El exalcalde de Sevilla Alfredo Sánchez Monteseirín
El exalcalde de Sevilla Alfredo Sánchez Monteseirín - Juan Flores
CAMBIO DE GOBIERNO

Alfredo Sánchez Monteseirín será el nuevo delegado de la Zona Franca de Sevilla

El exalcalde sustituye a Javier Landa, impulsor del proyecto y el único responsable que ha tenido el recinto desde su creación en 2015

SEVILLAActualizado:

El exalcalde de Sevilla Alfredo Sánchez Monteseirín se convertirá en el próximo delegado especial del Estado en la Zona Franca, en sustitución de Javier Landa. El Ministerio de Hacienda, del que depende el recinto fiscal, lo ha designado para desempeñar el cargo, una decisión que se anunciará en los próximos días, según ha sabido ABC de fuentes próximas al Gobierno.

Monteseirín fue alcalde de Sevilla entre 1999 y 2011, cuando cedió el Ayuntamiento tras lograr el PP, con la candidatura de Juan Ignacio Zoido, los mejores resultados de su historia en la capital andaluza. También fue presidente de la Diputación provincial de 1995 a 1999. La gestión del veterano socialista, nacido en La Rinconada en 1957, estuvo plagada de polémica, tanto por las obras que acometió en la ciudad (el Metrocentro, las Setas de la Encarnación o la peatonalización de numerosas calles del Casco Histórico) como por los casos de corrupción que se destaparon durante su mandato, como Macarena o Mercasevilla, cuya investigación dio pie al caso de los ERE ilegales.

El exregidor sevillano, médico de profesión, lleva alejado de la primera línea política desde que dejó la Alcaldía de Sevilla en 2011. Tras los comicios, decidió poner tierra de por medio y se trasladó a Madrid, donde ha ejercido como investigador en el Instituto Carlos III y como profesor de la Universidad a Distancia (UNED), donde permaneció durante cinco años.

Fue en 2016 cuando volvió a la gestión pública, ocupando un puesto de libre designación en la Consejería de Salud, donde todavía hoy es subdirector de la Inspección de Servicios Sanitarios. Sánchez Monteseirín tendrá que dejar estas funciones para ponerse al frente del recinto fiscal, que todavía tiene flecos sueltos hasta conseguir la independencia económica y una mayor relevancia.

El primer escollo que tendrán que afrontar es amarrar definitivamente el recurso financiero que diera autonomía al órgano. El mecanismo ya está definido y consiste en que se sustente a través del impuesto de sociedades que pagan las empresas que operan desde dentro del perímetro. El segundo será la ampliación de la valla para extender el área de influencia y con ella los beneficios fiscales hasta el Polígono Astilleros, donde se sitúan las empresas con mayor facturación del entorno y que está a expensas de la firma de la ministra andaluza María Jesús Montero.