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. Además, ha enamorado a celebrities, influencers y artistas con vestidos de alfombra roja o looks con los que impresionar en los escenarios. Bulevar Sur ha encontrado en su empuje un soplo de aire fresco sugerente que quiere reconocer.

Es el futuro, pero ya se habla de él en presente. El diseñador de moda Nicolás Montenegro en el Premio Bulevar Sur Revelación 2022. «Saber que he sido premiado por Bulevar Sur como Revelación ha sido un agrado y algo inesperado porque tenemos muy poco tiempo de empresa. Solo un año y tres meses desde que dimos el pistoletazo de salida. Ha sido un año brutal con reconocimientos, apoyo de los medios, celebrities, clientas… este premio, sin duda, es el broche de oro a un año de bendiciones».

De Dolce & Gabbana a Lantejuelo y Sevilla

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que decidiste volver a España y a tu pueblo, Lantejuelo en Sevilla?

«Mi vida ha dado un giro de 180º. Si antes trabajaba con Dolce & Gabbana o en la alta costura de París tenía un trabajo centrado en la parte creativa, ahora que me he venido a Lantejuela y montar mi propia empresa ha sido un gran cambio. Yo mismo he tenido que hacer todo, los comienzos son así, de patronaje a comunicación, marketing, tejidos… Ha sido un gran aprendizaje porque me he enfrentado a miles de problemas que ni sabía que existían y la verdad es que he crecido personal y profesionalmente muchísimo en un año».

¿Qué te has llevado de cada una de las marcas para las que has trabajado como aprendizaje y experiencia para la tuya propia?

«De cada sitio en el que he estado he tenido la suerte de aprender muchísimo. De Max Mara aprendí el ready-to-wear, llevar al día a día las piezas, simplificarlas. Cuando estudiamos, los diseñadores soñamos con un videoclip de Madonna o Beyoncé, pero la moda es más allá de todo eso. Con Max Mara pude pulir esa idea de sencillez y en la Alta Costura de París soñé literalmente con prendas que se pusieron Nicky Minaj, Beyoncé y otras estrellas. Allí aprendí la artesanía de un pequeño taller como el que tengo ahora y lo que realmente me gusta, trabajar para gente que aprecia la costura. Con Dolce & Gabbana aprendí la realidad de una gran empresa de moda, otro sueño hecho realidad. Aprecio mucho a Domenico Dolce, es como el papa dentro de la moda, pero hasta me enseñó a coger un dobladillo. Él me eligió y apostó por mí hasta que decidí marcharme».

 

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¿Qué pasos has ido dando con tu firma desde que la fundaste?

«El primer paso fue Pamela Anderson para la revista Vanity Fair Italia. Iba a dar una exclusiva sobre su separación y me preguntaron si quería vestirla para la sesión de fotos… Vinieron después la cantante Bad Gyal, Sita Abellán, Rossy de Palma… y todo fue sumando. Ahí decidí crear una colección porque veía el interés por mi trabajo».

¿Cuál dirías que ha sido el punto de inflexión y cómo has enfocado tu firma en este tiempo?

«Cuando nos llegaron pedidos internacionales con tan solo una primera colección, algo que no esperaba. Me he dado cuenta de que el sueño ya era una realidad y lo hemos manejado un poco improvisando. Somos prácticamente nuevos en lo que supone llevar una empresa textil. En mi familia había experiencia en construcción y en lo agrícola, pero entre todos estamos aprendiendo sobre el mundo textil, nos queda mucho por avanzar y tenemos grandes proyectos por delante».

¿Sientes vértigo ante oportunidades como el premio, publicaciones sobre tu trabajo calificándote como uno de los diseñadores con más potencial de nuestro país, etc…?

«Sufro literalmente con esto. Como mas cómodo estoy es creando en mi estudio, con las modistas… Ahí es donde estoy de verdad a gusto. Sé que mi cara visible está aportando mucho a la firma y tengo que trabajar también la imagen, pero sinceramente no es lo que más me gusta aunque agradezco mucho que los medios hablen de nosotros».

El glamour de antes…

 

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¿Cómo definirías el estilo Montenegro? ¿Qué buscan las clientas que llegan a tu atelier de la calle Cuna?

«Es un estilo ecléctico y fuera de lo que vemos en el sur. No usamos la cantidad de volantes o los tafetanes, es un estilo más clásico o italiano-parisino. Imagino que viene de mi formación en el extranjero y de los maestros que he tenido como Dolce & Gabbana o Max Mara, también es clave la importancia de la silueta femenina. Es muy importante, cosa que en España en el diseño y la creatividad creo que pasa desapercibido. Siluetas definidas y sexy, algo del estilo de los años 90 de Madrid, las fiestas que se están perdiendo…Ese punto que no hay que olvidar del glamour».

¿Cómo trabajas durante tu proceso creativo? ¿Cómo llega la inspiración que acaba convertida en un diseño?

«Es reavivar los recuerdos. Trabajo mucho con la memoria, con la imagen fotográfica de recuerdos de familia, viajes, etc. Hago una investigación sobre el tema elegido en sí para luego ya ponerme a trabajar en bocetos y elección de tejidos,  los hacemos exclusivos. Primero recuerdo, exprimo en bocetos y después voy tanteando hasta que llega la pieza. A veces cuando llegamos a la prenda real no vemos la idea que teníamos en boceto y comenzamos desde el principio. Otras veces trabajo sobre maniquí con prendas medio realizadas, para drapear, para buscar posiciones de bordados,… Sobre bastidor también trabajamos muchísimo la pedrería… Es un proceso largo y bastante difícil».

¿Eres de los que cree que está todo inventado en moda? 

«Sí, por supuesto. Estamos reutilizando ideas de otras épocas y adaptándolas a las necesidades actuales. Pero soy consciente del patronaje básico del diseño, ahí está todo inventado desde hace bastante tiempo».

A corto-medio plazo ¿qué proyectos tienes en mente o en proceso?

«Después de las vacaciones estaremos en el Festival de Venecia, nos han invitado y vestiremos a alguna celebrity en su  alfombra roja. En septiembre participaremos de nuevo en la Mercedes Benz Fashion Week Madrid con la colección de primavera-verano 2023 y después, entre octubre y noviembre, queremos llevarla a a Londres, Nueva York, Grecia, etc con trunk shows (eventos privados)».

Muchos te preguntarán por qué asentarte en Sevilla y no en Madrid… ¿Es necesario estar en la capital para triunfar o ya no?

«En absoluto, Sevilla me ha abierto muchísimas puertas. Volver a mi pueblo ha sido la llave para llamar la atención de prensa, editoriales, reportajes… ¡Qué curioso es que desde un pueblo de 3000 habitantes se pueda llevar a internacionalizar una prenda! Ese valor que hace 20 años se veía como algo imposible y que ahora, con transporte, tecnología, etc, hace que cualquier punto de creación sea posible».

Referentes y musas

¿Qué diseñadores han sido o son tus referentes por su diseño o por cómo han gestionado sus marcas?

«Tom Ford para Gucci es una época que me ha marcado mucho. Por su clase, eclecticismo, sus diseños básicos con un mensaje intenso detrás. A día de hoy no ha habido diseñador ni marca que haya superado ese momento».

Tienes dos musas muy diferentes, Rossy de Palma y también Nieves Álvarez desde que a vestiste para dar las Campanadas… ¿Qué mujeres te inspiran y por qué?

«Se podría decir que tengo muchas. Las principales son mi madre y mis hermanas. Luego llegan las musas del mundo del espectáculo como Rossy y Nieves, que son muy opuestas, pero el mensaje es el mismo: Montenegro viste a una mujer segura, empoderada y que no quiere pasar desapercibida. Sabe que se pone un Montenegro y quiere llamar la atención sin ser vulgar, ni rancia, es algo que casi no se explica… se siente. Ahí es cuando surge el clic de lo que busco, en ese empoderamiento de la mujer».

Fotos de estudio: Raúl Doblado

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