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Smartphones: arma de difusión masiva

  • La Primavera Árabe marcó un antes y un después en la forma de hacer revoluciones, el teléfono móvil se ha convertido en la mejor herramienta de comunicación
Carolina Mínguez / Madrid
06/02/2012 - 16:46 h.

Con la explosión de la Primavera Árabe los muros de la agitación social han cambiado las clásicas pintadas callejeras por las publicaciones en los muros de Facebook de millones de usuarios y sus teléfonos móviles. La inmediatez de estos dispositivos y la posibilidad de hacer fotografías y vídeos en tiempo real han supuesto un cambio radical en los modelos de comunicación.

Twitter, Actuable o PeticiónPública se han convertido en altavoces del descontento social, en una herramienta certera y eficaz para la organización de los movimientos de protesta. Hoy es habitual encontrar retransmisiones en directo gracias a la aplicación móvil de Twitter, difusión de fotografías en Facebook o vídeos en Youtube, que son publicados en el momento en que ocurren gracias a los smartphones de los ciudadanos.

Facebook móvilAl calor de estos soportes, movimientos como #democraciarealya en España u #OccupyWallSt en EEUU han dado el salto de Internet a los medios tradicionales, ocupando la esfera de la opinión pública en un tiempo récord y con una fuerza innegable.

La agenda de los medios de comunicación se ha visto trastocada por la acción social organizada on-line. Twitter y Facebook se han convertido en portavoces de personalidades, fuente de rumores y generadores de noticias en sí mismos. Los usuarios con sus teléfonos móviles, en enviados especiales de excepción.

Sin embargo, un peligro acecha a la explosión de los movimientos civiles y de la libertad de expresión; no es la censura abierta de gobiernos como el chino, ni el control de contenidos por parte de la industria, sino la naturaleza misma de las redes sociales.

Y es que Facebook, Twitter o Blogger son herramientas gratuitas, sí; pero pertenecientes a entidades privadas que en cualquier momento pueden variar las reglas del juego.

El eterno «hoax» sobre comenzar a pagar por el uso de cuentas de correo y aplicaciones gratuitas puede convertirse en realidad legítimamente, y ya conocemos la política de imágenes en Facebook que le hecha un pulso a temas como la homosexualidad, el desnudo y la lactancia.

Si las sociedades quieren mantener en buen estado de salud el espacio de la opinión pública, deberían reflexionar sobre las herramientas de las que disponen en la red, su naturaleza y la posibilidad de que un día desaparezcan o se conviertan en espacios restringidos.