Cuántas veces habrás oído lo de «cualquier sitio es bueno para dormir». Sí, probablemente es cierto, pero el concepto cambia bastante si en vez de solo dormir lo que necesitamos es descansar. Porque entonces es cuando necesitamos un aliado que evidentemente es un buen colchón.
Según los expertos, para conseguir un descanso perfecto necesitamos de media unas ocho horas de sueño y, como mínimo, el acto de dormir lo tenemos que hacer una vez al día. Así pues, al sueño le dedicamos un tercio de nuestras vidas y para lograr que sea de calidad es imprescindible contar con un colchón que se adecue a nuestras necesidades.
Para ayudarte a conciliar el sueño, aquí podrás encontrar algunos trucos y dispositivos para dormir mejor de forma fácil y placentera.
Un descanso óptimo mejora la capacidad mental, aumenta la creatividad, ayuda a controlar el peso y previene determinadas enfermedades. Por ello, su elección no es un tema baladí y debemos tener en cuenta diversas variables tales como la postura a la hora de dormir, el número de personas que utilizarán el colchón al mismo tiempo, si se tiene o no dolores de espalda u otras dolencias articulares, así como la fisionomía de cada uno. Lo importante es que con el colchón que elijamos consigamos mantener una correcta alineación de la columna vertebral. Dos son las características imprescindibles a la hora de elegir un colchón: la firmeza y el material.
Firmeza
En cuanto a la firmeza, un colchón duro no es sinónimo de calidad porque lo fundamental es que resulte cómodo para la curvatura de nuestra espalda. La clave reside en que el peso de nuestro cuerpo se reparta de una forma adecuada.
El colchón debe ser firme, pero en su justa medida, porque si es demasiado duro puede resultar incómodo ya que la espalda no se adapta y si es muy blando, el cuerpo tiende a hundirse y la sensación de calor aumenta.
Si sueles dormir boca arriba es preferible escoger colchones duros, mientras que, si lo haces de lado, es mejor un colchón de menor firmeza que te ayude a colocar el hombro hasta alcanzar una posición cómoda.
Peso
El peso también es otra de las variables que hay que tener en cuenta. Si tu peso es elevado, necesitas un colchón con bastante firmeza porque si no fuese así, te hundirías en exceso. En el caso contrario, con un peso ligero es preferible optar por un colchón menos duro para que se adapte a tu contorno y se reparta mejor el peso.
Si duermes en un colchón con otra persona y vuestros pesos son diferentes, la mejor opción es escoger colchones unidos, cada uno de ellos adaptado a las circunstancias de cada persona. En la actualidad, también existen opciones en el mercado que permiten la independencia de movimientos como los colchones de látex.
¿Cómo puedes saber al comprarlo si el colchón será demasiado rígido o blando para tus movimientos? No te decidas sin probar. Emplea un tiempo en la tienda antes de comprarlo. Por ejemplo, si te tumbas de espaldas, pasas la mano entre la zona lumbar y el colchón y hay demasiado espacio, el colchón puede ser demasiado rígido para tus características. Si por el contrario, la mano no pasa, el colchón puede ser demasiado blando para ti y te hundes en exceso.
Materiales del colchón
Los clásicos son los colchones de muelles. Estos han ido evolucionando y ahora nos lo encontramos de distintas clases: independientes, continuos o embolsados. Se suelen adaptar bien a la forma del cuerpo y tienen buena ventilación. Suelen tener una cara de verano y otra de invierno, más cálida.
También podemos encontrar los colchones de espuma de poliuretano. Son fáciles de manejar y buenos aislantes del calor. Cuanto más ligero sea, más blandura. En esta misma línea, tenemos los de espuma, pero viscoelástica. Esta es una espuma especial que se amolda a la presión del cuerpo. Lo único que cuando cambiamos de postura, la anterior continúa un tiempo y esto puede resultar incómodo para aquellas personas que se mueven mucho mientras duermen.
Asimismo, otra opción son los colchones de látex. Natural o sintético o la combinación de ambos. Suele llevar perforaciones para que se produzca ventilación y se creen zonas con distinta resistencia. De esta forma, suelen ser firmes a la vez que flexibles lo que lo convierten en colchones que se adaptan muy bien a la fisionomía de cada persona. En contra, son colchones que pesan mucho por lo que son difíciles de manejar y evidentemente totalmente desaconsejados para los alérgicos a este material.
Seas como seas, seguro que encuentras el mejor colchón adaptado a tus características y necesidades y las tiendas especializadas en el descanso ofrecen muchas opciones. El objetivo es lograr el descanso perfecto.
Si ya has elegido el colchón, no te puede faltar una buena colcha o edredón. Aquí te dejamos una selección de las colchas más fresquitas para el verano. Y ahora que tienes el colchón ideal, no te pierdas tampoco nuestras propuestas para conseguir que tu dormitorio parezca más grande.