Consagró los oleos y lavó los pies a doce sacerdotes
El Papa  invita a no aceptar injusticias legales como el aborto
El Papa Benedicto XVI oficia la Misa Crismal este jueves en la Basílica de San Pedro del Vaticano / EFE
Actualizado Jueves , 01-04-10 a las 19 : 28
En la primera de las dos misas solemnes que ha celebrado este jueves, Benedicto XVI invitó a los cristianos a “no aceptar una injusticia aunque sea elevada a derecho, como dar muerte a niños inocentes que todavía no han nacido”. Aun considerando importante “que los cristianos respeten el derecho, que es el fundamento de la paz”, el Papa dio una señal de alarma para evitar que se emboten las conciencias o que los cristianos se habitúen al mal sencillamente porque la ley lo acepta.
El Santo Padre presidió por la mañana la Misa del Crisma en la que se bendicen los óleos que se destinarán a lo largo del año a las ceremonias de bautismo, confirmación, ordenación sacerdotal y unción de enfermos. Benedicto XVI comentó que el aceite “es alimento, es medicina, prepara para la lucha y da vigor”.
Como profesor universitario durante veinticinco años, Joseph Ratzinger comentó en su homilía que la palabra “cristianos” viene del término griego “Cristo”, o sea “ungido” con aceite como los reyes y los profetas, traducción a su vez de la palabra hebrea “Mesías”.
El Papa se extendió sobre el sentido de las palabras, añadiendo que “en la etimología popular de la antigüedad, la palabra griega ‘eleion’, aceite, se enlazaba con la palabra ‘eleos’, misericordia, de modo que en los sacramentos, el óleo es siempre signo de la misericordia de Dios”. Por ese motivo, “la unción sacerdotal significa que tenemos siempre el encargo de llevar la misericordia divina a los hombres”.
En la Misa Crismal, que cada obispo preside en su catedral, los sacerdotes renuevan las promesas de fidelidad y obediencia formuladas en el día de su ordenación sacerdotal. Es siempre una ceremonia emotiva que recuerda el día más importante de su vida incluso para quien posteriormente es nombrado obispo o elegido Papa, como ha comentado Benedicto XVI en alguna ocasión.
«Óleo de la alegría»
En su homilía de este jueves, el Santo Padre añadió que “el Espíritu Santo es el óleo de la alegría”, al tiempo que subrayaba la diferencia entre la diversión, típica de la sociedad contemporánea, y la alegría, “que es compatible con el sufrimiento”. Sin referirse a ninguna situación especial, el Papa dijo que “la alegría de Cristo nos da la capacidad de sufrir, y de permanecer interiormente contentos incluso en ese sufrimiento”. Como ejemplo citó que, después de haber sido flagelados en Jerusalén por orden del Sanedrín, los Apóstoles “estaban contentos de haber sido dignos de sufrir ultrajes por el nombre de Jesús”.
Por la tarde, en la basílica de San Juan de Letrán, que es la catedral de Roma, Benedicto XVI celebró la Misa de la Cena en la que lavó los pies a doce sacerdotes, renovando así el gesto de servicio de Jesús antes de instituir los sacramentos de la Eucaristía y el orden sacerdotal.
El Santo Padre lo presentó como “un servicio redentor de Jesús a una humanidad necesitada de purificación, resumido en un gesto de humildad”. En aquella última cena, que incluye en el Evangelio de San Juan una larga plegaria sacerdotal de Jesús, el Maestro les pidió que continuasen renovando la consagración: “Haced esto en memoria mía”.
Según Benedicto XVI, “Jesús pide, por lo tanto, que el anuncio de los discípulos continúe a lo largo de todos los tiempos. Y la plegaria de Jesús nos da la garantía de que el anuncio de los Apóstoles no cesará jamás en la historia”.

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