Investigación
La vida cotidiana en Qurtuba | El día a día recuperado de la Córdoba califal
Los profesores de la UCO Cristina Camacho y Rafael Valera publican un ensayo sobre la cotidianidad en el Califato

Acaba de llegar a las librerías un volumen singular. Bajo el título de ‘Historia y arqueología de la vida en Al Ándalus’, puede parecer en principio uno de los muchos libros divulgativos que sobre este tema se han publicado en ... las últimas décadas. Sin embargo, no es uno más: ni por estructura, ni por su fondo. Bien al contrario, se ofrece como una actualización y ampliación de todo lo conocido , algo que ha sido posible gracias a los estudios arqueológicos que durante años y años se han ido realizando vinculados a proyectos de infraestructuras tan importantes como la Variante Oeste de la ciudad de Córdoba .
Nunca hasta ese momento se habían abierto parcelas tan extensas de los arrabales de la urbe , la mayoría de las cuales no se habían vuelto a habitar desde el crepúsculo del Califato y que, según explica la historiadora Cristina Camacho , coautora del libro junto a Rafael Valera, funcionaban en aquel contexto como pequeñas ciudades en miniatura . Los hallazgos allí realizados han permitido saber más de cómo vivían los cordobeses, de su higiene, de los juguetes que les fabricaban a los niños, de la cerámica, de cómo eran sus cocinas y establos y de muchos detalles más.
Camacho explica que el libro no habría sido posible sin la gran intervención arqueológica que supuso la Ronda Oeste , acometida entre los años 2000 y 2008, en los barrios occidentales de la antigua capital andalusí. En total, 80.000 metros cuadrados excavados , algo de lo que no existen precedentes en Europa. «Como profesionales, tras la investigación y la publicación de nuestros estudios en revistas profesionales, sentimos que teníamos que devolverle a la ciudadanía lo que era suyo», explica en referencia a la necesidad de divulgar lo que había aparecido durante esos años de apasionante labor científica.
No eran barrios de calles estrechas y tortuosas sino organizados en torno a grandes avenidas y bien dotados
« Teníamos que lograr hacer de todo esto algo comprensible », y de ahí surgió la idea de unir texto e imagen con el trabajo de ambos, ya que Rafael Valera es especialista en dibujo arqueológico y reconstrucciones virtuales. Lo primero que hicieron fue crear una página de Facebook y eso, tras muchos años de trabajo científico, les sirvió para analizar cuáles eran los temas que le intensaban al público curioso que se acercaba y que serían los que irían ampliando con la vista puesta ya en este ensayo.
La historiadores recuerdan en su libro que esos barrios de Poniente de la Córdoba califal comenzaron a poblarse en torno al siglo VIII , desde el comienzo de la llegada de los musulmanes a la península. Al comienzo eran tan solo construcciones relacionadas con la agricultura y las almunias , pero con la expansión poblacional comenzaron a crecer hasta llegar a su máxima extensión en el dorado siglo X. Situados fuera de la protección de los muros de la ciudad, a 1,5 kilómetros de la muralla, eran barrios propios de tiempos de paz y lo que acabó con ellos fue precisamente la ‘fitna’ o guerra civil del siglo XI, cuando la pugna por el poder produjo la desaparición de las estructuras del Califato y también de edificios tan señeros del poder califal como Medina Azahara. En el caso de los arrabales cordobeses de Poniente , que también eran símbolo de la paz que supuso en la urbe el Califato, fueron pasto de la destrucción y del fuego en los sucesivos asedios y conflictos , algo que se ha podido demostrar gracias a las excavaciones arqueológicas vinculadas con la Ronda Oeste. Desde entonces y hasta nuestros días quedaron esos terrenos deshabitados y dedicados de nuevo a la agricultura o a escombreras, hasta que la expansión urbana de la Córdoba del siglo XXI volvió a necesitarlos para otras funciones urbanísticas.
Según explica Cristina Camacho , estas barriadas , convertidas en lo que se podría llamar hoy como la solución habitacional de la superpoblada medina histórica, funcionaban como «ciudades en miniatura». Al contrario del tópico sobre Al Ándalus, no eran espacios urbanos tortuosos y de calles estrechas , sino barriadas estructuradas en torno a amplias avenidas, con manzanas y un sistema hidráulico muy cuidado que les permitía evacuar las aguas fecales de las letrinas.

« Había zocos, baños , mezquitas de barrio y las viviendas eran casas patio que hemos podido excavar al completo y en relación con los edificios de alrededor, algo que en la Medina siempre había sido imposible por tratarse de un espacio habitado y con usos actuales», explica la investigadora. «La Ronda Oeste fue una obra de enorme calado y que tuvo sus polémicas, pero lo que nosotros queríamos dar a conocer, con el fin de que la gente lo entienda, es que ese proceso de investigación fue muy valioso y que todo lo que allí se hizo tenía una finalidad útil», explica la historiadora.
En cuanto a los bienes materiales encontrados en los yacimientos , son muchos los que hablan de la forma de vida de los moradores de la Córdoba califal . Según explica Camacho, «es muy interesante y llama mucho la atención la cerámica , pero también tenemos materiales que nos permiten ver las ocupaciones de sus habitantes, como ocurre con diferentes herramientas agrícolas , con ruecas o con azuelas que se usaban en los trabajos con madera».
Se descubrieron juguetes para niños, ropajes y muchos utensilios relacionados con el trabajo de los habitantes
En cuanto al ocio, son pocos los testimonios arqueológicos que quedan de las costumbres de los viejos cordobeses andalusíes adultos, aunque sí se ha constatado en los arrabales que a los niños les construían cocinitas en miniatura y diversos juguetes relacionados con los animales y con la vida cotidiana para que pasasen el tiempo y disfrutasen. También han sido importantes los descu brimientos relacionados con la higiene , que demuestran que existía sistemas bastante avanzados para evacuar los deshechos , que finalmente confluían en cauces de la zona como el arroyo Cantarranas o el propio Guadalquivir.
Modo de vida
Otros capítulos de ‘Historia y arqueología de la vida en Al Ándalus’ hablan de temas muy variados como los cementerios , los zocos, la vestimenta o los baños , aunque quizá las sección más extensa es la dedicada a las casas patio, en la que se analiza cómo se conformaban las familias y los roles de género en el periodo, así las diferentes dependencias que existían en las mismas como zaguanes, patios, letrinas, salones y alcobas, establos o zonas auxiliares.
A ese capítulo se une otro dedicado a lo que era la vida en palacio y en especial en Medina Azahara y otra extensa sección dedicada a los bienes muebles que han aparecido en los yacimientos de la Variante Oeste . Entre otros objetos, se habla por ejemplo de cerámicas, de diversos elementos de piedra y metal y también de los realizados sobre materias orgánicas o los vítreos, datos a los que añade amplia información sobre las fuentes bibliográficas que dan cuenta sobre ese mismo periodo o sobre la Córdoba actual en relación con su herencia patrimonial. El libro rescata a través de estos restos un periodo brillante de la historia de Córdoba, sepultado durante centurias bajo el único paso de los arados, para ponerlo ante los ojos del lector. Y lo hace con esa fuerza sencilla que siempre tiene lo que fue vivido con intensidad.
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