Historia de Sevilla
#ArchivoABCsev: ¿Cuáles han sido las doce vidas del convento de San Agustín en la historia?
Indagamos en la historia de San Agustín, el convento sevillano del siglo XIII que será convertido en hotel

Esta semana comenzó en Sevilla con la noticia de la concesión de la licencia para convertir en un hotel el antiguo convento de San Agustín . Lo que queda del antiguo monasterio se encuentra situado en el distrito de Nervión, frente al lugar que ... ocupara la antigua Puerta de Carmona . El proyecto, de más de 8 millones de inversión, promete rehabilitar este edificio del siglo XIII, declarado Bien de Interés Cultural y que lleva en estado de abandono desde hace más de un siglo. En esta cita de cada viernes con el pasado de Sevilla, ahondamos en la historia de este convento, fundado en 1292.
Paseando hoy en día por el entorno del convento, la actual manzana delimitada por la plaza de San Agustín y las calles San Alonso de Orozco, Amador de los Ríos y Luis Montoto , si buscamos el convento de San Agustín sólo encontraremos una de sus fachadas . El resto está rodeando por edificios de viviendas que recorren las calles ya citadas.
Tan sólo uno de los flancos destaca por ser distinto , las ventanas ojivales, propias de la arquitectura que dominó en Europa desde el siglo XIII al XV , delatan que tras ese muro no hay, o había, un edificio cualquiera. Y si ya la curiosidad pica demasiado, el mapa geolocalizado de Google Maps nos delatará el tesoro, tristemente denostado, que alberga esa antigua fachada.

Indagando en la historia de este rincón sevillano y consultando el proyecto firmado para convertir el monasterio en un hotel, subyace que este enclave ha tenido mil caras. Poco a poco, una a una, vamos a intentar mencionarlas todas hasta la actualidad, para lo que hemos de remontarnos a los primeros vestigios de ocupación humana en el solar: la época imperial romana. Por entonces, este punto estaba fuera de la ciudad, Sevilla estaba amurallada y la puerta más cercana estaba en la actual calle San Esteban.
La época romana: vertedero y necrópolis
La ubicación del convento en este enclave no es baladí, desde este punto entraba una conducción de agua a la población conocida por todos, los famosos Caños de Carmona . Los romanos usaron este lugar para dos cometidos muy distintos: en primer lugar fue un vertedero , fechado en el siglo I d. C . y el segundo una necrópolis , ya que la legislación romana prohibía sepultar o quemar a los difuntos en el interior de la ciudades.

Gracias a unos epígrafes funerarios que salieron a la luz en 1984 en las inmediaciones del convento se sabe que esta última aplicación duró varios siglos.
Convento
La conquista castellana de Sevilla abre en 1248 una nueva etapa en la historia. La ciudad pasa de ser islámica a cristiana, y durante los reinados de Fernando III y Alfonso X se llevan a cabo numerosas fundaciones de conventos y monasterios . En este contexto se funda el convento de San Agustín a inicios del siglo XIII, pero sin fecha concreta conocida. Arias Yáñez de Carranza y su esposa doña Peregrina de Ayala compran unas ‘casas de mujeres virtuosas’, que en ellas tenían recogimiento con clausura y fue dedicada a la orden de los agustinos.

En poco tiempo, el convento de San Agustín se benefició de privilegios reales y se acogido a la protección y donación monetaria a cambio de enterramiento preferente en su iglesia por parte de la nobleza sevillana , como los Carranza y los Ponce de León . De hecho, fue ampliado en varias ocasiones por ese motivo.
Con el paso de los años se llegó a construir un edificio conventual considerable, se puso en pie la capilla mayor, el refectorio en el siglo XIV y el claustro principal. Hay vestigios de ello, pues en las excavaciones arqueológicas de 1984 se detectaron los restos de la cripta de Esquivel y se sabe que en 1409 se enterró en una de las criptas al alcalde de Sevilla , Luis Pérez Esquivel.

En el siglo XVI y XVII, la bonanza económica durante el reinado de los Reyes Católicos deja huella en Sevilla y también en el monasterio, alcanzándose la apariencia formal final del conjunto hasta su momento de abandono.
Cuartel de las tropas francesas
Con la llegada de la ocupación francesa , como pasase con otros enclaves religioso como el convento del Carmen, ubicado en la calle baños y cuya historia ya hemos mencionado en este serial , el edificio tuvo unos moradores muy distintos para lo que fue levantado. Las tropas francesas se alojaron durante cuatro años en las dependencias del convento, causando grandes desperfectos. Por ello, fueron trasladados a otros sitios alguno de los bienes religiosos como el famoso Cristo de San Agustín , que pasó a la cercana iglesia de San Roque el 19 de febrero de 1810. Cuando la ciudad fue recuperada por un contingente hispano-británico en 1812 el convento fue usado por los militares para el Real Cuerpo de Inválidos Inhábiles hasta el fin de la Guerra de Independencia , en 1814, cuando fue devuelto a los agustinos, momento en el que también volvió el crucificado.

El nuevo cambio no vino mucho tiempo después. La desamortización de los bienes eclesiásticos en 1835 conllevó la exclaustración de los monjes agustinos, concretamente de los 47 que residían en el convento. Las tumbas fueron trasladadas a la Iglesia de la Anunciación , con la autorización de los herederos, representados por el duque de Osuna, en 1840. En la década de 1970 se trasladaron al Panteón de Sevillanos Ilustres.
Al año siguiente, la Facción Gómez tomó posesión del convento y destruyó su iglesia . Los bienes muebles que pudieron salvarse se depositaron en otras iglesias, en el Museo de Bellas Artes y en la Universidad de Sevilla. Debido a la magnitud de los destrozos, no puedo reedificarse nada de lo derribado, lo que significó la primera actuación y una de las más erosivas del inmueble, que dio paso a sus etapas de inestabilidad.
Cárcel
La fortificación militar fue abandonada hasta que en 1837 fue reconvertida en cárcel. Este cambio llevó al edificio a un declive mayor, de hecho, fue incluso objetivo principal de ataques militares . Durante su cautiverio, los presos realizaban labores artesanales de carpintería, zapatería o espartería, pero las malas condiciones en las que habitaban llevó a que el edificio fuera abandonado de nuevo tras 43 años como presidio peninsular, quedando en manos del Estado en 1880 y subastándose una parte.
Tras la subasta, se deslinda la hospedería, cuyos titulares eran los duques de Osuna, aún durante la etapa que fue una cárcel. El resto de dependencias pasan a los nuevos propietarios, quienes cambiarán el uso del inmueble a múltiples funciones: cuartel de intendencia, forja, expendeduría o a un taller mecánico.
Almacén, factoría y mercado
El arquitecto Leoncio Barrau adaptó el edificio para las nuevas funciones, hay que pensar en este momento la ciudad ya había crecido y rodeado las dependencias del mismo, estaba ahora incluido en la trama urbana. Para ello, el arquitecto lo dividió en dos mitades: el claustro de los novicios, la sacristía y la cripta quedó destinada a una factoría militar llamada 'La Provisión ', y la otra pasó a ser un mercado y a viviendas sociales.
Viviendas

A finales del siglo XIX y a principios del XX sufrió algunas demoliciones para construir viviendas. Entre 1905 y 1906 se construyen edificios de viviendas de estilo modernista, dos de ellas por Simón der Barris y Bes y una tercera por Aníbal González y Espiau , en el interior de de la manzana del antiguo convento que fue ocupada por el mercado de abastos. De esta forma, fue terminado el borde sur y se levantó la fachada de Luis Montoto , constituyendo la actual imagen de la avenida.
Como curiosidad, y que no se aprecia desde la calle, las viviendas de la calle Recaredo albergan elementos conventuales: arquerías, columnas, muros de piedra, decoraciones, portadas y vigas de la época. Tesoros históricos al alcance y la vista de sólo unos pocos.
En la actualidad permanece semi-abandonado a la espera de que se acometa el nuevo cambio que ya tiene proyecto firme. La recuperación e integración de los restos arqueológicos conservados del convento dentro de un complejo hotelero , al tiempo que la construcción de una nueva edificación en el solar que perteneció a la antigua iglesia.
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