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Columnas / aNDALUCÍA IMPARABLE

Griñán o el pato cojo

«La encuesta que hoy publica ABC es un aldabonazo en la Casa Rosa, una luz de emergencia que se enciende en el despacho de Griñán»

Día 21/06/2010 - 06.56h
Andalucía ya no es socialista. Andalucía ya no es feudo ni granero, fortín ni reserva electoral de la progresía ultraconservadora revestida o travestida de socialismo obrero. Andalucía se asoma a las encuestas como quien mira por encima de los muros que cercaban un huerto que ella creía el único paisaje político posible. Hay vida más allá del PSOE, del partido que se ha esclerotizado en un Régimen que puede caérsele encima como un muro berlinés. La encuesta que hoy publica ABC es un aldabonazo en la Casa Rosa, una luz de emergencia que se enciende en el despacho de Griñán, ese presidente que no ha ganado nada en su vida y que ya pierde hasta en los sondeos. Fiel a su estilo, el reconvertido Pepe –todo es así de relativo en el PSOE de ZP- negará la realidad y se encomendará a la engrasada maquinaria electoral del partido para que lo salve en el instante justo de la contienda electoral: así no pasaría a la historia como el enterrador del Régimen.
En la otra acera, un PP que ha hecho bien poco para llegar a este estado de euforia si exceptuamos el trabajo sordo de Javier Arenas en sus viajes por la Andalucía profunda donde aún permanecen semienterrados los espantajos de la posguerra incivil. La derecha andaluza acogerá en su seno a los desertores del Régimen cuando el barco empiece a hundirse y las ratas se dispongan a abandonarlo. Esta encuesta puede ser una llamada de atención para aquellos que no juran otra enseña que la bandera de conveniencia. Seguro que hoy el alborozado Arenas recibirá más de una llamada en ese sentido. ¿Más de una? Más de lo que él mismo podría esperarse después de atravesar el desierto que se abría en el horizonte inmisericorde de 2004, cuando el PP se quedó con unas cuantas alcaldías en la Andalucía que se entregó en los brazos de Zapatero y Chaves. Los números cantan. Los andaluces no confían en Griñán para salir de la crisis. El PSOE era bueno a la hora de repartir el dinero que circulaba con una alegría que ya es historia. Ahora todo es distinto. La crisis puede llevarse por delante una forma de hacer política que se identificaba a primera vista con el clientelismo puro y duro. Griñán ha pasado de repartir a recortar. Y eso no se perdona así como así. Ni se cambia de mentalidad de la noche a la mañana. Este PSOE está anclado en el caciquismo que tantos réditos le ha dado, y pretende arreglar el marasmo de la crisis con impuestos a las motos acuáticas y a las bolsas de basura. Antes las encuestas le daban el OK a Chaves. Ahora le anuncian el KO a su sucesor.
A la vista de los resultados, Arenas seguirá con su estrategia tancredista: cuanto menos se mueva uno, mejor. Todo caerá por su peso, o al menos así piensan en el PP. En el PSOE tienen que mover ficha al cabo de los años. ¿Recordarán cómo se hace política de verdad? Esperemos que no saquen a pasear al dóberman, que dejan tranquilos a los muertos, que se centren en la gestión en vez de descentrarnos con debates estériles cuyo único fin es movilizar al electorado. El panorama que se divisa es apasionante. Una democracia sin posibilidad de alternancia es un pato cojo, nombre con el que se conoce al presidente saliente en la Casa Blanca… y en la Casa Rosa.
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