Pilar Vera, Marco&María, Miabril, Sara de Benítez, Aurora Gaviño y Gil Ortiz protagonizan una jornada inaugural cargada de raíces y nuevas miradas
La pasarela de SIMOF volvió a encenderse este jueves 29 de enero con una jornada inaugural que dejó una idea clara:la moda flamenca ha aprendido a dialogar con su propia historia. La cita se abrió a las doce del mediodía con el desfile conjunto de varios diseñadores de la provincia de Huelva ‘Huelva, Flamencos por naturaleza’.
‘Sin tiempo’ la nueva colección de Pilar Vera

La tarde arrancó con uno de los momentos más introspectivos de la jornada. Pilar Vera tomó la pasarela con ‘Sin tiempo’, una colección que se desliza a contracorriente del vértigo que impone la industria y reivindica, sin concesiones, el valor de la espera.
Cada diseño es el resultado de horas de taller, de manos expertas y de una paciencia casi militante. Pilar Vera convierte la lentitud en un gesto de lujo silencioso, en una declaración estética donde el proceso importa tanto como el resultado.
Sobre linos, gasas y algodones de diseño propio, florecieron bordados delicados, transparencias apenas insinuadas y cintas de terciopelo que rompían con la sobriedad de los tejidos naturales. Un juego de contrastes sutiles, preciso, profundamente elegante.
El desfile reveló además un universo de detalles que elevaban cada diseño a una pequeña obra de artesanía: tiras bordadas que dialogaban con los pasacintas, cintas de raso y terciopelo recorriendo cuerpos y volantes, hombreras que aportaban una fuerza inesperada a siluetas de aparente fragilidad. Los bordados, siempre compañeros, se repetían en mantones y mangas, creando una armonía visual. Y en el movimiento, la colección mostraba su mayor fuerza: un juego de volantes en cascada combinado con volantes de capa que aportaban dinamismo y ligereza, creando una sensación de vuelo que acompañaba cada paso con naturalidad.
Marco&María by Tenerife y su colección ‘Memorias’

A continuación, Marco&María by Tenerife trasladaron a la pasarela su colección ‘Memorias’, una selección de piezas que recorren la historia creativa de la firma. Los tejidos fueron uno de los grandes ejes de la colección: gasas casi imperceptibles, tules bordados, sedas con efecto vaporoso y delicados encajes superpuestos que aportaban profundidad sin peso.
La paleta cromática se mantuvo en tonos empolvados, blancos rotos, marfiles, beiges suaves y matices arena, salpicados por destellos nacarados y sutiles brillos. Los bordados, minuciosos y orgánicos, parecían crecer sobre los tejidos, dibujando flores etéreas y relieves sutiles. Perlas, aplicaciones delicadas y detalles joya aparecían como destellos íntimos
‘10 primaveras’, firmada por Miabril

A continuación, la pasarela se llenó de los diseños de la nueva colección de Miabril, ’10 primaveras’, una propuesta que celebró la juventud, la inocencia y la emoción de las primeras veces. La colección se articuló en torno a una estética limpia y luminosa. Linos y algodones etéreos, con caída suave y movimiento natural, dieron forma a diseños pensados para acompañar el cuerpo sin rigidez, aportando comodidad y frescura a cada silueta. Los estampados, siempre equilibrados, aportaron dinamismo sin restar elegancia, reforzando esa sensación de primavera constante que inspira toda la colección. En cuanto a las formas, Miabril apostó por una gran variedad de patrones: faldas con quilla, con volantes envolventes, desiguales y combinados con cascadas.
Convertidos ya en una de las señas de identidad de la firma, los mantones destacaron por su riqueza artesanal. Bordados a mano y enriquecidos con pedrería, funcionan como piezas únicas que transforman los diseños y que cada temporada se agotan en las primeras semanas.
Sara de Benítez y su propuesta ‘Entre Córdoba y Sevilla’

A las siete, la pasarela de SIMOF recibió a Sara de Benítez con ‘Entre Córdoba y Sevilla’, una colección inspirada en sus propias raíces. Las siluetas, cómodas pero estructuradas, partieron de cortes entallados que realzan la figura y se abren en volantes voluminosos, sello indiscutible de la firma, trabajados con gran caída y movimiento. Las mangas de farol, las hombreras marcadas y las espaldas con aberturas estudiadas aportaron carácter. El protagonismo recayó también en los mantoncillos bordados y enrejados a mano, integrados como parte esencial del diseño y no como mero complemento. En cuanto a materiales, la colección exploró una rica combinación de bordados, lunares, organzas y licras, creando contrastes entre ligereza y cuerpo.
Entre Córdoba y Sevilla no solo habla de dos ciudades, sino de una manera de entender la moda flamenca desde la emoción, la raíz y la excelencia artesanal.
Cuatro décadas de legado y un premio inesperado

La noche avanzó con fuerza con Aurora Gaviño. Desde 1986, 40 años. La colección se desplegó como un relato en movimiento, donde cada diseño parecía hablar de memoria, de oficio y de evolución. Encajes exclusivos bordados con espejos, lentejuelas y destellos dorados atrapaban la luz, mientras las sedas 100 % naturales, de caída líquida y tacto etéreo, aportaban una sensación de ligereza. Tejidos concebidos en exclusiva para la firma, que transformaban cada vestido en una pieza irrepetible. La firma ha introducido un nuevo tejido elástico ultraligero, donde la prenda se adapta al cuerpo como una segunda piel, permitiendo libertad de movimiento y una elegancia sin esfuerzo.
Los volúmenes jugaron con la arquitectura del cuerpo: cuerpos ceñidos que se abren en faldas esculturales, volantes que se despliegan como pétalos y cortes que esculpen la silueta con una naturalidad estudiada. Nada sobra, nada falta.
Los accesorios elevaron el estilismo a una dimensión casi joya. Pendientes de cristal y Swarovski, piezas realizadas con los mismos tejidos de los vestidos, collares de encaje, flecos y cuerdas de cristal componían un universo de brillo contenido.
La firma sorprendió además con una línea de mantones y capas que reinterpretan los códigos clásicos: mantones de seda con lunares pintados a mano, dobles con perlas y nácar, modelos con caracolillos y una nueva versión con cuellos tipo chaqueta, así como capas sin flecos que envuelven el cuerpo con una elegancia casi ceremonial.
Entre las piezas más especiales, destacó el vestido que han recreado de Rocío Jurado cuando estaba con Chayanne. Con esta colección, Aurora Gaviño no celebra cuarenta años: demuestra que sigue creciendo personal y profesionalmente.
El desfile culminó con la entrega inesperada del Premio Flamenco en la Piel por sus cuatro décadas de trayectoria, un reconocimiento que emocionó a la diseñadora y al público. Un gesto con el que SIMOF quiso expresar su cariño, respeto y admiración hacia la firma, deseándole otros cuarenta años acompañándola en su camino.
Durante el pase participaron también rostros conocidos, entre ellos Salma y Daniela, hijas del futbolista Joaquín Sánchez, que avanzaron por la pasarela hasta detenerse frente a su padre y regalarle un beso, en un gesto íntimo y lleno de complicidad
Gil Ortiz pone el broche final a la primera jornada con ‘Rocieras’

El cierre de la primera jornada de SIMOF llegó con ‘Rocieras’ de Gil Ortiz, una colección que no se limita a mirar al Rocío, sino que lo siente, lo camina y lo recuerda desde dentro.
El diseñador almonteño construye su relato a partir de un archivo íntimo: fotografías, vídeos y escenas reales recogidas durante la romería. No hay artificio ni grandilocuencia, sino fragmentos de vida: la sobremesa bajo una sombra improvisada, el polvo sobre la piel, los girasoles recortados contra el cielo, el paso lento de una carreta.
Sus diseños se articulan a partir de volúmenes armónicos, con vuelos que nacen desde el pecho, volantes en cascada y cortes canasteros que aportan comodidad a la mujer flamenca. Las mangas de farol, ya sello del diseñador, se combinan con aberturas estratégicas que estilizan la silueta y aportan movimiento. Los mantoncillos lisos refuerzan una estética depurada, donde el protagonismo recae en la construcción del traje. En cuanto a tejidos, la colección apuesta por algodones, viscoelástica y ondulina, dejando atrás los plisados esta temporada. Destaca el volante de capa rizado, rematado con tira bordada al filo, un detalle que subraya el cuidado por el acabado y la atención al detalle.
Con un primer día cargado de identidad y sensibilidad, SIMOF volvió a situar a Sevilla como epicentro de la moda flamenca. Un inicio que anticipa una edición marcada por el talento, la emoción y el respeto a la cultura andaluza.