La irrupción de las nuevas escuderías «low cost», sin mucha experiencia y bajo presupuesto, provoca un encendido debate a favor y en contra

AFP
Lunes
, 08-03-10
La aureola de la Fórmula 1 se cimenta en la exclusividad, el legado de lo inalcanzable, esa burbuja herméticamente cerrada a los mortales que genera filias y fobias, pero por encima de todo, curiosidad. No ha arrancado la sesión (lo hace el domingo en Bahrein) y ese precepto innegociable ha abierto una espita: los equipos «low cost». La irrupción de las nuevas escuderías (encarnadas en Lotus, Virgin e Hispania), que llegan desde un perfil financiero bajo, ha provocado el primer rifi-rafe del año. Opiniones a favor y en contra para una realidad que transforma el modelo en tiempos de crisis.
Todo el cisma del curso pasado, la amenaza de las principales escuderías de crear un Mundial paralelo al de la Federación Internacional (FIA) tenía su origen en el «low cost». La FIA, en su afán por adelgazar las finanzas de la F-1, propuso que todas las marcas limitasen su presupuesto a 45 millones.
La exclusividad
En vez de abogar por la peculiaridad de lo inabordable, la FIA quiso que la Fórmula 1 bajase a la tierra. Los grandes, encabezados por Ferrari, montaron en cólera y plantearon un pulso en toda regla. La F-1 es como es y no la queremos de otra forma, vinieron a decir. El presidente Max Mosley tuvo que marcharse, empujado por la presión, pero dejó una herencia: la puerta abierta para los pequeños, los que apuestan por los presupuestos de 45 millones.
«Es una Gp2 con coches de Fórmula 1», se escucha entre las numerosas voces críticas del «paddock». «Esta gente no puede dejar de correr antes de saber si puede caminar», sostiene Mark Webber, estrella del pujante Red Bull y ferviente defensor de los modestos. Declaraciones que hacen sonar el río, pero que no encontraron el eco del comunicado oficial de Ferrari. La escudería italiana, firme en sus ideas, fue implacable. «USF1 es hipócrita y tiene la desfachatez de asegurar que todo es miel sobre hojuelas; en caso de querer contactar con sus responsables sólo responderán personas desaparecidas. Campos Meta se transformó a través de un aporte de liquidez repentina de un caballero blanco generoso. Y tenemos a los buitres de Serbia (Stefan GP). Primero se lanzaron a una batalla legal con la FIA, y luego recogieron los huesos de Toyota en su lecho de muerte».
Las quejas de Ferrari han removido el cotarro, pero no tanto como para evitar el derrumbe de los novatos aspirantes a la Fórmula 1. USF1 sí ha plegado velas y clausurado su sueño después de solicitar un margen de las cuatro primeras carreras sin participar, pero Campos se ha convertido en Hispania por la intervención del empresario José Ramón Carabante, que presentó monoplaza (Dallara) y pilotos (Senna y Chandhok)en Murcia con el gong sobre sus espaldas.
«La Fórmula 1 será más divertida con nosotros. Y demostraremos que se puede realizar un campeonato con 45 millones», proclama el magnate de Virgin, Richard Branson, a quien nadie señala porque aporta dinero fresco al mundillo.
La aventura de los pequeños define un provenir incierto. Máxima ilusión, pero riesgo de caída grave. Trulli, con el Lotus, se quedó a 4,4 segundos de los mejores en los últimos ensayos.




