Internos participantes en el taller tocaron este viernes con músicos de la Sinfónica de Sevilla
Internos participantes en el taller tocaron este viernes con músicos de la Sinfónica de Sevilla - Anna Elías

Los presos se unen a la Sinfónica para llevar a la cárcel Sevilla 1 la gran fiesta de la música

La orquesta, con la colaboración de los voluntarios de «la Caixa», actuó este viernes junto a internos del centro

SevillaActualizado:

No es mala idea llevar una obra sinfónica como «Peer Gynt» a la cárcel. Su protagonista, ideado por Henrik Ibsen, es un adolescente ambicioso con pocos escrúpulos que le llevan a actos tan poco edificantes como raptar muchachas y hacerse rico traficando con esclavos. Lo perderá todo, aunque se librará de quedarse sin alma encontrando la redención en su primer amor.

«Peer Gynt» es un drama en estado puro, con el que puede identificarse cualquiera y que cuenta con una música, de Edvard Grieg, que está en el inconsciente colectivo, especialmente por piezas como «En la cueva del rey de la montaña», gracias a numerosos anuncios y películas.

Por ello no solo no es mala idea, sino todo lo contrario, que haya sido el motor del taller de dos jornadas y media y que culminó este viernes, que ha llevado a cabo la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) con un grupo de trece internos del Centro Penitenciario Sevilla I, que cuenta con la colaboración de los voluntarios de «la Caixa».

«La obra tiene mucho drama, motivo por el cual los reclusos se sienten muy identificados con la historia. Todo lo que hemos hecho lo hemos sacado del libro de Ibsen», señala Abel González, viola de la ROSS y uno de los participantes en esta actividad que dirige la actriz y especialista en educación musical, Ana Hernández-Sanchiz.

El resultado se pudo ver este viernes durante el concierto que ofrecieron los reclusos participantes y 62 profesores músicos de la ROSS, dirigidos por José Colomé, y al que asistieron un millar de presos del centro, que corearon y animaron las evoluciones de sus compañeros, y que se emocionaron con la música de Grieg que interpretó la orquesta, hasta el punto de que a alguno se le escapó una lágrima mientras escuchaban «La mañana», una pieza capaz de despertar un sentimiento como la melancolía.

«Con esto le estás dando la vida a la gente en un sitio en el que estás porque has hecho un delito y en el que muchos es donde han llegado a ser conscientes de lo que han hecho», explica Samuel, uno de los internos participantes en el taller y guitarrista autodidacta, aficionado al flamenco de Bernarda y Fernanda, a la bossa y el jazz.

«Estos talleres son una forma de reinserción y de reeducación de estos internos. Algunos de ellos, han enfocado en la música su futuro cuando han vuelto a la libertad», explica el director del Centro Penitenciario Sevilla 1, José Luis Castejón.

De esto último es una buena prueba Samuel, que cuando salga se quiere centrar en la guitarra, pero la jornada de ayer se caracterizó para la mayoría de reclusos que asistieron en lo más parecido a un día de fiesta tras las rejas.

Los participantes llegaron al polideportivo de la prisión, donde se celebró el concierto, acompañados de una fanfarria derivada de «Peer Gynt» e interpretada por un trombonista de la ROSS, Francisco Blay, y un recluso a la trompeta, a los que los músicos de le habían prestado el instrumento.

De lo clásico al rap

Después se sucedieron cante flamenco de un recluso, acompañado por las guitarras de Samuel y otro preso, Juan María, dos internos tocando el cajón, que introdujeron una canción pop, a la que se sumó un tercero a la guitarra eléctrica, con ritmo de copla.

«Uno de los presos que componía letras para una comparsa ha hecho la letra de ese tema inspirándose en la obra», explica Blay, y añade: «Han creado su visión propia, también a ritmo de rap», dice en referencia a otros dos reclusos que rapearon sobre la música de sus compañeros y los dos músicos de la ROSS que participaron en la actividad

Y tras una primera parte en común, en la segunda tomaron protagonismo los músicos de la ROSS, que interpretaron las dos «Suites» que escribió sobre esta obra el compositor noruego, cuyas diferentes partes fueron introducidas por Hernández-Sanchiz con un tono divulgativo que las hiciera accesible a todos los que no están habituados a escuchar música clásica.

Los aplausos se sucedieron y el ambiente festivo, con los reclusos alternando en las gradas el silencio durante la ejecución y los aplausos a su término. «Llevamos nueve años con esta actividad y este es el colofón a los talleres de música que se realizan aquí en colaboración con voluntarios de “la Caixa” y la ONG Padre Leonardo», indica el director del centro.

El taller de música al que se refiere Castejón se viene realizando cada semana en el centro penitenciario con la colaboración de «la Caixa», que cuenta con un programa de voluntariado con 10.000 efectivos en toda España, de los que unos 700 realizan la acción social en la provincia de Sevilla.

Cultura a los desfavorecidos

«A través de nuestros voluntarios tratamos de ayudar a los más desfavorecidos de la sociedad y llevar la cultura a la gente privada de libertad con nuestros talleres y conciertos como este», explicaba ayer poco antes del inicio la directora territorial de CaixaBank en Andalucía Occidental, María Jesús Catalá.

«Llevamos siete años intentando acercar la cultura a Sevilla 1 y Sevilla 2 en Morón de la Frontera —donde se pudo ver esta misma obra el pasado 4 de junio— de la mano de nuestros voluntarios y los presos son muy agradecidos», añadió Catalá. De hecho, por los talleres en los que colabora «la Caixa» han pasado alrededor de ochenta internos del Sevilla 1 que han podido disfrutar de la música clásica.

De esta forma, los presos han accedido a un repertorio de difícil acceso para ellos y que en ediciones anteriores han incluido piezas de «Carmen», de Bizet; «Pulcinella», de Stravinsky; «Las cuatro estaciones», de Vivaldi; e, incluso, un programa de jazz con obras de James Parker y Chris Hazel.

Además, estos internos, junto a los voluntarios de «la Caixa», han tenido ocasión de asistir a ensayos al Teatro de la Maestranza. Aunque ayer la fiesta de la música se trasladó al centro penitenciario.

«Tanto para los compañeros que nos ven como para nosotros que participamos en el taller esto nos evade por un día de prisión. Hoy no pensamos en los problemas, la familia y los días que te quedan por cumplir», concluye Juan María.