La experta desmonta algunos de los mitos más repetidos del verano y explica qué errores cometemos después de un día de playa que pueden empeorar una quemadura solar y acelerar el envejecimiento de la piel
Cada verano vuelven a repetirse los mismos consejos entre familiares, amigos y redes sociales. Que una cerveza ayuda a hidratarse después de la playa, que el yogur calma las quemaduras, que el vinagre alivia el escozor o que una piel roja acabará transformándose en un bonito bronceado unos días después. Son frases que llevan décadas formando parte del imaginario colectivo, pero que poco tienen que ver con la realidad científica. La farmacéutica Marta Viguera advierte de que muchas de estas creencias no solo son falsas, sino que pueden agravar el daño que ya ha sufrido la piel tras la exposición solar. “El rojo de hoy no es el moreno de mañana”, afirma con rotundidad. “El rojo de hoy es una papeleta más para desarrollar cáncer de piel, otra para acelerar el fotoenvejecimiento y otra para favorecer la aparición de manchas”. La especialista insiste en que el cuidado de la piel no termina cuando abandonamos la playa. De hecho, las horas posteriores a la exposición solar son decisivas para favorecer su recuperación o, por el contrario, aumentar el daño cutáneo.
Los remedios caseros no son tan inocentes como parecen
Cuando aparece una quemadura solar, Internet vuelve a llenarse cada verano de remedios caseros que prometen aliviar el dolor casi de forma inmediata. Sin embargo, Marta Viguera recomienda actuar con prudencia. Uno de los más conocidos es aplicar yogur directamente sobre la piel. Aunque muchas personas lo consideran un remedio refrescante, la farmacéutica recuerda que sigue siendo un alimento y que puede contaminar una piel lesionada. Algo parecido ocurre con los aceites vegetales, como el de oliva o el de coco. Aunque sean ingredientes naturales, forman una película sobre la piel que dificulta la disipación del calor acumulado, precisamente cuando el organismo intenta reducir la inflamación. El vinagre tampoco es una buena alternativa. Su acidez puede aumentar la irritación y provocar todavía más molestias sobre una piel que ya presenta una alteración importante de su barrera protectora. “Ante una quemadura solar, lo más recomendable es recurrir a productos específicamente formulados para reparar la piel y evitar soluciones caseras que pueden complicar la recuperación”, resume.

Cómo saber cuándo una quemadura deja de ser leve
No todas las quemaduras solares requieren la misma atención. Según explica Marta Viguera, cuando únicamente aparecen enrojecimiento, sensación de calor, dolor al tocar la piel y cierta tirantez, normalmente se trata de una quemadura superficial que puede aliviarse con una correcta hidratación y productos reparadores. Sin embargo, existen señales que indican que la situación requiere valoración médica. La aparición de ampollas, una inflamación importante, fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos o un dolor intenso son síntomas que no deben pasarse por alto. La farmacéutica recuerda además que hay dos grupos especialmente vulnerables: los niños y las personas mayores. En los primeros, las quemaduras solares durante la infancia aumentan significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta. En los segundos, la piel presenta una menor capacidad de regeneración y suele encontrarse más deshidratada, un problema que puede agravarse por determinados tratamientos farmacológicos, como los diuréticos.

El marketing también llega a los productos de verano
Además de los remedios caseros, Marta Viguera invita a mirar con espíritu crítico algunos cosméticos estivales que prometen resultados espectaculares. Uno de los ejemplos más habituales son los productos con efecto hielo gracias al mentol. Aunque proporcionan una sensación inmediata de frescor, este efecto es únicamente sensorial y puede favorecer la deshidratación de la piel, aumentando incluso el enrojecimiento. Tampoco considera recomendables las fórmulas con purpurina. Más allá de su acabado estético, no aportan ninguna capacidad reparadora y esas pequeñas partículas pueden comportarse como reflectores sobre una piel sensibilizada. También aconseja desconfiar de los cosméticos que aseguran prolongar el bronceado gracias a ingredientes supuestamente exclusivos. “El bronceado se mantiene cuando la piel está sana, bien hidratada y correctamente cuidada. No existe un ingrediente milagroso capaz de alargarlo por sí solo”, explica.

Cuidar la piel hoy también es proteger la del futuro
Para la farmacéutica, el verano no debería entenderse como un periodo en el que simplemente buscamos conseguir un tono más dorado. Cada exposición solar deja una huella acumulativa sobre la piel y buena parte de ese daño no se percibe de forma inmediata. Por eso insiste en que el verdadero tratamiento comienza incluso antes de que aparezca una quemadura solar. Utilizar un fotoprotector de amplio espectro, reaplicarlo con la frecuencia adecuada, limpiar correctamente la piel al finalizar el día, mantener una buena hidratación, seguir una alimentación rica en frutas y verduras con capacidad antioxidante y descansar correctamente forman parte de una misma estrategia. “No se trata solo de mantener el bronceado durante unas semanas”, concluye Marta Viguera. “Se trata de proteger la piel para que llegue sana dentro de diez, veinte o treinta años”.