La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera Ordóñez apuesta por una sofisticada creación del diseñador sevillano que fusiona tradición, artesanía y moda contemporánea
La temporada de bodas continúa consolidándose como uno de los mejores escaparates de la moda española y este fin de semana ha dejado una de sus imágenes más comentadas en Sevilla. Tana Rivera volvió a convertirse en una de las invitadas mejor vestidas gracias a un estilismo firmado por Nicolás Montenegro, uno de los diseñadores andaluces con mayor proyección del panorama actual. La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera Ordóñez acudió a una celebración celebrada en la capital hispalense con un conjunto que reinterpretaba uno de los grandes símbolos de la artesanía española: el mantón de Manila. La propuesta no pasó desapercibida. Elegante, sofisticada y cargada de referencias culturales, reflejaba a la perfección la filosofía creativa del diseñador sevillano, cuya trayectoria se caracteriza precisamente por recuperar elementos tradicionales para trasladarlos a un lenguaje contemporáneo.
Bordados florales y motivos de inspiración oriental
El elemento central del estilismo era un espectacular top palabra de honor confeccionado en auténtico tejido de mantón de Manila. Una pieza que transformaba los tradicionales bordados florales y motivos de inspiración oriental asociados a esta joya del patrimonio textil español en una propuesta contemporánea y sofisticada. Nicolás Montenegro ya había explorado este universo creativo en el desfile que presentó junto a Rocío Osorno en Sevilla como antesala de la Feria de Abril, donde una de las piezas más comentadas de su colección reinterpretaba precisamente el mantón de Manila y se acompañaba de emblemáticas joyas pertenecientes al legado de Lola Flores. Lejos de una lectura folclórica, el diseñador vuelve a reivindicar ahora este símbolo de la artesanía española como materia prima de alta costura, demostrando que tradición y modernidad pueden convivir en un mismo lenguaje estético sin perder autenticidad ni fuerza visual.
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El equilibrio de los complementos
Para equilibrar la riqueza ornamental del top, el diseñador completó el conjunto con una falda negra de silueta columna confeccionada en crepé. Su corte recto y depurado aportaba verticalidad a la figura y permitía que toda la atención se concentrara en el trabajo artesanal del cuerpo. La combinación entre ambas piezas funcionaba a la perfección. Mientras el bordado aportaba personalidad, la falda introducía serenidad visual y una elegancia atemporal que convertía el estilismo en una apuesta segura para una boda de tarde. El negro, además, reforzaba el contraste con los bordados y añadía sofisticación a un conjunto que destacaba precisamente por su equilibrio.

Tana Rivera completó el estilismo con un llamativo choker dorado de inspiración escultórica que rodeaba el cuello y potenciaba el escote palabra de honor. A ello se sumaban unas sandalias negras de plataforma. El peinado, pulido y sencillo, permitía además que las prendas y los accesorios destacaran por sí mismos, siguiendo una línea elegante y muy coherente con el conjunto.
El diseñador, Nicolás Montenegro
Natural de La Lantejuela, Nicolás Montenegro se ha convertido en uno de los nombres más interesantes de la nueva moda andaluza. Su trabajo gira en torno a la recuperación de técnicas artesanales, tejidos históricos y referencias culturales. A lo largo de los últimos años, sus diseños han conquistado a numerosas invitadas y personalidades del panorama social español, consolidando una identidad estética propia que combina emoción, costura y raíces andaluzas.