Cuando no duermes lo suficiente, los expertos aseguran que el organismo aumenta de los niveles de cortisol que descompone el colágeno y la elastina, encargadas de mantener la piel suave y elástica. Lo ideal es dormir de siete a ocho horas para que durante ese tiempo reparador, el sueño haga su trabajo de renovación con la piel. No podemos olvidarnos, en este punto, de aplicar los productos específicos para la noche.