La rutina de belleza que necesita una piel sensible

Descubre qué tipo de cosméticos utilizar y cuáles son los pasos imprescindibles para controlar la piel reactiva

«Tener una piel sensible o piel reactiva significa tener una piel que reacciona de forma anormal a las agresiones ambientales, tales como el calor, el frío o el sol y que, además, no tolera muchos productos cosméticos», explica el Dr. José Valentín García Mellado, especialista en dermatología en la Clínica Gender Láser y miembro de Top Doctors. Se refiere a esas personas cuyo cutis se enrojece y a veces hasta se inflama en situaciones tan cotidianas como salir a la calle en invierno o desmaquillarse con un algodón.

Son algunos de los inconvenientes que sufren las personas con la piel sensible, problema que a veces nos cuesta detectar y nos trae de cabeza a la hora de cuidar nuestro cutis en el día a día o usar maquillaje. «Los síntomas pueden variar desde un leve enrojecimiento a una sensación de ardor o picor, pudiendo llegar a un estado inflamatorio», señala García Mellado, que afirma que se puede tener una piel sensible y mixta a la vez (es decir, grasa en la zona central de la cara y algo más seca en las zonas laterales).

También la piel sensible tiene una relación directa con la dermatitis atópica, ya que las personas con esta enfermedad sufren «una alteración de la llamada “barrera cutánea” que hace que su piel sea más reactiva», según el especialista. «Es por ello por lo que los dermatólogos, antes de iniciar cualquier procedimiento cosmético, hacemos una historia clínica detallada en la que buscamos antecedentes atópicos que nos puedan dar problemas», recuerda.

Rutina de belleza para piel sensible

Para este dermatólogo miembro de la plataforma Top Doctors, «es fundamental una limpieza cuidadosa y una buena hidratación cutánea, ambas con productos específicos. Además recuerda que en una piel sensible también es imprescindible usar protección solar todo el año.

Para la limpieza, recomienda usar siempre «cosméticos de farmacia», dentro de la categoría de las aguas micelares o los jabones “syndet” (limpiadores sin jabón). Y advierte de que las pieles sensibles no deben nunca usar limpiadoras exfoliantes, ya que resultarían demasiado agresivas para el cutis y provocarían una reacción.

Jabón syndet OzoAqua

Respecto a la hidratación, el especialista aconseja optar por «hidratantes básicos sin otras sustancias añadidas», ya que la mayoría de las veces, estas son las «responsables de las reacciones», asegura.

Igualmente, la rutina de belleza diaria puede completarse con cosméticos específicos para calmar los síntomas más molestos en estas pieles reactivas. Aunque el Dr. José Valentín García Mellado recalca que «su recomendación debe hacerla siempre el dermatólogo de forma individual».

¿Se pueden usar mascarillas y aceites?

Estamos en un momento en el que las mascarillas faciales se han convertido en un imprescindible de la cosmética, incluso más allá de los salones de belleza y las clínicas estéticas. En el caso de las pieles sensibles, hay que tener especial cuidado para no favorecer una reacción cutánea con este tipo de productos que a veces son de baja calidad. Así, el dermatólogo de la Clínica Gender Láser subraya que «se pueden utilizar aquellas mascarillas de acción hidratante y calmante, pero nunca las exfoliantes».

Por otra parte, los aceites faciales también están viviendo una época dorada, de forma que parece que ya no hay ritual de belleza posible sin la aplicación de uno de estos cosméticos oleosos. Lo cierto es que pueden convertirse en toda una tentación si sucumbimos al marketing o al ejemplo de influencers y celebridades.

Pero cuidado si sospechamos que nuestra piel suele ser reactiva: «Los dermatólogos no los recomendamos pues muchas pieles sensibles aparecen en pacientes con tendencia a rosácea y en ellas los aceites pueden ayudar a la aparición de brotes inflamatorios», afirma García Mellado.

Lo que no debemos hacer

A la hora de cuidar una piel sensible o reactiva y evitar los síntomas más comunes, conviene ser muy cuidadosos con el tipo de productos que escogemos para aplicar sobre el cutis, comenzando por sus ingredientes. «Debemos tener en cuenta que muchos principios activos que manejamos en los tratamientos dermatológicos no son bien tolerados en las pieles sensibles», señala el especialista en dermatología, quien apunta algunos ejemplos a evitar como el ácido retinoico, los hidroxiácidos o algunos despigmentantes.

Por otra parte, advierte sobre el riesgo de usar «productos cosméticos “no farmacéuticos“ para prevenir los síntomas», ya que podrían ser inútiles a la hora de atajar estos problemas o, simplemente, agravarlos. Igualmente, señala que otro de los errores comunes en las personas con este tipo de cutis es que no suelen acudir al dermatólogo aún cuando los síntomas ya son evidentes.