Manuel Barea Velasco, presidente de honor del Grupo Barea
Manuel Barea Velasco, presidente de honor del Grupo Barea - M. J. LÓPEZ
SEVILLA

Barea: «Cuando se muere una abuelita se pierden 30 recetas, entre ellas las espinacas con bacalao»

El presidente de honor del grupo Barea, que procesa anualmente dos millones de kilos de bacalao, confirma que están notando la recuperación económica

SevillaActualizado:

Manuel Barea Velasco (Sevilla, 1940) es el presidente de honor del grupo Barea, un negocio de cash, pescado congelado, bacalao y distribución que factura 200 millones de euros, tiene 229 trabajadores y cuenta con 90.000 metros cuadrados de superficie de venta en Andalucía y Extremadura. En 1958 abrieron su primer taller de bacalao y en 2003 inauguraron su fábrica de transformación de este pescado en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), donde procesa dos millones de kilos anualmente. Barea, con 60.000 clientes, principalmente en sus «cash and carry», tiene una gran implantación en el canal de la hostelería, que representa el 50% de su negocio.

¿Las empresas de alimentación, como la vuestra, son las primeras que comienzan a detectar la recuperación económica?

No, el sector de la alimentación es peculiar: es el último que sufre la crisis, porque comer hay que comer todos los días, aunque sea sopa Gallina Blanca, pero es el último que se recupera. Aún así, hemos notado la recuperación. Los bares sufrieron durante la crisis una hecatombe y perdieron el 40% del negocio y eso lo notamos porque desaparecieron muchos establecimientos. Hoy los bares están en pleno auge, han recuperado casi todo lo que perdieron durante la crisis y sigue abriéndose establecimientos gracias al turismo. En España el turismo cae un 5%, menos en Sevilla. La ciudad está de moda, gracias a Dios. En cuanto al sector de supermercados, si se están recuperando eso lo están cogiendo otras enseñas, como Mercadona y compañía.

Vuestro producto estrella, el bacalo, es caro. ¿Se come ahora más bacalao en Sevilla que durante la crisis?

Sí, porque se consume más en la hostelería porque está de moda y en cualquier carta encuentras más recetas con bacalao porque éste ya no es patrimonio del País Vasco ni de Galicia ni de Portugal. El bacalao es un producto caro teniendo en cuenta que antiguamente lo comían las clases menos pudientes. Lo que sí ha cambiado es el consumo del bacalao porque el ama de casa actual no quiere estar tres días desalándolo y por eso compra más bacalao congelado y al punto de sal. Por eso nos hemos adaptado a sus gustos.

El bacalao ya no supone vuestra principal fuente de negocio. ¿Sigue siendo vuestro producto estrella?

Nosotros importamos anualmente de dos millones de kilos que importamos de las islas Feroe, Noruega e Islandía. Ese bacalao los transformamos y elaboramos en nuestra fábrica de Alcalá. El bacalao no es ya nuestra línea de más facturación pero sí es nuestra seña de identidad.

Hay niños que no han comido en su vida espinacas con bacalao porque en muchas casas ya no se cocina.

Eso es así. Cada vez que se muere una abuelita mueren treinta platos típicos que ya no vuelven a recuperarse, entre ellos las espinacas con bacalao.

¿El mayor pico de ventas de bacalao ha sido siempre en Cuaresma?

Sí. Ahí Cash Barea concentra el 40% de sus ventas anuales de bacalao.

¿Dónde es el sitio de España donde se cocina mejor el bacalao?

En el País Vasco.

Los gastrobares se pusieron de moda en Sevilla y las pavías de bacalao, las espinacas con bacalao y el bacalao con tomate dejaron de aparecer en las cartas.

Afortunadamente se está volviendo a la cocina tradicional... y menos mal que aún sigue El Rinconcillo (risas).

¿Usted diría que los sevillanos son más de bacalao o de jamón serrano?

Ja ja. Hay que recnocer que somos más de jamón serrano que de bacalao.