Mitos de la lactancia materna (Parte I)

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  • HACE 6 meses, 11 días
Mitos de la lactancia materna (Parte I)

¿Conoces a alguna madre que se quedó sin leche? ¿Te han dicho que lo que comas mientras amamantes puede dar gases al bebé? Con ayuda de una asesora de lactancia despejamos algunos de los mitos más populares

«Pensaba que lo tenía todo controlado, que en las clases de preparación nos habían hablado suficiente sobre lactancia y que básicamente había que ponerse al bebé a la teta cada vez que mostrase hambre». Así recuerda Rocío Romero Granados, doctora en Biología y asesora de lactancia, sus expectativas a la hora de amamantar a su hija. «Debería ser sencillo, pero no lo es», admite. «A veces surgen inconvenientes y en nuestro caso el causante de todo fue un frenillo lingual corto, que le impedía alimentarse correctamente», recuerda Rocío, que dos años y medio después, asegura que puede seguir dando el pecho a su hija gracias al apoyo que en su día obtuvo por parte del grupo de apoyo del Colectivo La Leche en Dos Hermanas.

«Fui consciente entonces de la poca importancia que se le da a la lactancia y de lo poco que a nivel sanitario se sabe sobre ella». Y por eso decidió convertirse en asesora y fundar un proyecto para promover y apoyar la lactancia materna llamado Mamandoo*. Es su manera de poner su granito de arena «para que esto cambie».

«La figura de la asesora de lactancia nace derivada de una necesidad en nuestra sociedad, ya que por un lado organismos como la OMS, UNICEF o la AEPED nos dicen que la lactancia debería darse de forma exclusiva durante los primeros 6 meses y extenderse hasta los 2 años o más. Por otro lado, está la realidad: la mayoría de las madres no consiguen amamantar a sus hijos más allá de los 3 meses. Así que aquí, obviamente, hay algo que falla», explica la fundadora de Mamandoo.

¿Cuáles son los mitos de la lactancia?

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Científica de vocación y con amplia experiencia en investigación, Rocío trata cada día de contrarrestar mediante la evidencia científica la falta de estudios sobre lactancia y el peso de la rentable industria de las leches de fórmula. Nadie mejor que ella, una voz autorizada tanto en formación como en experiencia, para arrojar luz sobre alguno de los mitos de la lactancia materna que hoy siguen confundiendo a las madres que pretenden dar el pecho a sus bebés.

¿Las mujeres con pechos pequeños producen menos leche?

«El tamaño del pecho lo determina la cantidad de tejido graso que tiene cada mujer. El encargado de producir la leche es tejido glandular y todas las mujeres tenemos más o menos la misma cantidad, por lo que tenemos la capacidad de producir leche suficiente para amamantar a nuestros bebés independientemente de nuestra talla de sujetador».

¿Cualquier leche materna alimenta igual o hay casos en los que es necesaria la leche de fórmula?

«Hay estudios que demuestran que la variación calórica entre leches de madres sanas es mínima. No existen leches de mejor o peor calidad. La leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para alimentar a un bebé. Los seres humanos somos mamíferos, y las crías de mamíferos se alimentan de leche de su madre. La naturaleza ha diseñado un alimento perfecto, un alimento vivo, que se adapta a las necesidades del bebé conforme va creciendo, ya que se producen cambios en su composición. Contiene células madre, hormonas, factores de crecimiento, inmunoglobulinas, enzimas, etc. Por mucho que se mejoren las leches de fórmula nunca podrán igualar a la leche materna. Es cierto que hay algunos pocos casos en los que es realmente necesario recurrir a la leche de fórmula, pero nunca porque sea mejor o alimente más que la leche materna».

Por mucho que se mejoren las leches de fórmula nunca podrán igualar a la leche materna

Hay casos en los que los bebés no consiguen aumentar de peso adecuadamente. ¿Es porque la leche materna es de mala calidad?

«La leche materna nunca es de mala calidad, es el alimento perfecto para cada bebé. Incluso si el bebé enferma, se ha demostrado que en la leche aumenta la cantidad de glóbulos blancos, particularmente de macrófagos y factores inmunitarios, para ayudarle a combatir la infección. En los casos en los que el bebé no aumenta de peso adecuadamente, probablemente lo que esté ocurriendo es que no se está haciendo un manejo correcto de la lactancia. El pecho funciona como una fábrica, se produce leche en función de la demanda del bebé. Pero si ponemos horarios estrictos, limitamos el tiempo de las tomas, etc., no estamos permitiendo que el bebé mame lo que necesita, por lo que puede que no ponga peso suficiente. También hay casos en lo que pueden existir limitaciones en la succión del bebé, presencia de frenillo lingual, uso de instrumentación en el parto, algunas patologías… Pero es aquí dónde está el problema, y no en la “calidad de la leche”».

¿Es cierto que comer chocolate influye en la lactancia materna?

«Es otro de los mitos de la lactancia más populares. Es cierto que el chocolate, o más bien el cacao en sí, contiene una sustancia excitante llamada teobromina, derivada de la cafeína.  Pero la madre tendría que ingerir cantidades enormes al día, del orden de medio kilo, para producir irritabilidad en el bebé».

¿Hay alimentos que favorecen los cólicos en el bebé lactante?

«No. Hay una extendida creencia sobre que si la madre come alimentos que suelen causar gases, también la causarán gases al bebé, por lo que muchas madres me consultan habitualmente sobre si deben evitar beber refrescos o comer fabada. Esto fisiológicamente es imposible. Los gases se producen en el intestino por un proceso de fermentación. Tendrían que pasar los gases a nuestro torrente sanguíneo y de ahí a la leche materna, y produciríamos leche con burbujitas…

Por otra parte, cuando el bebé mama correctamente, se produce un vacío entre el pecho de su madre y la boca del mismo. Sólo si el agarre o/y succión del bebé no son buenos podría ser que le entrara aire mientras mama y le produjera cierto malestar, pero nunca comparable con la alimentación con biberón, en la que sí es frecuente que entre aire y de ahí la necesidad de incorporar al bebé después de la toma para que expulse los “gases”. Además, al tener una peor digestibilidad, la leche de fórmula sí es frecuente que produzca más cólicos al bebé. Tan sólo en el caso de que el bebé padezca alguna alergia alimentaria sí sería necesario que la madre eliminara dicho alimento de su dieta, porque pasan ciertas proteínas del alérgeno a la leche y es probable que esto cause cólicos y malestar en el bebé».

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A la derecha, Rocío Romero asesorando a algunas madres en una de las reuniones de Mamandoo

¿Hay alimentos que favorezcan la producción de leche?

«Esta es otra pregunta que me hacen a menudo. Hay una lista enorme de alimentos a los que se les ha otorgado estas propiedades milagrosas, y además varían según la región o el país. Lo cierto es que no existe evidencia científica suficiente para afirmar que ciertos alimentos o hierbas producen algún efecto sobre la producción láctea. Para conseguir producir más leche basta con que el bebé mame más y drene eficientemente el pecho».

Para conseguir producir más leche basta con que el bebé mame más y drene eficientemente el pecho

Y para las madres que se pregunten: ¿cómo saber si mi leche materna es buena?

«Todas las leches son buenas. De hecho, ¡tu leche es la mejor para tu bebé!

Hace unos años un laboratorio de una universidad española comenzó a ofrecer un servicio de análisis de leche materna, no sólo análisis desde el punto de vista microbiológico, lo que puede ser útil en determinados casos ante sospecha de mastitis, sino también para determinar otro tipo de valores, alegando que un análisis nutricional de la leche materna podría determinar si la dieta materna es adecuada, y si ciertas situaciones de estrés pueden estar afectando a su composición. Lo cierto es que la composición de la leche materna varía muy muy poco en función de la alimentación de la madre y en casos en los que el estrés pudiera afectar a la misma, siempre sería algo temporal, por lo que ofrecer este servicio de análisis resulta innecesario».

Además, como hemos explicado, la leche materna varía su composición en función de las necesidades del bebé. También es distinta a lo largo de la toma. Tendrían que analizar la leche de varios días distintos, la leche del inicio y la del final de una toma, la de después del desayuno y la de por la noche, y aun así no sacarían una conclusión real abarcando todas las posibles variables que pueden intervenir en la composición. Y una vez obtenidos los resultados de los análisis, ¿qué iban a hacer? ¿Clasificar las leches en buenas, malas, regulares y excelentes? De verdad, es algo muy muy absurdo que como digo sólo serviría para generar desconfianza en las mamás.

Es normal que la lactancia duela al principio, hasta que los pezones se curtan. ¿Tienen que «hacer callo»?

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«Dar el pecho no duele, de hecho debe ser algo más bien placentero tanto para la mamá como para el bebé. No es algo tortuoso y doloroso y no debemos aguantar. El dolor es una respuesta defensiva de nuestro cuerpo, que nos protege de agresiones que causan o podrían causarnos un daño. Debemos atender al dolor si este se produce, porque es señal de que algo no va bien. En el caso de la lactancia, muchas veces el dolor se debe a que no existe un buen agarre, y en ocasiones con medidas posturales y un poco de práctica es suficiente y este dolor desaparece. Otras veces se debe a algún problema que impide al bebé llevar a cabo una succión adecuada, como puede ocurrir, por ejemplo, en presencia de un frenillo lingual corto. El caso es que si obviamos este dolor, si lo normalizamos y lo aguantamos, todo puede complicarse. Pueden aparecer grietas, obstrucciones, mastitis, el bebé pierde o pone poco peso… Mi consejo: si duele pide a ayuda a una asesora de lactancia o acude a un grupo de apoyo. En la mayoría de los casos seguro que se trata de algo que tiene solución».

Debemos atender al dolor si este se produce, porque es señal de que algo no va bien

La baja producción de leche se hereda de madres a hijas

«La principal causa de abandono de la lactancia es “no tengo suficiente leche”. El problema es que esto no es real. La baja producción de leche o hipogalactia existe, pero es algo que afecta a una mínima proporción de mujeres, igual que hay gente que padece alguna cardiopatía. Suele asociarse con patologías o ciertas condiciones maternas, como hipoplasia mamaria, alteraciones tiroideas, retención de placenta, obesidad, cirugía mamaria… entre otras. Pero quiero recalcar que no siempre es determinante y toda mujer puede amamantar mientras no se demuestre lo contrario.

 Toda mujer puede amamantar mientras no se demuestre lo contrario

La principal causa de una baja o insuficiente producción de leche es un mal manejo de la lactancia: esperar las dichosas 3 horas, limitar la duración de las tomas, eliminar tomas nocturnas, cambiar de un pecho a otro de forma arbitraria… Todo esto pude acabar afectando a la producción de leche, ya que no permitimos que el sistema funcione según está diseñado. El pecho produce leche según la demanda del bebé, pero debemos atender esa demanda sin horarios ni restricciones. Por ello, si tu madre no pudo dar el pecho a ninguno de sus 5 hijos, quizás es que seguía al dedillo ciertas recomendaciones, por lo que la mejor recomendación si quieres dar el pecho a tu bebé es hacerte con una buena y veraz información sobre el funcionamiento de la lactancia.

En los casos en los que el bebé tiene alguna limitación que le impide realizar una succión correcta, la producción también puede acabar viéndose afectada. Pero con ayuda e información es algo en muchos casos que puede tener solución».

¿Por qué es tan frecuente escuchar a las madres eso de «le dejé de dar el pecho porque se me retiró la leche»?

«Muchas madres refieren que se les retiró la leche, y suelen coincidir en que ocurrió en torno a los 3 meses del bebé. Y es que en ese momento se suceden varios acontecimientos que pueden hacer pensar a las madres que ya no tienen leche. Los pechos dejan de estar hinchados y/o gotear, ya que la producción se va regulando y la leche se empieza a fabricar cuando el bebé mama. Además el bebé ya no gana tanto peso que es lo normal, ¡y menos mal! porque si no en nada de tiempo tendríamos un bebé de 50 kilos… Y además los bebés se hacen expertos en la técnica de la succión y consiguen mamar lo que necesitan en pocos minutos. Todo esto le suele llevar a pensar a las madres eso de “ya no tengo leche”. Y el problema aquí es que se inicien las “ayuditas”. En el momento en que se empieza a introducir leche artificial, podemos decir que cada toma de biberón es una toma menos al pecho, y si el bebé mama menos se produce por lo tanto menos leche, por lo que entramos en un círculo vicioso… Si producimos menos leche necesitaremos más biberones y poco a poco la leche artificial irá ganando terreno a la lactancia».

* Mamandoo es un proyecto para promover y apoyar la lactancia materna con sede en Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Su eslogan es «Asesorando en lactancia. Sembrando salud». Organiza grupos de apoyo voluntario mensuales, talleres informativos y realiza visitas al hospital, a domicilio y apoyo online.

Teresa Ródenas

Teresa Ródenas

Redacción Bulevar Sur
Teresa Ródenas

@teresarodenas

Redactora freelance, bailarina y persona en mis ratos libres. Comunicación y Eventos en @Relier_Sevilla. Colaboro en @BulevarSur de @ABCdeSevilla
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