Lunes, 13-07-09
Homenaje a Miguel Angel Blanco en su 12 aniversario. Homenaje a dos etarras permitido por el poder judicial. La «comprensión» de tal realidad habría sido definirla por Kierkagaard irónicamente imposible. Otro caso: la financiación de las CC.AA. va a obedecer a los criterios de la muy minoritaria ERC. ¿No habría que juzgar el hecho con dramatismo?. No, porque según Rajoy el PP podría perder la centralidad. Y aunque Montoro critica al Gobierno a las CC.AA. de Valencia y Madrid les va bien el reparto.
Quizá el más pretendidamente irónico de nuestros políticos haya sido Camps. La cláusula del Estatuto valenciano fue una muestra ejemplar de ello. Es verdad que con ella no podrá mejorarse ya el Estatuto valenciano sea cual sea la sentencia del TC. Camps quedará como un arrebatacapas por su falta de respeto al Estado y como un perdonavidas por su desconocimiento del juego partidario. El amor por el arbitrismo le llevó a Camps a intentar resolver el problema de las clases de educación cívica con la enseñanza de inglés. Tal gusto por el engaño y la visión irónica de la política puede llevarle a ser condenado por cohecho.
He citado a Kierkegaard por el parecido que existe entre el caso que él describe en «Mi punto de vista» y el que estamos viviendo en España. Siendo dramática nuestra situación los «notables» han decidido tener una visión irónica cuando ello les resulta imposible por su justificación «en masa» y por su pertenencia a «la gran familia». Gentes que quieren convertirse en lo que no pueden ser.
No es extraño que González Pons se empeñe en defender el proceso autonómico por aquello de la necesaria aproximación de la gobernación a las gentes aunque las consecuencias hayan sido un puzzle de taifas y una revuelta contra lo que le dio el ser a España, como la lengua común. La ironía utilizada por incapaces hace de nuestro caso algo tragicómico.

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