La sociedad en la que vivimos está basada en el uso de la energía, por lo que, para mejorar los hábitos consumo, debemos conocer los procesos de su empleo y que ésta tenga, así, el menor impacto posible en el entorno. En este contexto, el gas natural se presenta como una energía económica y fiable, siendo el socio ideal de las energías renovables para la implantación de un modelo energético limpio de emisiones.
1. FUENTE DE ENERGÍA LIMPIA
El gas natural es la fuente de energía más limpia y menos contaminante de las energías tradicionales. En su combustión apenas se desprenden compuestos de azufre ni residuos que alteren el equilibrio ecológico. Además, el gas natural emite a la atmósfera un 40% menos de dióxido de carbono (CO2) que el gasóleo y un 17% menos que los gases licuados de petróleo, comúnmente conocido como gas butano.
El respeto al medio ambiente es totalmente compatible con el uso del gas natural
Se trata, por lo tanto, de una de las energías más limpias, cómodas y ecológicas de las que existen en el mercado. El respeto al medio ambiente es totalmente compatible con el uso del gas natural, tanto por sus características como combustible, como por las tecnologías de elevada eficiencia energética que admite. Por ello, su utilización, junto con la continua búsqueda de la eficiencia, del ahorro energético y del apoyo al desarrollo rentable de fuentes de energía renovable, es clave para desarrollar una estrategia internacional de actuación, efectiva y viable, para hacer frente al cambio climático.

2. MÚLTIPLES APLICACIONES EN EL HOGAR
Existe un gran crecimiento debido al aumento del número de usuarios en todos los sectores
La versatilidad, el alto rendimiento y la economía del gas natural, lo hacen especialmente útil en cualquier proceso de generación de calor o frío y, por ello, tiene múltiples aplicaciones en el hogar, el comercio y la industria. Su utilización en automoción, pilas de combustible y en la producción de frío industrial, son tan sólo una muestra de las posibilidades de desarrollo del gas natural, con la consiguiente repercusión en la reducción de emisiones contaminantes. En España, existe un gran potencial de crecimiento, debido, básicamente, al continuo aumento del número de usuarios en todos los sectores, a la progresiva extensión de la red de gasoductos y al incremento del volumen de gas natural para la generación de electricidad.

3. AHORRO ECONÓMICO Y MENOR IMPACTO AMBIENTAL
Por todo ello, el gas natural se perfila como la única fuente de energía que puede hacer compatible el crecimiento económico sostenible con la preservación del medio ambiente, gracias a su alta eficiencia energética y a su mínimo impacto ambiental, así como por la existencia de reservas que garantizan su aprovisionamiento durante muchos años. Dadas, pues, todas las ventajas que ofrece el uso del gas natural, los organismos internacionales apoyan su uso frente a otros combustibles fósiles con más alta emisión de dióxido de carbono.
Es una de las energías de suministro continuo más baratas
El consumo de gas natural se incrementa año tras año, lo que se traduce, junto a su eficiencia, en economía para el usuario. Está disponible a cualquier hora con sólo abrir una llave y no se agota nunca. Llega a los hogares por una tubería, por lo que no necesita almacenamiento, evitando de esta forma los inconvenientes que éste pudiera conllevar. El gas natural es, también, una de las energías de suministro continuo más baratas y permite la utilización simultánea de cuantos aparatos desee, sin limitaciones horarias o de potencia.

4. COMPETITIVIDAD ECONÓMICA
El uso del gas natural aporta una energía eficiente y económica a los hogares, así como competitividad económica al sector industrial y de servicios. Estos beneficios proceden de las propias características de esta energía. Se trata de un gas más ligero que el aire, es el combustible de menor emisión de CO2 por KWh útil obtenido, no emite prácticamente contaminantes locales, no precisa almacenamientos principales y, por último, dispone de tecnologías de uso maduras, lo que le posibilita estar presente en toda la cadena de valor.
Todo ello permite al gas natural encontrarse presente en toda la cadena de valor: en la agricultura (calefacción y abono carbónica), en la industria, en los edificios y en el transporte. Y es que el gas natural, más allá de las múltiples aplicaciones y conocidas aplicaciones que tiene en el hogar (agua caliente sanitaria, cocción o calefacción), puede utilizarse en la industria y en el sector terciario y supone una ventaja competitiva por el ahorro económico que representa para las empresas. La generación eléctrica y su uso como materia prima son otras de las alternativas que ofrece esta energía.

El gas natural, por tanto, colabora en la mejora de la calidad del aire urbano
El gas natural se plantea así como una fuente de energía que ofrece un amplio abanico de aplicaciones. Dejando a un lado estos usos, el gas natural vehicular (GNV) se erige como una tecnología ya madura y lista para ser utilizada, aprovechando sus ventajas económicas y medioambientales, y de autonomía.
El mundo avanza hacia un modelo energético limpio de emisiones. En este contexto, el gas natural es un factor de reducción de contaminante locales, al tener la menor emisión de CO de todas las energías convencionales, reducir de forma drástica el SOx y NOx (origen del smog urbano) y, además, no emite partículas sólidas PM10, dañinas para la salud. El gas natural, por tanto, colabora en la mejora de la calidad del aire urbano.
En definitiva, incrementar el uso del gas natural en sustitución de otras fuentes de energía constituye un factor de mejora en la descarbonización progresiva de nuestra sociedad, al mismo tiempo que nos ayuda a mantener y mejorar la calidad del aire que nos rodea, todo ello de un modo rentable y económico.