ISLA MAYOR
La pesca del cangrejo rojo en Isla Mayor se resiente por la sequía y la consiguiente merma de cultivo de arroz
Se estima que la producción de este crustáceo este año se va a ver reducida a la mitad
«Este año el balance es muy negativo, el año pasado cogía entre 300 y 400 kilos diarios y hoy, por ejemplo, he podido pescar solo 160». Quien habla es Paco Galera , un pescador de Isla Mayor que lleva 42 años ... dedicado a la captura del cangrejo rojo en esta zona marismeña. El motivo de esta ostensible reducción está directamente vinculado a la también palmaria merma en el cultivo del arroz debido a la preocupante sequía y la consiguiente escasez de agua. Y es que el cangrejo aparece y coge tamaño cuando el proceso del cultivo de este cereal está bien avanzado. Es decir, cuanto menos arroz, menos cangrejo. Así de claro. Así de duro.
«Todo eso debería estar lleno de cangrejos , sin embargo mira cómo está, completamente vacío», lamenta Galera mientras recoge una fosa cuya capacidad solo está ocupada en un tercio por cangrejos de un arrozal ubicado en la zona conocida como Los Negreros y señala con la mirada las numerosísimas tablas que en campañas anteriores estaban sembradas de arroz y que este año se han quedado sin actividad.
Se ha dejado de cultivar este cereal aproximadamente en la mitad de las tablas , alternando las que sí con las que no. Desde las alturas el resultado es una inusual estampa arlequinada: ora una verde y frondosa con el cultivo en todo su esplendor y repletas de nasas para la captura del cangrejo rojo, ora una desierta de vida y llena de terrones marrones y tan secos como el golpe que ha supuesto la ausencia de lluvias para arroceros y cangrejeros.
Exactamente la misma proporción de pérdida del cincuenta por ciento de la producción es la que estiman en la industria generada en Isla Mayor en torno a este crustáceo importado de Estados Unidos en los años setenta . De hecho, los más de 200.000 jornales anuales que genera y un volumen de facturación que supera los 20 millones de euros se van a ver reducidos este año a poco más de 100.000 salarios y unos 10 millones.
En estos datos tienen un papel relevante empresas como Emfacar , una moderna industria instalada justo en la entrada de la localidad que normalmente genera doscientos puestos de trabajo gracias principalmente a la transformación, elaboración y comercialización del cangrejo rojo. En este sentido, el empleo más común es pelando las colitas de los crustáceos. Existen otras cuatro empresas dedicadas casi en exclusiva al cangrejo en Isla Mayor, sumando cada una otros tantos contratos.
Otro dato a tener en cuenta es que de los 400 pescadores que cada año se dedican al cangrejo rojo en Isla Mayor, esta campaña hay trabajo para apenas 200 . La otra mitad ha tenido que buscarse la vida en otros menesteres. Es el caso de Francisco José , un isleño de 37 años que lleva 15 pescando y que en 2021 ha tenido que dejar las nasas en casa para irse a recolectar arándanos a la provincia de Huelva.
Paco Galera explica la situación con pesadumbre. Las tablas son su segunda casa. Su vida está vinculada directamente a estos arrozales en los que se funde hasta la cintura para capturar diariamente cientos de kilos con sus redes y fosas que ha cosido con esmero en los meses previos al inicio de la campaña.
Pero no todo son malas noticias. Al haber menos cangrejo, el precio ha subido . Estos días los viveros pagan un euro por cada kilo, treinta céntimos más que en 2020. No obstante, ni siquiera de eso saca una lectura positiva Galera: «El precio sería muy bueno si hubiese cantidad. Si coges 300 kilos a 70 céntimos, como me ocurría el año pasado, es más rentable que 170 a un euro», razona. «Y, además, cuesta más trabajo coger estos 170 que los 300 de otros años. Las redes deberían estar 3 veces más llenas ». Además, Aunque el tamaño del cangrejo es bastante bueno, hay muchos que están muertos debido a la alta salinidad de las aguas, lo cual ralentiza el trabajo.
Por eso es importante la labor que realiza su esposa, Luisa Rapela , que le acompaña todos los días durante la jornada laboral. Ella se encarga de hacer lo que se conoce como 'limpiar'. Es decir, descargar las redes recién pescadas en el carro que llevan enganchado al coche y a continuación hacer una criba para quitar los cangrejos muertos, ya que esos no se los compran.
«No recomiendo a mi hijo que tome el testigo. Antiguamente esto sí era rentable . Antes no nos tenían prohibido pescar fuera de la Isla, ahora es impensable salir de esta zona para pescar. Medio. Además, antes podíamos pescar cangrejos y anguilas todo el año. Esto va a menos». Pese a la cada vez más compleja situación del sector y a sus 62 años de edad, el veterano pescador no se plantea la retirada: «Esto es mi vida». Y antes de continuar con su jornada se despide con una demanda: « Que nos den mucha agua para sembrar , que suelten agua o hagan un pantano para nosotros, un canal como el que tiene Los Palacios con el Canal de los Presos».
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