Sábado
, 06-02-10
De Lord Byron se dijo que su código ético se basaba en dos mandamientos: «Desprecia a tu prójimo y ama a su mujer». Muy políticamente correcto no es, pero era Lord Byron y eran otros tiempos. En el fútbol, y en los equipos con ambiciones y posibles, el código ético se basa en una sola cuestión: ganar. Vales tanto como vale tu último resultado. Y lástima del entrenador que no se repita ésto todos los días mientras se afeita. La clave del Madrid era crear un equipo. Hecho que desde la salida del actual seleccionador nacional, Del Bosque, no existía. El reguero de entrenadores, desde entonces, ha sido incapaz de crear un equipo, un sistema de juego, una ambición y unos resultados. Salvo uno, Capello. Pero su juego era un aburrimiento. Pellegrini lo ha logrado. Tiene que pulirlo, pero ha conseguido lo más complicado: el esqueleto, la arquitectura, casi un sistema. Le sobra Ramos de lateral, le falta un lateral izquierdo y debe apostar por Higuaín sin remisión. Pero hay equipo. El calendario está de su parte. Y Lord Byron, también.
