El gran Jean-Marie Pfaff no llegó a atrapar la pelota segundos después de que Enzo Scifo viera pasar casi como una exhalación a Diego Maradona. Aquella derrota ante Argentina en México 86 fue el último gran partido que jugó Bélgica en un Mundial de fútbol.
Mañana, 28 años después de esa semifinal que terminó 2-0 gracias a un doblete de Maradona, el equipo europeo buscará la venganza. El premio no será un lugar en la final como aquella vez, sino «solo» un puesto en las semifinales de Brasil 2014.
Pero el reto no es menor y tiene similitudes. El nuevo Maradona se llama Lionel Messi y Bélgica cuenta con una generación de centrocampistas que mueven la pelota a con calidad.
«Sabemos que tienen al mejor jugador del mundo en su equipo. Pero no tenemos miedo. Si lo frenamos, tendremos una gran oportunidad», dijo el atacante belga Eden Hazard, del Chelsea. «No sé aún cómo lo vamos a hacer, pero veremos algunos vídeos y luego lo intentaremos», añadió.
Hazard es la estrella de los «Diablos Rojos» en Brasil. Es como el nuevo Scifo de Bélgica, e incluso mejor que aquel centrocampista que brilló con el Inter de Milán y el Mónaco.
La comparación de la selección de Marc Wilmots con la de México es uno de los temas de actualidad en Bélgica. El diario «Le Soir» reunió a los héroes de 1986 en el balcón del ayuntamiento de Bruselas, donde festejaron hace 28 años tras regresar del Mundial.
Parecidos razonables
Hay una pregunta que recorre estos días el país: ¿Son Hazard, Kevin de Bruyne y Axel Witsel tan buenos como Pfaff y compañía? Una generación que, además de su éxito en México, perdió la final de la Eurocopa de 1980 con Alemania.
Los más optimistas confían en que la nueva selección conquiste ese título que siempre se le escapó a Bélgica en la década de los 80. La generación de México 86 estaba formada en gran parte por veteranos con barba muy experimentados, la mayoría de ellos cerca de los 30 años. Hazard, de Bruyne o el capitán actual, Vincent Kompany, aún no alcanzaron el cénit de su carrera.
«Queremos seguir a los del 86 en los libros de historia», dijo Hazard. «Por eso el partido de Argentina es tan importante para nuestra generación. Posiblemente sea el partido más importante de mi vida», agregó el talentoso jugador de 23 años.
En México 86 el principal rival llevaba el número 10 en la espalda. «Maradona estuvo increíble en esa semifinal. Lo que hizo con la pelota no era de este mundo», recordó el defensor belga Michel de Wolf, presente en aquella semifinal. Y otra vez la principal amenaza del sueño belga es argentina y lleva el 10 en la camiseta.







