Seguramente uses frecuentemente en verano este tipo de calzado, pero es uno de los peores que podemos utilizar en nuestro día a día
El verano es una de las estaciones del año donde más looks estrenamos. Ya sean nuevos conjuntos veraniegos, bodas en junio o fiestas de noche que antes no podíamos celebrar por la lluvia de las demás estaciones, siempre acabamos enseñando nuestros nuevos modelitos. Eso incluye también el calzado, y por lo general, suelen ser sandalias, ya que las consideramos como la opción más cómoda para andar en verano. No obstante, hay un tipo de sandalias que no recomiendan los podólogos y que pueden perjudicarnos más de lo que creemos.
De zapatillas cómodas a sandalias perjudiciales
Como bien ya comentó Jennifer Domínguez, podóloga de la clínica de Podología en San Jacinto, Sevilla, “las sandalias que se ponen a mitad de dedos, es decir, las que van sujetas simplemente por un separador entre el dedo índice y el pulgar. Vamos, las chanclas de toda la vida, esas no las recomiendo”.
Y es que, cada año, cada vez que comienza el verano y suben las temperaturas, muchas zapatillas y botas se cambian por sandalias o chanclas, sin mirar mucho si son más baratas o bonitas, lo que queremos es algo “cómodo y fresquito”.

No obstante, obviamos la parte de “bueno para nuestros pies”, y tal y como dice Domínguez, todo aquel calzado que no tenga una buena sujeción, nos acabará saliendo caro.
Estas son las sandalias que tienes que evitar
En este sentido, otros podólogos expertos advierten de lo mismo, haciendo hincapié en las sandalias que no tienen sujeción en la parte de atrás, ya que eso puede provocar fascitis plantar, una inflamación dolorosa en la planta del pie, provocada por este tipo de calzado.
“Este tipo de sandalias son perjudiciales para nuestros pies porque solo se hace fuerza en esa zona, es decir, los dedos y los extensores y al tener los flexores de los dedos haciendo esa fuerza, pueden provocar tendinitis e incluso fascitis frontal”, comentaba Jennifer Domínguez.

Detrás de la falta de sujeción, cada pisada afectará a nuestros músculos y tendones, sobre cargándose demasiado sin que te des cuenta. Por eso, este verano, si buscas un calzado cómodo, evita las sandalias abiertas por el talón o simplemente con una sujeción en los dedos del pie.
En cambio, opta por las sandalias que van atadas por los talones, bien sujetas y que no tengas que hacer todo el esfuerzo con la parte de delante.