Enrique Linde, en Málaga
Enrique Linde, en Málaga - FRANCIS SILVA

ELECCIONES EN ANDALUCÍA 2018Enrique Linde; «No es normal que dirija la oposición quien ha presidido un gobierno»

Entrevista al exconsejero de Gobernación y exportavoz parlamentario, histórico del PSOE andaluz

MálagaActualizado:

Está ya jubilado, pero para muchos en el PSOE andaluz y especialmente malagueño sigue siendo un referente. Enrique Linde, laminado del Gobierno de Rodríguez de la Borbolla por su filiación guerrista, sabe que sus compañeros en activo van a tener que probar ahora una hiel mucho más amarga. «Recuperarse de los efectos del resultado del 2D va requerir muchos cambios», advierte, además de analizar críticamente la campaña en exceso «confiada» que ha sumido a su partido en una situación que nadie esperaba.

Del PSOE siempre se pensaba que tenía perfectamente controlada cualquier situación en Andalucía. ¿Cómo no se detectó el descontento que venía larvándose?

A todos nos ha sorprendido principalmente la abstención. En efecto, puede ser que nos hayamos acartonado un poco. Nos ha faltado la sensibilidad que ha tenido siempre un partido bien implantado territorialmente. Yo recibí alguna voz de alarma alertando de la posibilidad de un mal resultado. Pero para mí un mal resultado, aunque asumible, eran sido 40 diputados. Lo del 2D era absolutamente impensable.

Ha escrito que en la campaña, mientras PP y Ciudadanos atacaban a Sánchez, en el PSOE-A nadie lo defendía. ¿Qué porcentaje de influenia ha tenido la política nacional en la desmovilización de la izquierda?

Todos los líderes de PP y Cs que han venido de Madrid e incluso los oriundos han dedicado su discurso a la situación nacional. Sobre todo a Cataluña. El PSOE ha hecho como si no existiera el problema catalán y eso ha dejado un gran campo de ataque sin respuesta. La política que lleva el Gobierno en Cataluña requería mayor defensa, que no se ha dado. Se ha minusvalorado ese problema y eso ha sido una de las lagunas de la campaña: la falta de respuesta del PSOE a los asuntos nacionales, pensando que el voto andaluz sólo responde a causas andaluzas. Eso es un error, como sería pensar que las elecciones europeas se dirimirán por temas exclusivamente europeos. También fue clamorosa la ausencia de líderes nacionales del partido en campaña. No sólo de Pedro Sánchez, que está muy ocupado. Pero ni Ábalos, ni Lastra, ni Patxi López... No ha sido una estrategia acertada.

¿Ha habido también exceso de confianza?

Sin duda. Se daba por descontado, en todos los partidos políticos y también en los medios de comunicación, que el PSOE ganaba; el interés era quién quedaba segundo. Esa confianza ha tenido dos efectos. Primero, que la gente entiende que no tiene por qué molestarse en ir a votar. Segundo, que la campaña del PSOE y de Susana Díaz no ha entrado en el cuerpo a cuerpo, no ha sido de fajarse, sino sólo de colocar su mensaje como si ya fuera de nuevo presidenta sin tener en cuenta dónde estaba la trifulca.

La falta de integración de sanchistas en las listas, ¿ha tenido también algún efecto?

Yo me he quejado de que no hubiera pedristas en puestos de salida en las listas. Pero hay que relativizar. No digo que no haya afectado, pero en este partido yo nunca he visto a nadie que escurriera su responsabilidad en una campaña electoral. Con mayor o menor entusiasmo las elecciones tocan a rebato a los del aparato o a los críticos. Aunque se haga a disgusto.

¿Es de los que cree que hay que regenerar al PSOE-A o que no hay nada degenerado?

El PSOE andaluz está bajo el impacto del resultado. Ahora queda el impacto de los efectos del resultado, que es mucho más importante. Un partido que ha estado 36 años imbricado en la institución ahora se queda sin ella. Y va a tener que cambiar de métodos, de formato, de discurso y de actitudes.

¿Y de personas?

Posiblemente, pero no es una prioridad. Hay que lamerse poco las heridas porque vienen unas elecciones municipales. El tiempo y esas elecciones dirán si hay que hacer o no renovación de personas. Es probable que sí, pero de momento hay que encajar el resultado, sus efectos, y ver con qué cara y qué empuje vamos a las locales. Si no existiese esa urgencia por supuesto que habría que profundizar más en la renovación.

¿Qué opina del enroque de Susana Díaz? ¿Dónde cree que le conduce?

Creo que ni ella lo sabe. El tiempo aconsejará al partido qué hacer. Lo que no veo normal es que quien ha sido presidente de un gobierno dirija la oposición. A lo mejor Susana se reinventa. Pero el PSOE, y ella, han sido siempre muy dependientes del papel de la institución. Veremos qué recorrido tiene y hasta dónde llega.

Elecciones locales y quizás pronto generales. ¿Vaticina una larga travesía en el desierto para su partido?

Yo espero que sea corta. Pero sí que va a ser una resaca fuerte. Este partido tiene muchos resortes porque ha estado en muchas circunstancias históricas. Pero para una fuerza que ha gobernado tantos años, quedarse sin el referente institucional de la Junta supone un cambio de discurso y de actitud muy importante. Igual le va a pasar, por cierto, a ayuntamientos como el de Málaga, que tienen en meterse con la Junta el 80% de su discurso. Eso evidencia que la presencia política e institucional de la Junta es muy fuerte.

«Parece que estamos en una competición para ver quién dice la palabra más gruesa contra Vox; no es lo mejor»

¿Es de los que creen que han aparecido 400.000 «fascistas» de la noche a la mañana en Andalucía?

Tengo claro que Vox es un partido de extrema derecha, racista y homófobo. Eso no quiere decir que sus votantes lo sean. Y el fascismo ha sido una cosa mucho peor. No frivolicemos con una palabra terrible. Vox es una decisión del PP, que es de donde vienen sus votantes y dirigentes. Lo explica también la ola europea de extremismos de derechas a la que asistimos y luego posiblemente el efecto catalán haya acentuado esa actitud españolista que le beneficia.

¿Y qué opina de que se lance a la gente a las calles a manifestarse contra los votos que han ido a Vox?

Derecho a manifestarse tiene todo el mundo. Pero yo no entiendo que se manifiesten contra un resultado electoral. Por las decisiones que emanen de ese resultado ya sí; a eso yo me apuntaría. El resultado electoral es consecuencia del voto de los ciudadanos, y eso es inapelable. A lo mejor muchos de los jóvenes que se han manifestado ni habían ido a votar. Y otra consideración: parece que estamos en una competición de a ver quién dice la palabra más gruesa contra Vox. Eso no establece escalas de demócratas. Puede dar satisfacción al cuerpo, pero no es lo mejor para combatir el fenómeno. No es positivo convertir a Vox en el centro de la batalla política. Lo que hay que hacer es profundizar en la educación cívica. Nos hemos creído que los conceptos democráticos estaban muy avanzados, pero se ve que hay que seguir cultivándolos diariamente frente a las tendencias extremistas y populistas.